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Carlos Hugo Christensen: “Entre el melodrama y el suspenso”

Por Jorge Pinzón

 

Había una vez un gran cine argentino

Para hablar de Carlos Hugo Christensen, primero es necesario hablar del cine argentino. Y no cualquier etapa del mencionado cine, especialmente de las décadas del 40 y del 50, la cual puede denominarse comola época dorada del cine argentino. En dicha década, la incorporación del cine sonoro a las salas, provoco un aumento de la popularidad en el mismo, al mismo tiempo que se creaban los primeros estudios cinematográficos del país: Argentina Sono Film y Lumiton, este último de vital importancia para la filmografía de Christensen.

Con el advenimiento del peronismo al gobierno a mediados de la década del 40’, la industria cinematográfica local recibió un potente espaldarazo producto de un fuerte apoyo estatal. Cabe mencionar que dicha industria venia muy golpeada por la decisión de los Estados Unidos de suspender la exportación de material fílmico virgen hacia la Argentina. Esta decisión surge como represalia por la postura de neutralidad argentina durante gran parte de la Segunda Guerra Mundial. El apoyo anteriormente mencionado, tuvo su confirmación con la aprobación de la ley de fomento cinematográfico en 1947, la cual aumento el financiamiento para la filmación de películas.A su vez en el año 1954 se llevó a cabo la primera edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, el cual fue el primer festival de cine categoría “A” realizado no solo en argentina, sino también en Latinoamérica.

Pionero del cine erótico y su versión internacional

Su primera incursión en el cine erótico, se da con el film “Safo, historia de una pasión” (1943), en el que cuenta la historia de un romance, no exento de melodrama. Sin embargo su irrupción polemista más potente sucede con “El ángel desnudo” (1946), protagonizada por la grandísima Olga Zubarry; actriz recurrente en las películas de Christensen. En dicho film se abandona la dinámica del típico romance melodramático, para contar la historia de una joven que se ve obligada a posar desnuda todas las noches, como exigencia de un escultor, a su padre caído en bancarrota. Cabe destacar que en esta película se produjo el primer desnudo, aunque parcial, en la historia del cine argentino; llevado acabo justamente por Zubarry quien, además, debutaba en el cine. 

   Otro matiz característico de la cinematografía de Christensen, está relacionado con la cantidad de películas filmadas en el extranjero; mas particularmente en Brasil. Desde el año 1954 su radicación, y por lo tanto, su filmografía posterior tuvo como lugar de producción al país vecino. Como curiosidades amerita señalar de su autoría, el primer documental dedicado al astro brasilero Pele, “El Rey Pele” (1962), y la adaptación del relato borgeano, “La intrusa” (1979), siendo esta una de sus últimas películas.

El Hitchcock vernáculo 

En este periodo, que va de finales de la década del 40 a principio de los 50’, es difícil dividir el melodrama y el suspenso en el cine de Christensen, ya que los relatos de sus films en mayor medida son melodramas, pero casi siempre están enmarcados en lo que hoy se llamaría un “thriller”. Sus personajes aparecen desbordados por pasiones y sentimientos, que muchas veces los llevan a tomar malas decisiones. Un claro ejemplo de esto podría ser: “Los pulpos” (1948). En este film, un periodista se ve manipulado por una joven de la cual está enamorado, pero que apenas conoce. Tensionando dicho romance a lo largo de todo el film. Un dato a tener en cuenta, es la introducción de la figura de un narrador en dicho relato. Acá el narrador comienza siendo el mismo protagonista que mediante la lectura de una carta presenta a su amante.

  La autoconsciencia va ser una de las características en este periodo de Christensen;  en este sentido el caso más paradigmático con respecto a este tema tiene que ver con una película ya nombrada: “Los pulpos”. A lo largo de todo el film, el periodista que protagoniza Roberto Escalada, escribe una novela que cuenta su romance melodramático con la joven Myrtha, una enorme Olga Zubarry. Novela que en la propia trama de la película será llevada al cine, con el mismo nombre que su obra madre. Todo un adelantado.

  Para volver a la comparación del título con el maestro Hitchcock, es necesario recurrir a los géneros cinematográficos; más precisamente al cine de suspenso. En “La Trampa” (1949), el film deviene en una película de espías con claros tintes hitchcokeanos. Lo maravilloso de esto, es que Christensen hacía esta clase de films en paralelo al director británico que por esos años filmaba películas como: “La soga” (1948) o “Pacto siniestro” (1951). Pero para llevar la incursión de este director en el cine de género a otro nivel, es necesario nombrar a la siguiente triada: “La muerte camina en la lluvia”, “Si muero antes de despertar” y “Nunca abras esa puerta”. El primero y el tercer film de esta arbitraria trilogía, son policiales que utilizan el suspenso de manera prácticamente perfecta. A pesar de que las copias existentes para poder ver estos films se encuentran en pésimo estado, en ellas puede verse como las decisiones en puesta en escena definen tanto la trama como el tono de cada uno de los films. En “La muerte”, los movimientos, y el lugar donde pone la cámara el director, torna al edificio en el que ocurre la historia en un lugar terrorífico. Y en Nunca los contrastes entre luz y sombra que provoca la iluminación de los personajes, aumenta las dosis de suspenso y melodrama a lo largo de la película.

  Para terminar hay que destacar a la que probablemente sea la obra culmine de Christensen: Si muero antes de despertar. En esta magnífica película, un niño termina enfrentándose a un asesino de infantes, un poco por heroísmo y otro poco por instinto de supervivencia. La utilización de la luz y la sombra vuelven a ser determinantes para la creación del villano. Christensen abandona por momentos el policial más clásico, para acercarnos a lo que podría verse como un proto terror en el cine argentino de la época. Dejando tras de sí un legado tan maravilloso como poco revisitado. Y que lo acerca una vez más al maestro Hitch.