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“El jardín de la alegría”: El espectador es visualmente atrapado

Por Tamara Rey

Los inicios del cine mudo coinciden con la Primera Guerra Mundial, los primeros automóviles y el primer vuelo del hombre. Se reconoce como la primera película muda la de Louis Le Prince «La escena del jardín de Roundhay» (1888), apenas duraba 1,66 segundos donde se veía a una pareja dando un paseo por un jardín. A sus 20 años, Alfred leyó en una revista que la compañía cinematográfica estadounidense Famous Players-Lasky iba a instalar unos estudios en Londres. Se presentó en las oficinas con unos bocetos de decoración que había diseñado. Para Hitchcock el cine mudo era el cine puro.

«El jardín de la alegría» (The Pleasure Garden, 1925) es la primera película dirigida por Alfred Hitchcock y la primera que estrenó completa. En ese mismo año pero unos meses antes, Charles Chaplin, símbolo del cine mudo, estrenaba «La quimera del oro» (The Gold Rush, 1925), en el que un vagabundo es atrapado por una tormenta en la región de Yukon.

Michael Balcon, productor de cine y gran descubridor de Hitchcock, llegó a un acuerdo con la productora alemana Emelka para realizar los filmes en coproducción. En «El jardín de la alegría», el guion es de Eliot Stannard, escritor de la mayoría de las obras mudas de Hitchcock. Su asistente de dirección es Alma Raville, quien sería su esposa en un futuro. La música es de Lee Erwin. Fue rodada en la ciudad italiana de Alassio y en las ciudades alemanas de Múnich y Emelka-Atelier.  Está basada en una novela de Oliver Sandys.

 

Del melodrama a una historia de crimen

Mr. Hamilton (George Schnell) dirige «las populares representaciones» en un Teatro de Variedades en la ciudad de Londres llamado «El jardín de la alegría». Patsy Brand (Virginia Valli), una de las bailarinas conoce en una de sus salidas del escenario a Jill Cheyne (Carmelita Geraghty), una mujer recién llegada del campo que se presenta en la entrada a la espera de que Mr. Hamilton reciba una carta de recomendación que ella trae consigo para poder entrar a allí. No lo consigue inmediatamente y ante la desesperación de estar sola y sin dinero, ya que segundos antes se lo arrebatan, Patsy le da alojamiento. Ellas comparten la misma habitación donde también anda a los saltos el travieso perro Cuddles de Patsy. Jill le cuenta partes de su historia «no me llevaba a ningún sitio ser la acompañante de una vieja dama en el campo» así como le enseña una foto de su enamorado, el joven y atractivo Hugh Fillding (John Stuart) con quien va a casarse, aunque él deba tener que volver a irse por dos años a una plantación en ultramar. Jill, con afán de ser elegida y acompañada por Patsy, regresa al teatro donde impera un ambiente de rivalidad. Ella coquetea con sus «pasos atrevidos» a Mr. Hamilton y lo logra. «Les mostraré una artista que jamás pisó un escenario» esboza él delante de los espectadores y coristas. (travelling lateral retratando el expresionismo de los espectadores en sus butacas.)

Aparece en escena un compañero de trabajo de Hugh, Mr. Levet (extraordinario personaje de Miles Mander), quien también está de paso y deberá irse en semanas a las colonias. No demora en enamorar a Patsy, “¡Crees en el amor?» pregunta él. Ella entrega su amor y se casan. Los amorosos caseros, Mr. y Mrs. Sidey (Ferdinand Martini y Florence Helminger) de Patsy ayudan en los preparativos. Viajan de luna de miel a Italia, al bello Lago de Como, y se ven luego imágenes crudas donde se revelan aspectos de la personalidad, sobre todo de él. Patsy es sensible y agradable, Levet es un imbécil.

Jill ya es una conquistadora de bambalinas. Alquila su propio lujoso apartamento, se enajena de la realidad y personajes a los que pertenecía, olvida a Hugh y ya no necesita de una amistad fraternal con Patsy. Ama el poder de la fama. Hugh se va a las colonias y enferma. Una ingenua Patsý, preocupada por su marido, atraviesa el mar y descubre una vida paralela de él. Una bella india (Nita Naldi) convive con Levet, quien pasa su tiempo enalteciéndolo, dando placer y él, un hombre hipócrita y machista, se regocija con ella detrás de su asquerosa borrachera y nubarrón de tabaco. Levet no quiere perder a Patsy así que asesina a la india ahogándola, hecho que lo introduce a él en la locura. Ve el fantasma de la india acechándolo (en un fundido encadenado, efecto que después de casi 100 años es uno de los más utilizados en software de edición de cine y video) Un médico que acompañaba a Hugh mata a disparos a Levet por defender a Patsy. Ella junto con Hugh regresan a Londres.

Hitchcock cuenta a Truffaut sobre aquellos días de rodaje

En “El cine según Hitchcock” de Truffaut, relata diferentes experiencias y algunas críticas como el conflicto con la Aduana. Otras son más cómicas como el episodio en el andén de la estación de trenes donde el actor Miles Mander se olvida el set de maquillaje en el taxi y sale corriendo a buscarlo, al rato ve un gran alboroto en la barrera de control y al actor saltando por encima de la misma en una persecución por empleados de la estación. 

– Acá pueden ver los textos de todos los alumnos del Laboratorio de Críticas –

Algo más que suspenso