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“La cabina del terror”

El copiloto Tobias Ellis está listo para un nuevo viaje entre Berlín y París. Afuera, las cámaras del aeropuerto captan la presencia de unos individuos sospechosos. Tras algunas conversaciones pasajeras con el capitán y un contacto con su novia Gökce, que es azafata en ese mismo vuelo, ponen proa para comenzar con la travesía. La paz se irrumpe cuando unos sujetos asaltan la aeronave con violencia, poniendo en jaque a la seguridad de los viajantes. Desde la cabina de mando, Tobias tratará de controlar la situación, sabiendo que un paso en falso podría desatar un desastre mayúsculo.

“7500” es la ópera prima del director alemán Patrick Vollrath, un cineasta que hasta aquí solo había incursionado en cortos. El guión también está escrito por el susodicho y logra captar notablemente la tensión de una trama, que, básicamente se desarrolla en un solo espacio en común.

La mezcla entre desesperación y un raciocinio in crescendo inundarán al protagonista que deberá pensar bien cada acción que vaya tomando. A medida que van pasando los minutos y ante los hechos que se van sucediendo, la calma del hombre irá decreciendo y controlar las emociones se hará cada vez más difícil. Uno de los aciertos principales del film radica principalmente en el clima que logra que el espectador se sienta también sumergido en esa cabina de la que no parece haber una escapatoria sana.

El rasgo canónico de la cinta se desprende de la mano de los antagonistas. Otra vez los malos son árabes, al igual que se ha visto en infinidad de veces, tanto en ficción como en la realidad. De todas formas, ese aspecto no condiciona el andar del largometraje, y uno de los motivos de ello es que, a diferencia de otras producciones, acá no hay un “muchachito” que venga a salvar el día, matando a todos los terroristas, sino que es simplemente un trabajador que busca paz y supervivencia, intentando humanizar las circunstancias en el proceso.

Joseph Gordon-Levitt logra una buena actuación en el rol de Tobias Ellis, un profesional con la dosis justa de juventud y experiencia, que le permite subsanar una drástica situación. El intérprete estadounidense está acompañado por Omid Memar, Murathun Muslu, Aylin Tezel y Carlo Kitzlinger, entre otros, con la particularidad de que este último, que le da vida al capitán del vuelo, es un piloto en la vida real.

No era otro vuelo entre Berlín y París. Era el inicio de una pesadilla cuyo resultado final sería definido entre cuatro paredes y la voz de mando de un joven copiloto, atrapado tal vez en el desafío más duro de su existencia.

Puntaje: 7,5 de 10

Guillermo Bruno