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“Juno y el pavo real”: Alfred Hitchcock el chico malo del cine

 

Por Gabriel Conversano

 

En la edad antigua el fabulista Cayo Julio Fedro escribió “Juno y el pavo real” (Juno and the Peacock, 1930). En esta historia un pavo real se quejaba ante la mismísima dios Juno por lo poco agraciado de su canto sin tener en cuenta todas sus virtudes, hecho que desencadena en que Juno lo haga apreciar lo que realmente tiene y no envidie de los demás, lo que le falta a él. 

En 1930 Alfred Hitchcock inspirado en gran medida por la obra homónima del dramaturgo Sean O’Casey, el director retoma esta historia para contar las desventuras y pesares de la familia Boyle durante el periodo de lucha de la independencia de Irlanda. La familia que está conformada por la hija Mary (Kathleen O’Regan) declarada en huelga luego de que se criminalice a un compañero de su trabajo, el hijo Johnny (John Laurie) un ex combatiente quien luego de perder un brazo en combate se una al I.R.A, el padre El capitán Boyle (Edward Chapman) apodado por su esposa como “El pavo real” debido a su particular proceder que tanto recuerda al ave y por ultimo pero no por eso menos importante esta Juno (Sara Allgood) la madre de la familia, siempre discutiendo con el capitán pero buscando el bien para todos en la casa.

A raíz de un dinero que la familia hereda la vida de todos ellos da un vuelco, uno tan brusco que plantea la pregunta: ¿La familia Boyle podrá soportarlo? Esta producción es una de las pocas que Hitchcock escribió, esta tarea no la llevaría a cabo solo, sino que estaría acompañado por la actriz y asistente de dirección Alma Reville. Además de que tomaría gran parte del trabajo ya hecho en la obra de teatro, ejemplo de esto es la elección de Allgood quien repite su rol como Juno, Barry Fitzgerald quien en la obra interpretaba al Capitán Boyle pero que en la película hace del narrador que da el discurso al comienzo.

Si bien en todo el mundo el trabajo del “maestro del suspenso” es reconocido por su amplio manejo del lenguaje audiovisual el cual siempre fue tan rico y basto. Esta producción no será recordada por estas cualidades, durante los 85 minutos que se toma para contar su historia la primera conclusión que se puede arrojar es la de una transposición muy lograda de la vista en el teatro. Con valores de plano básicos como: generales grupales, algunos planos americano, y primeros planos medios y cortos, como si de una canción de punk rock se tratase. Sin contar los exteriores o la escena del gato todo el tiempo tenemos la sensación de estar mirando teatro y no cine, algo que el mismo director se reprocharía muchísimo, aunque esto no impediría que la producción alcanzase el éxito que la British International Pictures y John Maxwell productor del filme quien ya había trabajo con Hitchcock en “Blackmail” buscaban.

La fábula de Fedro tiene una moraleja: “agradece todas tus cualidades antes de envidiar las ajenas” esta producción busca manifestar esto, como el equipo pudo hacer mucho con cuatro locaciones, puestas simples, un manejo del sonido muy bueno siendo la segunda vez que su director trabajaba con esta tecnología.  

Esta producción de uno de los directores más famosos de todos los tiempos, a muchos les seria extraña ya que como se marcó, está lejos del verdadero potencial que Hitchcock tenía, si explota lo mejor de sus actores con esos acentos marcados, por ejemplo, pero está lejos del registro que lo hizo famoso. Lo que debería valorarse es su trabajo como director, pero de una manera pocas veces tratada en el mundo audiovisual en donde existe una trinidad. La que está formada por el guionista que manifiesta una idea, luego está el director que intenta darle una forma y orden a esas ideas y después está el productor quien ejecuta y dictamina como esa idea debe ser expresada. A este tipo de manipulaciones son las que se enfrentó Hitchcock y a la que se enfrentan tantos otros directores, en donde podemos encontrar dispares piezas en trabajos marcados por un estilo, el valor de estas piezas reside en la experiencia que los trabajadores del medio ganan haciéndolas tanto en lo humano como en lo técnico.

– Acá pueden ver los textos de todos los alumnos del Laboratorio de Críticas –

Algo más que suspenso