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“Rugen los tiburones de mar”

Año 1942. En plena Segunda Guerra Mundial, el experimentado comandante Ernest Krause es llamado a capitanear un amplio barco apodado “Greyhound”, que es parte de una gran flota de embarcaciones estadounidenses que se dirigen a Liverpool. El temor por la aparición de submarinos enemigos se concreta, cuando se divisan algunas flotas de esa índole en las aguas del Océano Atlántico. Krause confía en sus instintos y en su tripulación, y sabe que no le temblará el pulso ante la necesidad de entrar en combate.

Este film está dirigido por Aaron Schneider y escrito por Tom Hanks, la estrella principal del mismo. El libreto, dueño de una atinada precisión, está basado en la novela “The Good Shepherd”, del escritor inglés C.S. Forester.

El conflicto externo se desarrolla en un santiamén, sin dejar tiempo para otros asuntos. De hecho, el “héroe” apenas ve a su eventual amada, en un claro guiño de lo que ocurrirá a continuación. Si bien en la mente del protagonista podría discurrir la doble vara de la misión a cumplir y aquel futuro placentero a concretar, en este caso el primer ítem es el que notoriamente está en escena.

La tensión en pos de un probable enfrentamiento bélico, está muy bien construida, y el frenetismo de los tripulantes del “Greyhound” para coordinar facetas y tapar posibles huecos, está a la orden del día. La cinematografía, compuesta por el experimentado Shelly Johnson, tiene un papel clave al exhibir ese áspero transitar de las embarcaciones hacia un incierto futuro lleno de posibles peligros.

La dirección, la edición y la fotografía también se destacan cuando los cañones comienzan a rugir y el cielo se tiñe de color fuego. La sensación de estar inmersos en una batalla naval es constante y afortunadamente no hay secuencias de violencia gratuita o visceral, un recurso a veces sobreexplotado y no siempre “alegre”. “Gusto a poco” tal vez no sea lo que defina exactamente al film pero es cierto que alguna vuelta de tuerca extra no le hubiera venido mal al largometraje en su trama.

Hanks realiza una buena actuación como Krause, un hombre con una voz de mando firme pero serena, sin dejar de reparar en la cordial relación que mantiene con sus subordinados. El requerido Stephen Graham interpreta a Charlie Cole, el segundo en comando, en un rol más calmo del que nos tiene acostumbrados el actor británico. El elenco se completa con Rob Morgan, Manuel Garcia-Rulfo, Karl Glusman, Tom Brittney y Elisabeth Shue en un pequeño papel como la amada de Ernest, en tanto que Thomas Kretschmann provee un temible voiceover desde el barco antagónico Grey Wolf.

Una flota de submarinos alemanes se encontraba agazapada en el medio del océano esperando a su presa. Jamás contaron con la astucia del grupo de navíos valientes que los enfrentaron con enjundia, en otro episodio de aquella sanguinaria guerra con innumerables aristas.

Puntaje: 7,5

Guillermo Bruno