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“El cielo es el límite”

Estados Unidos. Década del 60′. Carroll Shelby es un ingeniero y diseñador automotor que tuvo su época de gloria como conductor, ganando la carrera de las 24 horas de Le Mans pero que debido a unos problemas de salud, debió abandonar la alta competencia. Un día, un ejecutivo de la compañía Ford,- liderada en ese entonces por Henry Ford II, nieto del fundador y visionario-, le propone la posibilidad de construir un coche para tratar de ganar dicha carrera con esa escudería e intentar batir a su par de Ferrari, tras algunas negociaciones fallidas. Shelby cree primero que es una utopía, pero luego reflexiona ante la chance certera de lograr el objetivo, mientras recuerda que conoce a la persona ideal para el cometido.

El film de James Mangold, con guión original de los hermanos Jez y John-Henry Butterworth, que escribieron el mismo junto a Jason Keller, narra las peripecias reales de una puja por el poder automovilístico, traducido en lograr la faena en una de las carreras más difíciles que se conozca. El libreto se cocina al principio en un fuego un tanto lento, pero enseguida comienza a despegar sus alas, ayudando a que la cinta tenga un ritmo constante, que no aminora en sus poco más de dos horas y media de duración.

El ego, la adrenalina, las frustraciones internas y la siempre presente burocracia institucional, son algunos de los ítems de los que se nutre el largometraje. Carroll Shelby sabe que sus días detrás del volante en la alta competencia se han terminado, pero todavía guarda un cierto caudal de ansiedad por la velocidad y rememoración de aquellos viejos tiempos.

Por otra parte, Ken Miles, su futuro conductor, es un hombre con una habilidad de conducción muy notable, pero cuyas malas decisiones y constantes ataques de ira lo ‘condenaron’, pese a alguna ocasional carrera, a ser un simple mecánico, con ciertos problemas estructurales. La redención, esa que tranquilamente puede estar en un camino del héroe paulatino, será el baluarte principal de ambos personajes, que formarán una firme amistad.

La cinematografía del griego Phedon Papamichael, quien fue nominado al Oscar y al BAFTA por su trabajo en ‘Nebraska’, es clave en especial en las escenas de contienda automovilística, en donde la velocidad, las pulsaciones y la adrenalina están a la orden del día. Un fallo en esas instancias podría significar mucho más que una derrota en una competencia. Pero el afán de competir y ganar y el fanatismo por los ‘fierros’ siempre superarán a cualquier advertencia que exista respecto de la integridad personal de los involucrados.

Por supuesto, siempre hay obstáculos y los mismos aquí son de orden institucional o burocrático. Habrá muchos intereses en juego, y reacomodar a la marca Ford en el mundo va más allá de la victoria de un solo individuo. ‘Hay que jugar en equipo’, es la frase recurrente que se oirá en las postrimerías del largometraje, ya que cuanto más ‘global’ sea la gloria, más sera la ganancia según algunos popes, aunque sea en clave de excusa para evitar el triunfo de ciertos egos. Pero, el sabio adversario también jugará sus cartas, y en este tipo de trifulcas, no puede quedar ningún territorio sin cubrir.

Las actuaciones son buenas. Matt Damon interpreta firmemente a Carroll Shelby, un sujeto comprometido con su ardua labor, que irá sorteando los inconvenientes morales y legales que se le vayan presentando, haciendo todo lo posible para no dejar que los mismos impidan el logro de la meta propuesta. Christian Bale logra una grata perfomance en su rol como Ken Miles, un ávido corredor y un hombre respetuoso de su familia y afectos, pero con pocas pulgas y una espontánea furia interna. Él tal vez siente que se le pasó el tren, pero está ante la gran chance de su vida.

Caitriona Balfe, protagonista de la serie ‘Outlander’ cede un tanto dicho protagonismo para meterse en el papel de Mollie, la mujer de Miles, una dama decidida con carácter férreo. Jon Bernthal, ya despojado del traje de ‘The Punisher’, es Lee Iacocca, un ejecutivo importante de Ford, que deberá alegrar por igual a su jefe y a otros interesados en el asunto. Cursiosamente, el personaje real falleció en julio pasado a los 94 años.

Completan el elenco principal Josh Lucas como Leo Beebe, un pomposo y antagónico asociado de la mencionada compañía, Noah Jupe, Ray McKinnon, JJ Field, Remo Girone como Enzo Ferrari y Tracy Letts como Henry Ford II.

Dicen que se necesita construir el coche más rápido del mundo para derrotar a la escudería más potente. Pero, un vehículo no es nada sin su conductor, ese que sabe cuando acelerar, cuando frenar, cuando doblar, cuando esperar, y que tiene el pulso suficiente para observar al miedo de lleno con grandes ojos y vencerlo sin chistar.

Puntaje: 7, 5 de 10

Guillermo Bruno