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“Cada uno de nosotros es un ser preciado”

Año 1998, EEUU. Fred Rogers es un presentador de TV para niños famoso. El hombre hace años que tiene su programa llamado “Mister Rogers’ Neighborhood”, donde canta canciones alegres, juega con marionetas y recrea situaciones para tratar de hacer feliz a su audiencia. Al inicio él nos cuenta la historia de Lloyd Vogel, un periodista que está muy enojado consigo mismo. Rogers quiere ayudar a Lloyd, en tanto que este último, luego de un fuerte encontronazo con su distanciado padre, conseguirá la oportunidad de hacer un perfil del presentador, iniciando un viaje que cambiará el sentido de su vida.

El tercer film de Marielle Heller está basado en el artículo “Can You Say…Hero”, del reportero Tom Junod,- el personaje real en el que está representado Vogel-. El guión fue escrito por Noah Harpster y Micah Fitzerman-Blue. El libreto y el transcurso del film captan atinadamente el mágico mundo del programa televisivo, su conductor y sus respectivos y certeros mensajes de vida.

Durante un largo tramo de la película, vemos a un Vogel transitar por la vida triste enojado consigo mismo y con su progenitor, sin relucir en demasía su afecto por su mujer e hijo. El trabajo, aquél puente del que el hombre se aferra para contenerse, le sirve más que nada como fuente de descargo e inspiración esporádica. El sujeto también exhibe ciertos egoísmos sin chistar, porque todo forma parte de la ecuación.

En la vereda opuesta, Rogers se muestra como una persona feliz y ansiosa por ayudar a los demás. Consciente de haber sufrido en la vida,-como todos-, adopta una actitud muy positiva para tratar de asistir o al menos alegrar al prójimo con sus herramientas creativas. La creación, la actuación y el canto, que deberían de servir como una ‘cachetada’ placentera de ánimo al afectado, no hacen efecto alguno en Vogel, que sigue en esa espiral de angustia poco deseada. Hasta que abre los ojos…

Y ese es el quid de la cuestión del largometraje: el de aprender a perdonar, a vivir, a sentir, a valorar lo propio y el día a día. A estar en sintonía y en paz con uno mismo e incluso a disfrutar de esos momentos que parecen pequeños pero que en realidad conservan una importancia mucho mayor de la que parecen tener. Obvio que ninguna vida es un lecho de rosas constante y es más fácil canalizar la palabra antes que el hecho, pero el granito de arena que cada persona ponga de su parte será fundamental para el logro de esa complacencia interna.

Tom Hanks realiza una muy buena performance como Fred Rogers, un hombre con un andar calmo y seguro, que prefiere respirar el aire puro de la vida y nutre a su programa y a sus relaciones con mensajes positivos. El intérprete estuvo nominado al Globo de Oro como Mejor Actor de Reparto. Matthew Rhys, todavía fresco de su rol protagónico en la aclamada serie ‘The Americans’, logra una importante actuación en su rol como Lloyd Vogel. El rostro de desazón, hartazgo e incluso de la nada misma del individuo tardará en transformarse, pero la inspiración y redención personal siempre termina llegando, en especial cuando hay un faro del que aferrarse.

Chris Cooper es Jerry Vogel, el padre del periodista, un sujeto con aires de suficiencia de vieja usanza y errores pasados pero que guarda en su corazón el seguro amor por su hijo. El también necesita reflexionar en su interior sobre lo que ha sido su camino, y las circunstancias se prestan ideales para el cometido. Completan el elenco Susan Kelechi Watson como Andrea, la mujer de Lloyd, además de Christine Lahti, Noah Harpster, Enrico Colanton, Maryann Plunkett, Wendy Makkena, entre otros.

El señor Rogers tiene un amigo que está muy enojado. Su aspecto denota un claro disconformismo. Tal vez solo necesite expulsar esos demonios internos, rememorar el pasado de otra forma y sentir ese abrazo que lo reconforte consigo mismo y con el mundo, y que lo lleve a verse querido y valorado por lo que es.

Puntaje: 8 de 10

Guillermo Bruno