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“Siempre serás mi amigo”

Enzo es un viejo Golden Retriever que vive con su dueño Denny, un corredor de autos. Mientras siente que no puede moverse y su patrón lo coloca en su regazo, comienza no solo a fantasear con la posibilidad de poder convertirse en ser humano sino que empieza a recordar su propia historia desde el inicio.

El último film del británico Simon Curtis está basado en la requerida novela homónima del escritor Garth Stein,-llegó a ser ‘best-seller’ durante tres años-, y escrito por Mark Bomback. El guión es simple y canónico, y no alberga demasiadas sorpresas.

El relato está contado casi en su totalidad desde el punto de vista del perro, por lo que se vislumbran “POV” del mismo por doquier. Enzo no habla pero lo que escuchamos son sus pensamientos, que van narrando sus emociones, miedos, peripecias y reflexiones, mientras vive el viaje de su existencia y acompaña a su dueño en sus altos y bajos.

El largometraje podría presentarse a si mismo como una comedia, pero lo cierto es que se exhiben varios momentos dramáticos. La historia es bastante previsible pero tiene un cierto encanto por momentos algo conmovedor, enmarcado centralmente en la figura del Golden.

Por su parte, el personaje de Denny también va pasando por distintos estados en su vida a lo largo de los años. El amor, la paternidad, la tragedia, las dudas enmarcadas por el ego y el éxito y/o fracaso, son algunos de los momentos por los que atravesará el hombre, siempre con la compañía de su fiel amigo canino. El final de la cinta tiene un pequeño acierto, que nos aleja de las lágrimas fáciles, para dar lugar a la rememoración, a la reflexión y al atesoramiento de aquellos imborrables instantes vividos.

Milo Ventimiglia realiza una correcta actuación como Denny Swift. Amanda Seyfried interpreta a Eve, su interés amoroso. El principal elenco humano se completa con Kathy Baker y Martin Donovan, que interpretan a los padres de la joven, Gary Cole, Al Sapienza y McKinley Belcher III.

Pero el que realmente se destaca en el film es Enzo, que está interpretado por dos perros llamados Parker y Butler, el primero en sus años mozos y el segundo en su vejez. Ya sea por entrenamiento o naturalidad, el Golden Retriever se explaya con comodidad y espontaneidad a lo largo de la cinta, con sus distintos gestos y acciones. El siempre impecable y reconocido Kevin Costner le pone su firme voz a los pensamientos del can, una atinada elección para el protagonista canino.

En conclusión, podríamos decir que muchas veces la vida es el arte de correr bajo la lluvia. Y que mejor que realizar ese camino al lado de un amigo fiel e inseparable.

Puntaje: 7 de 10

Guillermo Bruno