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«La cabaña del alma»

Nelly es una niña de 8 años que acaba de perder a su abuela materna. Su poético último adiós y recorrido la lleva finalmente a la casa de la dama fallecida, junto con sus padres, para comenzar a vaciarla. La madre de la joven se siente apesadumbrada, la nena lo siente. Tras compartir confidencias, la progenitora de Nelly desaparece. Entonces, un día, nuestra pequeña protagonista conoce a otra chica de su edad, Marion, y a su mamá. De repente, todo suena demasiado familiar…

El último film de la francesa Céline Sciamma, escrito también por ella, nos trae una mirada concisa sobre el pesar y el cariño humano, en un contexto de imágenes simbólicas y calmas, que abarcan un relato con un profundo significado interno.

Los paralelismos subyacen a la superficie ni bien Nelly pone pie en la casa de su nueva amiga. Hay algo en ese otro espíritu afín y alegre que recuerda a sus orígenes. Las dudas y la soledad temporal se transforman en una amistad inseparable, con el misterio del caso, pero con la firmeza del corazón. La figura de la madre queda extrapolada en algo más que en el simple aire.

Mientras las niñas juegan, la casa original se va vaciando. Tal vez cuando todo se acabe sea el momento de retornar a ese punto de origen, con la conciencia clara y los recuerdos nítidos de lo vivido. El pasaje generacional de ciertas experiencias puede servir para nutrir el alma, tanto de júbilo como de dolor, sensaciones tanto inevitables como primordiales en cualquier existencia.

Como fue dicho, el aspecto visual de «Petit Maman»,-título adrede con varias aristas-, es fundamental en el desarrollo del largometraje, y aquí se ve claramente la mano de Sciamma, y su habitual cinematógrafa Clarie Mathon. Los planos, pautados con una temporalidad exacta, exhiben, además de las acciones, el vivir propio de los ambientes externos e internos, en un juego que prueba de manera voraz a la sapiencia del espectador, ya que aquí cada detalle es vital para la narración.

Las hermanas gemelas en la realidad Joséphine y Gabrielle Sanz interpretan respectivamente a las jóvenes Nelly y Marion. El elenco incluye a Stéphane Varupenne, Nina Meurisse y Marge Abascal pero el núcleo de la historia lo componen las dos chicas, cuya gran interpretación parece obra de numerosos años de experiencia.

Podría haber sido otra historia de amistad juvenil, pero aquí, la «magia» la trae la profundidad de las raíces familiares. Generalmente el pasado se nos presenta a través de imágenes, recuerdos o palabras. Pero, ¿Y si tuviéramos la chance de palpar esas vivencias en carne propia, para sanear a nuestro ser interno?

Puntaje: 7,5 de 10

Guillermo Bruno