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“Entre dos mundos” de Miya Hatav / Por alumnos de SABER VER CINE I 2017

“Entre dos mundos” de Miya Hatav / Por alumnos de SABER VER CINE I 2017

POR MARINÍ VÍTOLA

 

“DOS MUJERES , DOS MUNDOS”

La ópera prima de la Directora israelí Miya Hatav, nos propone adentrarnos en un mundo divido por dos mujeres y formas de vida. El disparador y comienzo de la película son efectivos para atraer la atención del espectador, un juego de miradas en el tren entre las dos mujeres protagonistas, la noticia de un atentado, acompañado con un montaje paralelo y alterno, proponen una historia que puede generar intriga y curiosidad en el espectador.

Oliel, un joven guardia de seguridad, resulta herido en un atentado. Luego sabremos que está alejado de sus padres, judíos ortodoxos,  y conviviendo con una chica que no profesa la misma religión que su familia. Allí es donde radica la división de estos mundos, en la distancia entre la familia de Oliel y su relación con Amal, de origen árabe y no religiosa. Esta división que sufría el personaje en vida, se le muestra al espectador durante la película, en la cual el personaje está en coma. Uno de los mundos, su novia, se mantiene oculta, fingiendo ser pariente de un enfermo del mismo hospital.

El film comienza a desarrollar esta perspectiva y decae un poco su ritmo cuando las cuestiones familiares  empiezan a aclararse y  la realidad de la vida de Oliel, que su familia desconocía, pasa a conocerse. En la resolución o casi resolución de los conflictos presentados puede haber cierta tibieza o previsibilidad.

La mayor parte de la película transcurre en el hospital donde está internado Oliel, allí vemos la relación que entablan las dos mujeres opuestas en la vida del joven. Durante el film, la Directora utiliza muchos primeros planos, esto permite captar perfectamente las emociones de los personajes y los momentos de tensión que viven pero al mismo tiempo se puede considerar como un abuso del recurso que puede saturar al espectador en algún pasaje del film. Cabe destacar que todo el elenco mantiene un correcto y parejo nivel de actuación y permiten que se cuide la estética del plano corto.

En el comienzo de la película, se puede ver a ciertos personajes como estereotipos, pero con el correr de los minutos, estos personajes se tornan más complejos, mostrando diferentes aristas, conflictos internos, indecisiones, secretos del pasado y hacia el final del  film, se ve como toman decisiones y caminos que no coinciden con el estereotipo planteado al comienzo. Por ejemplo, la madre de Oliel,  atraviesa un conflicto interno en el que pujan el amor y la aceptación total de su hijo contra la religión y el mandato familiar. Algo similar ocurre con la novia de Oliel, parece que va a dejar todo por su novio y para lograr la aceptación de su familia pero finalmente parecería tomar otro rumbo.

“Entre dos mundos” lleva bien el nombre, la trama presenta dos polos que convivían con Oliel y frente a una desgracia, se exponen mutuamente, creando la base de esta historia que deja la sensación de que varias aristas quedaron por la mitad o sin desarrollar. Tan profundos y conflictivos pueden llegar a ser los temas propuestos por el film,  que quizás faltó profundizarlos o darles un cierre más preciso.

 

 

 

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Por Yasmín Fernández Allende

 

“Entre la intención y el resultado”

 

 

 

 

 

 

 

Crítica de “Entre dos mundos” de Miya Hatav. Israel, 2016. Duración: 84 minutos.

En la coyuntura actual del enfrentamiento armado entre judíos y musulmanes por la tierra sagrada de Jerusalem se desarrolla esta ópera prima de la joven directora israelí.  La misma intenta demostrar las dolorosas consecuencias que genera esta disputa cultural, política y religiosa en los vínculos humanos.

La película narra el encuentro entre dos mujeres, Amal, una joven árabe y Bina, una madre judía ortodoxa unidas por un mismo dolor. Oli, novio de una e hijo de la otra, resulta gravemente herido en un ataque terrorista y es internado encontrándose en un profundo estado de coma. Por miedo al rechazo y la desaprobación de su familia política debido a su origen étnico, Amal asiste al hospital diariamente haciéndose pasar por la hija de un paciente inconsciente en una habitación contigua y seguir así el progreso de la salud de su novio. A medida que trascurre el film, las protagonistas se van vinculando lentamente hasta desentrañar esta historia en la que abundan los secretos y los desencuentros en una familia separada por la intolerancia y el prejuicio.

