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“El corazón y la guerra jamás irán de la mano”

Alemania. Segunda Guerra Mundial. Johannes Betzler, más conocido como “Jojo”, es un chico joven que vive con su madre Rosie y que se une a la “Jungvolk”, la juventud hitleriana para niños entre 10 y 14 años. Su hermana Inge falleció de una enfermedad y su padre está lejos: “peleando en la guerra”. Mientras se “divierte conversando” con una versión imaginaria de un Adolf Hitler bastante ridículo, él descubre un día que en su hogar está oculta una muchacha judía, y ya nada será igual.

El último film de Taika Waititi está basado en la novela “Caging Skies”, de la escritora Christine Leunens. El libreto del propio director ganó el Oscar a Mejor Guión Adaptado, un premio atinado debido a las numerosas aristas, descripciones, acciones y significados que abarca el mismo.

El largometraje se presenta como una sátira en donde los roles y el andar de toda la cúpula nazi, y de varios de los personajes principales parecen risibles y exagerados, como dueños de una forzosa torpeza violenta, que lleva al humor, siempre entendiendo el contexto, claro está. Es por ello que quien observe bien las secuencias se dará cuenta de que aquí no hay nada librado al azar.

Cuando se produce el encuentro entre esos dos mundos corroídos por el odio irracional de unos sujetos que se creían superiores, con excusas de raza y pureza en detrimento de sus víctimas, vemos como de a poco van aflorando aquellos sentimientos de amistad y amor. Si bien el relato continúa con una cierta algarabía, es en aquellos instantes en donde el director hace una “pausa”, para enfocarse de forma más directa en el drama detrás de los acontecimientos y en la aflicción oculta atrás de las miradas.

Los diálogos, acordes con el tono de la cinta, denotan una exacerbación casi teatral que deja claramente en evidencia al propósito del relato. En ese aspecto, la historia oscila entre los saludos hitlerianos hasta el clamor de epopeyas de guerra, pasando por reflexiones agudas y ese “enfrentamiento”, más simbólico entre el joven nazi y la chica judía, en donde las barreras de lo trágicamente prohibido buscarán quebrarse.

El hecho de que Adolf Hitler se presente como una compañía interna del protagonista también es interesante. El niño apoya al susodicho pero hay algo que va creciendo en su consciencia que lo hace ir dudando cada vez más. La maldad de este dictador tiene ápices caricaturescos, y al igual que su contraparte real, demuestra una mente bien cerrada respecto de sus aberrantes ideas. Si bien la agilidad de la película no escatima en ningún instante, la repetición de ciertas circunstancias hace que pierda un poco de brillo la misma, aunque en el último acto el asunto logra encajar sus piezas acertadamente.

Roman Griffin Davies interpreta a Jojo Betzler, en tanto que Thomasin McKenzie es Elsa, la joven judía escondida en la casa del primero. Scarlett Johansson se mete en el rol de Rosie, la madre de Jojo. La intérprete estuvo nominada al Oscar como Mejor Actriz de Reparto y lo cierto es que, se mueve muy bien en un papel variopinto. Completan el elenco Sam Rockwell como el capitán Klezendorf, el propio Waititi como el Hitler imaginario, Rebel Wilson, Stephen Merchant, Alfie Allen y el joven Archie Yates como “Yorkie”, un amigo cercano de Betzler.

Además de las nominaciones mencionadas, la producción estuvo ternada para la Academia en las categorías de Mejor Película, Mejor Diseño de Producción, Mejor Edición y Mejor Diseño de Vestuario. Si bien se encuentra ambientada en tierras germanas, es la bella Praga, con sus pintorescas calles, casitas y túneles la que le da vida al film.

Jojo Betzler acaba de comenzar la segunda década de su vida. Mientras se mira al espejo, le promete lealtad a un nefasto régimen en el marco de una patética guerra, pero pronto será guiado hacia el verdadero camino de su corazón.

Puntaje: 8 de 10

Guillermo Bruno