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Tiempo de navidad: No es otra película de navidad 

por Gabriel Conversano

A finales del mes de noviembre y durante todo el mes de diciembre la Navidad se apodera del mundo, esta festividad que a lo largo de los años ha ido mutando de evento religioso a social a atravesado a todos los medios de comunicación, ejemplos podemos encontrar por montones, desde el ultra famoso “Cuento de navidad” del escritor Charles Dickens, la canción Noche buena de Tatsuro Yamashita o el video juego Duke Nukem Nuclear Winter de Simply Silly Software y nuestro medio favorito el cine, no se queda atrás. 

Las producciones navideñas pueden dividirse en dos grupos; las que claramente transcurren en navidad, es decir las que en su narrativa son atravesadas por la misma. Estos casos suelen ser melodramas románticos que buscan causar un impacto en lo emocional, para dejar al espectador cargado de positividad y con ganas de comprar cosas: el denominado espíritu de la navidad.  El otro grupo de producciones es un poco más tácito en su ejecución sobre como reflejarla, si bien la navidad está presente, esta se suma a un conflicto que ya está establecido, el género de estas varia, pudiendo encontrar acción, comedia y hasta terror entre muchas otras y en el año 2017 Maclain Nelson y Jake Van Wagoner escriben y este segundo dirige una de estas producciones navideñas la cual logra romper esta división y meterse justo en medio de este sub-género que aborda épocas y fiestas del año.

Maclain Bernard (Maclain Nelson) vive con su esposa Clare (Clare Niederpruem) en la ciudad buscando formar una familia, aunque sin éxito por el momento. A raíz de unas recurrentes pesadillas que Maclain tiene, su esposa lo alienta a buscar ayuda profesional, terminando en una sesión de hipnoterapia con el Doctor Murphy (James Murray). Maclain le cuenta al doctor que sus pesadillas son sobre el trágico accidente que sufrieron sus padres y su hermano hace 15 años en donde solo este último sobrevivió, quedándose solos ambos, rompiéndose la relación entre ellos y distanciándose por completo, la respuesta que el doctor le da es que confronte a su hermano porque así las pesadillas se irán. Todo esto ocurrirá durante la navidad, en la cabaña familiar a la que su esposa invita a pasar las fiestas a su hermano Jake (Jake Van Wagoner) y ambos intentarán restablecer el vínculo perdido, volver a hermanarse, ahuyentar de una vez y para siempre las pesadillas sobre el accidente y volver a ser todos, una familia.

Es muy simplificada la idea narrativa de Tiempo de Navidad (Christmas Time, 2017) si puede que no impacte o destaque, y todo apuntaría a que es otra película más en donde se busca causar ese efecto del cual se escribió más arriba y con tantas otras obras para elegir como El día de la bestia de Alex de la Iglesia, Testigo silencioso (The Silent Partner, 1978) o La residencia macabra (Black Christmas, 1974) la cual cuenta con tres versiones ¿porque una producción tan ignota es digna de análisis? Porque Jake puede viajar en el tiempo.

A diferencia de otras producciones que utilizan este elemento fantástico, el cual es uno de los más complejos y si no se lo manipula con sumo cuidado puedo causar más de un error argumental. El trabajo que Nelson y Wagoner hacen es más que sobresaliente, en principio no está enfocado como una habilidad benigna la cual Jake puede usar a su antojo, sino que está enfocada como una fuerza de la naturaleza, algo que él no controla, algo que le pasa sin poder evitarlo, que lo ha alejado involuntariamente de su hermano y llevado a situaciones de peligro en las que tuvo que valerse por sí solo para salir de ellas y lo dejaron como un loco ante los ojos de todo el mundo.

Las reglas de cómo funcionan tampoco se quedan atrás. Jake explica que él, no es más que un simple espectador, no puede cambiar los hechos que vayan a ocurrir, simplemente es arrojado en cierto momento del tiempo por medio de un cambio brusco de temperatura, cosa por demás curiosa pero original y totalmente alejado de las maquinas que podemos encontrar en otras producciones como Volver al futuro (Back to the Future, 1985) de Robert Zemeckis o Terminator (1984) de James Cameron en donde el viaje está totalmente controlado, Jake está más cerca de James Cole de 12 Monos (Twelve Monkeys, 1995) de Terry Guilliam o Donnie Darko (2001) de Richard Kelly, en donde los protagonistas padecen los viajes debido a todo lo que ocasionan.

Entre las miles producciones navideñas que se pueden encontrar por estas fechas, la primera impresión que puede dar Tiempo de Navidad es la de otro mal telefilm, algo que se ve para pasar el rato y se olvida ni bien finaliza, porque es una producción de bajo presupuesto la cual recibió apoyo de un página de mecenazgo, porque su cast esté compuesto por las mismas personas que la produce y sus personajes lleven sus nombres (aunque en el caso de Maclain es casi una referencia como la que le hacen a La guerra de las galaxias [Star Wars, 1977] con el Wampa) o por haber sido hecha en tan solo 6 días, sin contar con alguna estrella de renombre para posicionarla.

No, Tiempo de Navidad puede carecer de muchas cosas que la volverían un blockbuster, pero lo maravilloso es que no busca serlo, en palabras de su director “es como si ¿Qué tal Bob? (What About Bob?, 1991) y Elf (2002) se encontrasen” y sin miedo al error, esta producción entretiene y sorprende lo cual decir eso hoy en día ya es muchísimo, en nuestro país se puede encontrar de manera totalmente gratuita en la página de videos más usada del planeta, es tan fácil como escribir su nombre en el buscador y la experiencia sería sin duda memorable transformándose en un clásico de navidad que será un visionado obligado todos los diciembres.

– Acá pueden ver los textos de todos los alumnos del Laboratorio de Críticas –

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