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“Te atormentaré después de muerto”

Cecilia Kass es una joven arquitecta que convive con su marido Adrian. El hombre es abusivo con ella, por lo que idea un plan para huir de su majestuosa casa. Tiempo después, tras lograr escapar y retomar la idea de una vida semi-normal, se entera que el sujeto murió y que le legó un importante dinero. Pero Cecilia sigue sintiendo la fuerte presencia de quien fuera su cónyuge, incluso en formas muy difíciles de explicar.

El film de Leigh Whannell,-que también escribió el guión-, está basado en el famoso libro homónimo del reconocido H.G Wells de 1897, en una adaptación libre de la notable novela.

La secuencia inicial es una demostración clara de lo que pudo haber sido el film: Frenetismo, intensidad, ritmo ágil, misterio y algo de ‘suspense’. Mientras nos vamos adentrando en la trama, acompañamos a una mujer que busca escapar como sea de aquella brutal existencia.

Pero todo se queda allí. Luego del tedio y/o progresión habituales en el relato, en donde la paulatina alegría va apoderándose de los personajes en una falsa representación de un orden a punto de quebrarse, comprobamos que, efectivamente una ‘presencia’ invisible altera la vida de Cecilia, con ramificaciones cada vez más violentas.

La misma eventualmente se hace presente, con los trucos del caso, dándole un toque de ciencia ficción al asunto y tirando mayoritariamente por la borda cualquier consecuencia psicológica que entre dentro del territorio verosimil. Ya que es una adaptación contemporánea, podría haberse aprovechado más el tinte mental de la protagonista a un nivel más ‘real’.

La cadencia en la última hora del largometraje, la por momentos ágil cinematografía y algunos efectos especiales terminan siendo vitales para mantener el entretenimiento fílmico, que concluye con un previsible final.

El peor ‘pecado’ de “The Invisible Man” es, de todas formas, el hecho de que no asusta ni impresiona, ítem mucho mejor explorado en la recordada “The Hollow Man” de albores de este siglo, producción también inspirada en la obra de Wells, que contaba con un sensacional Kevin Bacon en el rol principal.

Elisabeth Moss realiza una aceptable ‘performance’ como Cecilia Kass. De todos modos, quien fuera una de las caras principales de la serie “Mad Men”, durante ocho años seguramente merece papeles un tanto más importantes, en donde pueda exhibir mejor sus habilidades. Moss está acompañada, entre oteros por Oliver Jackson-Cohen, en la representación de Adrian Griffin, Michael Dormer como su misterioso hermano Tom, Harriet Dyer como Emily Kass, la hermana de la protagonista y Aldis Hodge como James Lanier, un amigo de Cecilia y ex pareja de Emily.

Es el peligro real y mortífero el que tenemos que alejar o combatir, sea o no visible para nuestros ojos.

Puntaje: 5,5 de 10

Guillermo Bruno