Al comienzo del film, cuando las protagonistas se dirigen desesperadamente al mismo destino en un día de lluvia, el clima generado por un montaje paralelo y alterno de planos generales del caos urbano y primeros planos de los rostros es de un nivel de dramatismo tal que provoca una gran sensación de consternación y expectación. El  buen manejo de sonido en off(relato periodístico del hecho mezclado con el enloquecido tránsito vial) como elemento que contextualiza y enfatiza la tragedia acontecida es otro recurso acertado a la hora de presentar este drama que se anticipa oscuro y de difícil resolución. Para quienes gustan del efecto catártico de las películas del género, dicha presentación augura 84 minutos de un satisfactorio torrente de lágrimas.

Lamentablemente, a lo largo del desarrollo del film, varias inconsistencias estéticas y narrativas transforman lo que parecía una historia interesante y emotiva en un entramado lento y aburrido de situaciones de tipo novelesco que quedan sin resolución o que carecen de sentido alguno.

El perfeccionismo estético utilizado en los escenarios dispuestos como en la construcción física de los personajes quita espontaneidad y realismo a las escenas. Un ejemplo de esto es el abuso de primeros planos de los rostros con un impecable trabajo de maquillaje, que lejos queda de retratar el cansancio y la tristeza en los rasgos originados por la dura circunstancia de encontrarse con un familiar tan querido al borde de la muerte.

Otro desacierto es la utilización de una iluminación realista que recrea la luminaria fría e inexpresiva típica de un hospital. Se desperdicia esta importante herramienta visual que enfatiza el dramatismo que requiere un guión de estas características.

El trabajo de sonido también presenta errores no menos importantes. La falta de una ambientación sonora que reproduzca los ruidos propios de un área muy transitada y en constante tensión como es la de cuidados intensivos tampoco condice con los momentos de mayor dramatismo, generando así extrañeza eincoherencia sensorial. Ejemplo de ello es la poca y mala utilización de la música como recurso comunicativo. En una escena, Bina decide mediante un desesperado intento de terapia alternativa, hacerle escuchar a su hijo convaleciente, un disco de su género musical favorito, el heavy metal. Para esto, va a buscar a su casa un equipo reproductor en el cual prueba a todo volumen el disco elegido pero cuando lo enciende en la habitación del hospital, no sólo el volumen utilizado no es el mismo, ya que resulta poco creíble que semejante acto de expresión musical se permita en el ámbito de un hospicio, sino que además la canción en cuestión ni siquiera es la misma. Para complementar esta discordancia musical se suscita una artificiosa escena de baile frente a la cama donde yace inconsciente Oli, entre madre y nuera culminando en una cuasi milagrosa comunión espiritual.

Para finalizar, la falta de arco de transformación de los personajes, cuyo comportamiento sufre transformaciones inmediatas y de carácter mágico impide sostener la empatía con ellos y la credibilidad en el relato que se diluye y desaprovecha todo el potencial creativo que plantea al comienzo.

 

 

 

 

 

 

 

 Por Diego Domínguez

“Una nueva experiencia”

Hola, mi nombre es Diego y esta es la primer película que veo proveniente de medio oriente o Israel para ser más precisos, siempre estuve acostumbrado a ver cine “yankee” o cine Ingles en su mayoría, esta fue una nueva experiencia para mí, pero sin más preámbulos, hablemos de el film.

La película comenzó con una muy buena introducción donde rápidamente nos hacen notar que hay dos personajes en conflicto y que están yendo hacia un mismo lugar, la directora logro captar mi atención en los primeros 20 minutos de la película, pero a mitad de camino se me cayó un tanto el film, sentí que hubo inconsistencias en cuanto al guion, pero que a la vez podrían no ser inconsistencias, sino que simplemente no funciono para mí o mis gustos, como por ejemplo en el momento que se revela el gran secreto que guardaba Amal, Bina reacciono de una forma muy poco lógica teniendo en cuenta su estado religioso y cito diciéndole “ahora sos como mi hija”, lo cual me pareció muy poco creíble. Creo que la directora no uso o tal vez no quiso usar ciertos recursos de el melodrama que podrían haberle dado un gran peso dramático que siento que le falto a el film a la hora de abordar las problemáticas morales y religiosas. Creo que si lo hubiera ejecutado de una forma más cruda y menos telenovelesca, podría haber causado más impacto en el espectador y por cierto la historia se prestaba mucho para esto.

