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«Experimento de almas móviles»

Cae la noche. Se oyen patines circular por las calles. Algunos ya se han ido a dormir, otros darán vueltas de manera incesante. ¿Que se esconde dentro de la aparente cotidianidad de las acciones y sentidos humanos?

El film del joven estadounidense Tyler Taormina es un puzzle en si solo. Con un guión pactado para descifrar un posible misterio, nos metemos de lleno en un mundo cuyo interés estará supeditado al encanto de una precisa cinematografía, que hará más llevadero al enigmático viaje de poco más de una hora.

La cinta carece de todo tipo de dialogo. Las únicas voces que se escuchan son solamente parte de una coyuntura diaria. Es en ese momento en donde entra en juego una atinada banda sonora, que interactúa con un clima bien logrado, para generar una mayor intriga.

El grato acierto de la película es esa atmósfera ‘lyncheana’ que se erige en el pilar de no entender demasiado claramente que es lo que está ocurriendo, pero en donde cuya ‘magia’ interna y externa hace que el espectador se llene de preguntas en pos de significados. ¿Cuál será el nexo en la convergencia de hechos? ¿Existirá el mismo?

Lamentablemente, al arribar a los compases determinantes del film, la confusión se hace más notoria, y cuando pasa rimbombante aquel último transporte, lo que esperamos que sea una puerta hacía una dimensión más clara, indica el final de la producción.

Los actores presentes aquí, -entre ellos el propio Taormina-, tienen escasa o nula experiencia cinematográfica y se dedican a cumplir naturalmente su rol asignado. ‘Happer’s Comet’ fue presentada en el actual festival BAFICI, en donde se alzó con el premio especial del jurado, además de algunos aplausos, cuya sonoridad hubiera merecido un mayor registro y consistencia, si tan solo hubiera terminado de expresar en pantalla, todo el potencial que conllevaba su original propuesta.

Puntaje: 6 de 10

Guillermo Bruno