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“El arte de pintar casas”

Mientras pasa el ocaso de sus días en un hogar, el viejo Frank Sheeran recuerda la época en que comenzó a “pintar casas”. Todo empezó en la década del ’50, cuando él era conductor de camiones. Algunas controversias con la ley lo llevaron a una situación incómoda. Allí terminó conociendo a su nuevo patrón, Russell Buffalino, un poderoso gángster, que lo inició paulatinamente en un mundo de crimen, mafia y asesinatos, forjando así una carrera en un universo sangriento sin salida.

El último film de Martin Scorsese está basado en el libro “I Heard You Paint Houses: Frank “The Irishman” Sheeran and Closing the Case on Jimmy Hoffa”, del investigador y abogado Charles Brandt, que reúne las confesiones reales de la vida del verdadero Sheeran. De hecho, la cinta originalmente se iba a llamar “I Heard You Paint Houses”, y el título surge en los primeros minutos de la producción, pero se cambió a su actual denominación por asuntos comerciales.

El guión del largometraje está escrito por el reconocido Steven Zaillian y el mismo va relatando progresivamente la vida adulta del mencionado Sheeran, mientras va ascendiendo en ese peligroso universo. Debido a la amplitud narrativa de los hechos, el film jamás se hace pesado, lo que es un acierto, ya que la película roza las 3 horas y media de duración. No obstante, existen algunas mesetas representadas en escenas “repetidas”, de lugares comunes y conversaciones interminables entre criminales, que resulta un ápice típico en el cine de gángsters contemporáneo. Pero, como Scorsese bien sabe, todo tiene su sentido y razón de ser.

La edición y la cinematografía,- compuestas por el destacado Rodrigo Pietro y la eterna y hábil Thelma Schoonmaker respectivamente,- son otros de los puntos altos de la cinta. Los zoom in paulatinos y planos secuencia, ambientados con una música constante de mezcla de jazz y blues, están muy bien logrados. La esencia de las urbes corrompidas combinadas con el encanto de sus calles y sus sitios claves, en donde se cuecen los más turbios negocios, nutren hábilmente al relato.

La narración del personaje principal recuerda a aquella de Henry Hill, del clásico de 1990 del mismo director: “Goodfellas”, aunque tal vez aquel film era un tanto más directo y frontal. La evocación es uno de los baluartes de la producción y aquí se vislumbran numerosos guiños no solo al duro mundo de los bajos fondos “formales”, sino a otras películas de una índole un tanto similar.

La simbología y la tradición de la mafia se hacen fuertemente presente en el andar de la trama. Aquellos gestos impolutos y esos fuertes abrazos, implican un código certero de unión y orden. Por supuesto, los valores de la familia y de la amistad se pondrán en primer plano, aunque es sabido que cualquier disrupción e incumplimiento de las reglas sagradas no tácitas podrán llevar a que se tomen acciones drásticas que borren en un instante la noción de afecto coyuntural, para salvaguardar el futuro de la organización criminal primaria.

El contexto histórico también es relevante, ya que el punto inicial es la década del ’50 y de allí va para adelante. Quizás, el periodo más central enfocado sea el de los ’60. La figura de los hermanos John y Robert Kennedy impacta fuerte no solo en la sociedad, sino también en el mundo gángster. El respeto que se respira en el aire por el entonces presidente, no se subyace en Bobby, cuyas investigaciones comienzan a molestar a algunos miembros de la altas esferas del inframundo.

Las actuaciones son todas muy buenas. Robert De Niro interpreta a Frank Sheeran. A pesar de que por momentos parece un tanto rígido, el actor compone un atinado rol, en el que debajo de toda esa seriedad, hay un hombre con fuertes emociones, pero cuyo trabajo es seguir órdenes. Al Pacino es el recordado Jimmy Hoffa. La fuerte y habitual verborragia del neoyorquino calzan perfecto para el papel de un importante líder sindical, al que lo condena su gran ego y personalidad, que le terminará trayendo más problemas de los que se imagina.

Joe Pesci realiza una muy buena “performance” como Russell Buffalino, un importante jefe mafioso que prefiere manejarse con parsimonia y buenos tratos, pero detrás de esa aparente calma se esconde un sujeto muy peligroso, que no anda con miramientos de ninguna clase. El elenco principal se completa con Ray Romano, Stephen Graham, Bobby Cannavale, Anna Paquin, Steven Van Zandt, Aleksa Palladino, entre otros, entre los que se incluye una simbólica aparición del notable Harvey Keitel, que interpreta a otro individuo poderoso dentro de la mafia.

Los actores principales fueron rejuvenecidos o incluso envejecidos según el caso mediante un proceso tecnológico digital. Por más que por momentos pueda quedar un poco extraño, no es algo que incomode al progreso de la película.

Frank Sheeran solía ser un conductor de camiones. Hasta que le agarró el gustito de pintar casas. El reguero de sangre que fue dejando a su paso se hizo cada vez más grande, y su nombre quedó labrado para siempre en una de las organizaciones delictivas estadounidenses más peligrosas del Siglo XX.

Puntaje: 8 de 10

Guillermo Bruno