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Realmente amor: El amor después de la Navidad 

Por Matías Carricart

La industria audiovisual no es para nada ajena a las festividades. Son muchas las películas, episodios especiales de series y hasta telefilmes dedicados a celebraciones como el día de acción de gracias y la noche de brujas. Si bien en su mayoría son típicas de Estados Unidos, en los últimos años hasta una película como Coco (2017) rindió homenaje al Día de Muertos. Por supuesto que la navidad no es ajena a esto. Qué bello es vivir (It´s a Wonderful Life, 1947), Gremlins (1984), Duro de matar (Die Hard, 1988) y Mi pobre angelito (Home Alone, 1991) son algunas de las películas que se terminaron convirtiendo en clásicos para esta época del año. El nuevo milenio no fue ajeno a esta temática y nos regaló otro clásico proveniente de Inglaterra: Realmente amor (Love Actually, 2003).

¿Qué es lo que define a una película como navideña? Por supuesto que tiene que ocurrir durante dicha época (no es necesario que sea exactamente el 24 o 25 de diciembre), pero además mezcla valores de la cristiandad como el altruismo, la generosidad, la fraternidad y la bondad, con personajes que deben redimirse ante un conflicto que se les presenta. La comedia y el drama están presentes todo el tiempo en las películas navideñas.

Realmente amor es la ópera prima como director de un famoso y exitoso guionista: Richard Curtis. El neozelandés es un experimentado que escribió clásicos de la comedia romántica del cine británico como Cuatro bodas y un funeral (Four Weddings and a Funeral, 1994), Un lugar llamado Notting Hill (Notting Hill, 1999) y El diario de Bridget Jones (Bridget Jones’s Diary, 2001). Hay varios puntos en común en estas películas mencionadas: en las dos primeras (donde el protagonista es hombre), un inglés se enamora de una estadounidense, haciendo que el amor pueda más que la distancia. Por otro lado, los protagonistas de las tres películas tienen un excéntrico grupo de amigos, que no están para juzgar al o la pretendiente, sino que apoyan su enamoramiento. La lealtad está sobre todo, haciendo que los personajes secundarios se destaquen en las películas de Curtis.

Lo que tiene de particular Realmente amor es que no hay una única historia de amor, sino que son ocho pequeñas historias, cada una con sus protagonistas, y todos diferentes entre sí, tanto para todo tipo de edad como de clase. La trama de la película gira, por supuesto, en torno a la navidad, pero con el tono típico de la comedia romántica de Curtis. Además, sirve como excusa para reunir a varios de los actores y actrices que trabajaron en sus anteriores filmes y que triunfaron tanto en el cine inglés como hollywoodense como Hugh Grant, Colin Firth y Emma Thompson.

Las historias son variadas y de todo tipo. Las infidelidades están presentes para demostrar que no todo en la película es perfecto. Mientras en una historia, el personaje de Colin Firth decide huir hacia otro país; en la otra, Emma Thompson sufre en silencio el descubrimiento del regalo de su marido (Alan Rickman) hacia su amante. El amor paternal también aparece con la historia de Liam Neeson (que además es viudo), que ayuda a su hijastro a conquistar a la chica de su clase. Hugh Grant añade la historia de que no existe ninguna jerarquía, aun siendo Primer ministro, para enamorarse de una empleada. El triángulo amoroso no falta con los recién casados Keira Knightley y Chiwetel Ejofor y la escena con Andrew Lincoln, que se convirtió en un clásico del cine contemporáneo y que muchas personas deciden utilizar esos carteles como método para confesar su amor. El amor en el trabajo también está presente. Laura Linney es una oficinista que se enamora de su compañero y Martin Freeman y Joanna Page se enamoran rodando una película condicionada. Por el lado más excéntrico y como amor personal, Bill Nighty es una vieja y olvidada estrella de rock que espera triunfar con un hit navideño, y Kris Marshall viaja a Estados Unidos para conocer mujeres de ese país.

¿Qué fue lo que hizo que Realmente amor se convirtiera en un clásico navideño? Varios son los puntos. Por supuesto, las historias giran alrededor de la festividad, un elemento narrativo clave para este tipo de películas. Pero, además, están los nombres que participan. Richard Curtis fue el gran escritor de la comedia romántica británica de la década del 90. Una comedia romántica, pero con temática navideña y siendo su primera película como director, no hizo más que alimentar las expectativas. A esto, hay que sumarle el elenco coral, con grandes estrellas y sin que ninguno sea más protagonista que otro.

Volviendo a lo narrativo, los tonos de las historias van desde la desilusión y la tragedia hasta el amor platónico. El montaje paralelo es bien utilizado para que ninguna historia resulte cansadora, ya sea por lo empalagosa o por lo amargura que puede proporcionar. Hay tanta comedia como drama como lo suele haber en las películas navideñas. Hay personajes con más redención que otros, pero no faltan. Como se ve, Realmente amor son varias historias y, si bien algunas pueden ser mejores que otras, hay para todos los gustos. Cada historia mínima es una parte del total de la película. Si no gusta una historia, hay otra.

El éxito que le trajo el paso de los años (o mejor dicho de las navidades) no la hizo exenta de críticas. No fueron precisamente por cuestiones narrativas o técnicas, como tiene cualquier película, sino por la visión del amor que presenta. La conquista por parte de los hombres hacia las mujeres o hasta la obsesión que tiene el personaje de Andrew Lincoln por el de la esposa (Keira Knightley) de su amigo (Chiwetel Ejiofor) son algunos aspectos que se le objetaron con el tiempo. Por otro lado, la falta de diversidad fue otro punto criticado, aunque se llegó a filmar una historia de dos mujeres que se enamoran, aunque fue eliminada en el corte final (se puede ver en Youtube).

Realmente amor tuvo se secuela en un corto Red Nose Day Actually (2017) en donde muestra qué fue de todas esas historias catorce años después. No hubo intención de hacer una segunda parte como película, pero fue la excusa para conseguir donaciones para una causa benéfica.

Con el éxito de Realmente amor, se creyó que la temática de pequeñas historias de amor y una festividad era la fórmula del éxito. Garry Marshall dirigió Día de los enamorados (Valentine’s Day, 2010) y Año nuevo (New Year’s Eve, 2011) pero lejos estuvieron de quedar en la memoria del público. Es que la fórmula de amor, navidad y Richard Curtis fue realmente clásica.

– Acá pueden ver los textos de todos los alumnos del Laboratorio de Críticas –

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