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“La construcción del vocabulario no conoce fronteras”

Londres, Inglaterra, Siglo XIX. El retirado capitán cirujano de los Estados Unidos, William Chester Minor está siendo juzgado por asesinar a sangre a un hombre, por una presunta venganza, pese a que el susodicho confiesa haberse equivocado de persona. El sujeto es considerado loco y mandado al asilo psiquiátrico de Broadmoor, en Bershkire. Paralelamente, en Mill Hill, el profesor escocés James Murray tiene la idea de confeccionar un completo diccionario inglés, por lo que, con algunas reticencias, es mandado a Oxford para realizar su tarea. Eventualmente los caminos de ambos individuos se cruzarán.

 

El film del nacido en Irán Farhad Safinia,- bajo el seudónimo  P.B.Sherman,- está basado en el libro “The Surgeon of Crowthorne”, de Simon Winchester, que relata la historia real de las peripecias de estos dos personajes.

 

Minor posee una compleja locura, que lo hundirá en los vastos recovecos de su mente y le traerá también viejos recuerdos de guerra. Él siente remordimiento por su accionar y buscará compensar a la viuda de su víctima, en tanto que ella, pese a todo, también podría tener un lugar en su corazón para ese trastocado hombre. Su insania no mermará ni su inteligencia ni su capacidad profesional, ya que será puesto a prueba en una situación álgida. Su conexión con las palabras hará que despliegue todo su potencial, más allá de que algunas culpas difícilmente puedan ser superadas en el plano terrenal.

 

Murray, por su parte, tiene una obsesión que lo llevará a pasar horas y horas trabajando con la ayuda de algunos colegas en el armado del diccionario, poniendo a prueba la paciencia de su familia, que de todas formas lo acompañará en aquella travesía del enriquecimiento del lenguaje. El profesor apreciará la colaboración de William Minor y formarán un vínculo, tal vez no de amistad pero si de intelectualidad y respeto más allá del pasado de cada uno en pos de un objetivo que se hará común en cierto modo.

 

La recreación de un siglo XIX que vivía sus últimas décadas está bien cuidada. Los diálogos, efervescentes, correctos y un poco teatrales nutren el espectro de la era. Como suele suceder, la alcurnia burocrática pondrá algunos reparos en las nobles intenciones del nombrado catedrático, pero ello no será un impedimento demasiado pronunciado.

 

Con un notable acento escocés, Mel Gibson realiza una gran performance como James Murray. El australiano, en su segunda colaboración con el director Safinia,-recordemos que este último co-escribió con Gibson el film “Apocalypto”, dirigido por el mencionado actor-, se mete atinadamente en la piel de un personaje que hará todo lo que esté a su alcance para lograr su meta. Sean Penn, acostumbrado a los roles complejos, también logra una muy buena actuación como Minor, un hombre al que lo envuelve la locura, pero dentro la misma, encuentra una lógica que le abrirá el corazón y la razón.

 

Natalie Dormer interpreta a Eliza Merrett, la viuda del sujeto al que asesina el cirujano y que eventualmente forma una relación con este último. Eddie Marsan es Muncie, Jennifer Ehle es la esposa de Murray, Jeremy Irvine e Ioan Groffudd son algunos de los colaboradores del susodicho. Completan el elenco David O’Hara, Stephen Dillane, Brendan Patricks, Steve Coogan, Adam Fergus, Anthony Andrews, Aidan McArdle y Laurence Fox, -el hijo de James, de presencia reciente en la tercera temporada de la serie “Victoria”-.

 

La idea fija de un hombre, y la locura de otro se unirán, cada uno desde su perspectiva, en el trazado de un fin, cuyo diseño trascenderá las circunstancias adversas de las vidas de ambos.

 

Puntaje: 7,5 de 10

 

Guillermo Bruno