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“Las dos Coreas del Sur”

Los Kim son una familia de pocos recursos que viven humildemente en los bajos fondos de Corea del Sur. Ellos sufren de necesidades económicas ante la ausencia de empleo ya que ningún miembro posee un trabajo fijo. Un día, un conocido pasa por la vivienda y le ofrece al hijo mayor la posibilidad de trabajar como tutor de inglés en una casa adinerada. El joven acepta y una vez que concreta el cometido, él y los suyos comienzan a pergeñar un plan para infiltrar a toda la familia en sendos empleos dentro del mencionado hogar acaudalado.

El último film del reconocido Bong Joon-ho nos muestra una división de mundos opuestos: por un lado, la mencionada familia que subsiste unida como puede; los perspicaces planos de la cinta evocan esa costumbre casi resignada de una vivencia carente, que es suplantada por el humor de los protagonistas.

Por el otro costado vemos la opulencia a un nivel casi magnífico de los Park: chicos malcriados, una madre que vive en su mundo y que parece ajena a lo que verdaderamente ocurre a su alrededor, un padre que tiene sus ínfulas propias. Aquí también se ponen en juego las viejas cuestiones “tradicionales” de la convivencia en la pareja rica, ya se denota que el sr Park desprecia las labores que hace su mujer, y en cuanto a la cuestión más relevante que refiere al amor, el sujeto también pone un manto de duda.

Además, otro dato que refiere a la diferencia impuesta de clases es el comentario que realiza el patriarca acaudalado respecto a como huelen sus nuevos empleados, recalcando la presencia de un olor desagradable que se siente en transportes como el subte y que “cruza la línea”, como marcando un trazado entre ellos y los ciudadanos de a pie por así decirlo. Pero, siempre cuando se limiten a hacer su trabajo y no se sobrepasen, estará todo bien.

Por momentos hay secuencias con un humor burdo o exagerado, pero lo cierto es que cada una de ellas tiene su significado propio. Por otra parte, los Kim saben internamente que lo que están haciendo no corresponde, pero empiezan a sentir una comodidad dentro de ese mundo tan distante para ellos, en donde al menos por un tiempo, pueden sentirse como reyes en ese fastuoso universo, pese a que las consecuencias siempre se pagan y no todo es lo que parece. Este largometraje ganó la “Palme d’Or” en el Festival de Cannes, siendo la primera película coreana en alcanzar dicha distinción, en tanto que el film fue seleccionado por Corea del Sur para intentar competir en los Oscars 2020.

Las actuaciones son buenas. Song Kang-ho interpreta a Kim Ki-taek, el padre de la familia Kim, Jang Hye-Jin es Chung-sook, su esposa. Choi Woo-shik y Park So-dam son Ki-woo y Ki-jung, los hijos de la unión mencionada. Cada uno de ellos tiene su propia personalidad, pero con el ingenio como baluarte, tienen en claro su objetivo primordial. Completan el elenco Lee Sun-kyun como el sr Park, Cho Yeo-Jeong como su mujer Choi Yeon-Kyo, Hyun Seung-min y Jung Hyun-joon, como Da-hye y Da-song, los niños de la pareja, en tanto que Lee-Jung-eun es Gook Moon-gwang, el ama de llaves de la casa.

Mientras estaban cenando, los Kim observaron la ventana de afuera de su morada. Nuevamente había ruidos molestos y alguien mojando la entrada con su orina. La conexión Wi-Fi era escasa y se miraron a los rostros, en búsqueda de una salida que los lleve a una mejor existencia, sin importar lo que tuvieran que hacer.

Puntaje: 8 de 10

Guillermo Bruno