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“Sueños y realidades en San Sebastián”

Mort Rifkin es un hombre entrado en años que solía enseñar cine. Decide ir junto con su mujer Sue al Festival de San Sebastián, de la ciudad española homónima. Allí, un joven director llamado Philippe capta la atención de todos, con la presentación de su nuevo film. Mort teme que entre su señora y el mencionado sujeto haya un amorío, pero él mismo quedará atrapado en las garras de la atracción.

El último largometraje de Woody Allen, escrito en forma de idea original, por él mismo, se aleja un poco de la inolvidable New York,- aunque con obvias referencias a la urbe-, y nos traslada a San Sebastián, que será meca cinematográfica por unos días.

La decidida voz en off de Mort nos irá relatando,- y a un interlocutor en particular-, las peripecias de su travesía. Nuevamente la cinematografía de Vittorio Storaro captará con notable precisión a los rincones más bellos de un lugar que brilla con la luz propia de la pantalla grande. El juego de luces y el encuadre de los planos sobresalen con maestría en aquellos momentos claves de la cinta.

El homenaje al cine clásico es uno de los principales atributos del film. Seremos testigos de una representación paródica de escenas de películas de Orson Welles, Ingmar Bergman, Federico Fellini, entre otros. “Citizen Kane”, “Persona”, “The Seventh Seal” son algunos de los largometrajes que estarán presentes aquí, algunos con una cuota de humor ácido más marcada que otros. Si bien todo ello está en la mente de Rifkin, queda claro tanto el objetivo como el deseo de Allen al momento de realizar su última producción, sumándole a ello la identificación con su personaje.

Hablando de eso, es cierto que el personaje de Mort Rifkin tiene varias similitudes con Woody Allen: Es un poco neurótico, se siente atraído y/o conectado con mujeres atractivas más jóvenes que él, profesa cuestiones relacionadas con su religión, y tiene una actitud ‘pícara’ que oscila entre el humor y varios conocimientos. Los diálogos, si bien están lejos de tener una agudeza fina o una originalidad punzante, no pierden la línea respecto de la trama, con algún que otro sarcasmo expresado a la orden del día.

Wallace Shawn, rostro secundario de mil batallas, y habitué de Allen, saca provecho de su papel protagónico como Rifkin, encarnando hábilmente al susodicho. El elenco incluye a Gina Gershon, Louis Garrell, Elena Anaya, Sergi López, Steve Guttenberg y una breve pero importante aparición de Christoph Waltz.

Viendo algunos pasajes de ‘Rifkin’s Festival’, seguramente notaremos una familiaridad constante. De todas formas, el director logra una calidez mucho mayor a la de ‘A Rainy Day in New York’, su producción previa, exhibiendo su amor por el cine clásico, en una época en la que no abundan los guiños a una era magistral que busca levantarse de los escombros y volver a brillar con luz propia.

Puntaje: 7,5 de 10

Guillermo Bruno