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“Instante de arte trágico y revelador”

El joven Theodore Decker se encuentra con su madre, observando obras de arte en el Museo Metropolitano de New York. Mientras repara en una bella muchacha y contempla el cuadro “The Goldfinch”, del holandés Carel Fabritius, cuyo diseño denota la pose de un jilguero, una terrible explosión sacude el sitio y provoca varias muertes, entre ellas, la de la mamá de Theo. El muchacho rescata la pintura de las cenizas y lo mandan a vivir con una familia adinerada. En tanto, se hace amigo del dueño de una tienda de antigüedades y su protegida Pippa, pero el pasado familiar y los viejos recuerdos de ese fatídico día lo cazarán.

El film de John Crowley está basado en la novela homónima de la escritora estadounidense Donna Tartt, que ganó con la misma, el premio Pulitzer de Ficción en el año 2014. El guión fue escrito por el experimentado autor y dramaturgo Peter Straughan.

El largometraje no exhibe un andar cronológico ya que la historia oscila entre la pre-adolescencia y adolescencia del protagonista y su joven adultez sin un orden lineal. En algunas escenas, la poética voz en off del personaje principal nos irá narrando sus peripecias, con una clara melancolía en sus palabras.

A lo largo de la producción hay una sensación de evocación hacia lo antiguo y a los tiempos pasados. El arte, la música, los recuerdos y los viejos objetos son una forma para tanto detener como inmortalizar el tiempo. La cinematografía juega un papel clave en el andar de la cinta y quien mejor que el multi-premiado Roger Deakins para captar aquellos instantes en donde la contemplación se concentra como el eje de todo.

El sentimiento de pérdida constante irá azotando al protagonista, que deberá hacerse muy fuerte durante su sinuoso camino. Salvando las distancias, podría trazarse un paralelismo en la circunstancia inicial de la película, con el “destino” final del artista Fabritius.

El libreto de Straughan reviste de algunas complejidades bien resueltas, y el relato está acertadamente llevado a lo largo de las dos horas y media de duración del largometraje. Pese a ello, tal vez por el hecho de querer detallar o profundizar en demasía un contexto determinado es que se observan algunas pequeñas mesetas en el recorrido de la producción.

Ansel Elgort y Oakes Fegley interpretan a Theo Decker en su versión adolescente y adulta respectivamente. Jeffrey Wright es “Hobie”, el dueño de la tienda de antigüedades, en tanto que Nicole Kidman tiene el rol de Samantha Barbour, la misteriosa madre de la familia que acoge al chico tras la explosión. Luke Wilson es Larry, el borracho padre del joven, que está siempre al límite de la legalidad.

Completan el elenco Finn Wolfhard y Aneurin Barnard como las dos versiones de Boris, un amigo de Theodore, Aimee Laurence y Ashleigh Cummings como Pippa, Sarah Paulson, Boyd Gaines, Luke Kleintank, Denis O’Hare y Robert Joy como Andy, otro amigo cercano de Decker.

El jilguero se posaba sabiamente en aquella mítica pintura. Cuando las cenizas y el terror cubrieron la habitación y los ojos del muchacho se separaron del amor y el arte, el cuadro sobrevivió, inerte a los daños y con la promesa de una eterna conservación.

Puntaje: 7, 5 de 10

Guillermo Bruno