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“Educando la vida”

Li-Hong es un docente sustituto en una escuela primaria. El hombre tiene un hermano menor que suele meterse en trifulcas legales y una abuela con un delicado estado de salud. El protagonista, no solo deberá copar con sus problemas personales, sino que también deberá atender a sus peculiares estudiantes, en un colegio en el que a unos pasos se encuentra un viejo amor.

Este film taiwanés está dirigido por Chen-Ti Kuo, y escrito por la susodicha junto a Joanna Wang. El guión es claro y efectivo, y puntualiza las situaciones sin irse jamás del foco de lo que pretende, en una película con certeros rasgos del drama.

El espectador se sumerge en el mundo interno de Li-Hong, cuya serenidad chocará con álgidos conflictos. Su vocación de docencia se topará con algunos altercados juveniles, que corresponden a variopintos estilos de educación y actitudes sociales. Si bien no será exactamente su protegido, habrá un joven que captará su atención, en ese ida y vuelta canónico, pero de la vida real al fin, que suele ocurrir tantas veces.

La sutil cinematografía se acentuará radicalmente en varios de los momentos que el personaje comparte con su hermano. Uno de ellos, que capta a ambos en la observación de un río y su paisaje citadino, recalca el mejor ejemplo de la planificación de un mejor porvenir, que podría quedar en una ilusión. El romance, por otra parte, será solo un atisbo lejano en el largometraje, que si tendrá tiempo para enfocarse en duras realidades educativas y comunitarias. El final podrá parecer abrupto, pero logra tomar el preciso instante de un individuo que se ve conmovido por las circunstancias actuales de su existencia.

El elenco principal está compuesto por Hsin-chih Chiu, Wei-Hua Lan, Shiau-Li Yang y Yi-Ching Lu. El primero de los nombrados interpreta acertadamente a Li-Hong, en su búsqueda por una vida más estable.

“Final Exam” en una apuesta muy concisa en un ámbito varias veces explorado. Las ramificaciones de la trama, no siempre exploradas en su máximo potencial, le dan a la producción un toque profundo. El mismo se queda un tanto “corto” en su andar, pero ello no es un impedimento determinante para delinear un relato con duros retazos existenciales.

Puntaje: 7 de 10

Guillermo Bruno