En cuanto a las actuaciones me parecieron buenas, cumplieron con el cometido de la directora, pero insisto en que si la historia hubiera tomado un camino más melodramático segura mente se me hubiese caído alguna lágrima. En cuanto a los personajes sentí que no me terminaron de cerrar algunos, como por ejemplo, la hija de Bina, que parecía estar al margen de la situación y se mostraba muy ortodoxa, incluso más que su propia madre, y resulto ser que ella sabía de la historia oculta de Oliel, su hermano y eso me resulto un tanto raro y poco creíble. En cuanto a el tema de maquillaje y vestuario pienso que la perfección en todo momento de los personajes, le quito la crudeza que necesitaba el film y lo digo porque en un hospital las personas que están horas y horas adentro con un ser querido, dudo que estén perfectamente maquillados todo el tiempo.

Leyendo mis palabras tal vez suena a que la estoy matando, o que la odie, pero no fue así, y más teniendo en cuenta de que es una ópera prima. Yo lo sentí como una especie de “cita a ciegas”, donde charlamos, pasamos el rato, pero al final de la cita quedamos de acuerdo en que yo no soy para ella y ella no es para mí.


Por Octavio Fernández

 

 

“Entre el cielo y la tierra”

 

Este drama familiar y religioso de la directora y guionista Miya Hatav, comienza con un atentando terrorista que deja en coma a Oliel, un joven de 25 años. Este acontecimiento genera un choque entre dos mundos como sugiere el título, dos mundos opuestos: el mundo de los padres y los hijos, y también el religioso ortodoxo y el laico, o dicho de otra manera el mundo divino y el mundo terrenal.

El mundo familiar (padres) podemos verlo en los personajes de Bina y Meir, judíos ortodoxos, y el segundo lo vemos en Amal, la novia de Oliel, una joven laica de origen árabe. Bina y Ama se encuentran en el mismo sector del hospital, así se conocen y se hacen amigas. Esto es posible ya que mal miente sobre su identidad y se hace pasar por la hija de un anciano anónimo que también está en coma. Es extraño, casi inverosímil que en hospital no le pidan a Amal documentos para certificar que es la hija de este hombre al borde de la muerte.

Bina y Amal cuidan entregadas a Oliel (o al cuerpo de Oliel) y a pesar de sus diferencias radicales de origen y pensamiento se vuelven tan unidas que en un momento llegan a bailar de la mano frente al enfermo. Esta escena es para los no judíos (podríamos decir, nosotros) bastante cursi, pero imagino o supongo que para un espectador judío ortodoxo podría resultar inquietante.

Leí hace poco que en la escuela de cine donde Hatav estudió y se graduó es conocida en Israel por ser la menos estricta a la hora de censurar un film. Quizás por eso tenemos esta escena, aunque repito, a mí resulta más cursi que polémica.

Luego tenemos al personaje de Esty, hermana de Oliel, que es quizás el personaje más enigmático ya que se muestra igual de ortodoxa que sus padres pero más tarde nos enteramos que tiene las llaves de la nueva casa de su hermano y que solía visitarlo de vez en cuando sin que los padres supieran de ello. Después de que ella lo deja a la luz, y se da la revelación ya no sabemos más nada de ella.

No sabemos si ella sabía de la relación entre Oliel y Amal, y no queda claro si apoyaba realmente a su hermano en la decisión de abandonar el hogar y dejar atrás las tradiciones familiares. Tampoco queda claro a cual de los dos mundos pertenece. Parece que el personaje se disuelve, no llega a nada más allá de lo expuesto, y nos cuestionamos qué función cumple.  Semejante revelación debería haber sido dramáticamente explotada, y hubiera podido generar un conflicto interpersonal fuerte, pero esto no sucede porque nadie le cuestiona su postura, entre otras posibilidades narrativas.

Algo que me llamó poderosamente la atención es que a lo largo del film aparecen cada tanto unas tomas que muestran el cielo. Esto creo que sirve para señalar las diferencias polares entre esos dos mundos: el terrenal y el divino. Primero pensé que era una postura religiosa, como diciendo “aquí está el cielo infinito, majestuosos y acá abajo están ustedes los míseros pecadores”. Pero una vez terminada la película , me quedé reflexionando sobre esos temas, las imágenes, el título, los atentados terroristas, el odio profundo de los padres de Oliel al saber que Amal no era judía, y pensé que quizás, solo quizás en la región donde vive Hatav y aquella escuela donde estudió que es de las pocas que permiten a sus alumnos expresarse libremente y por ello muchos huyen de sus hogares y familias para estudiar allí tranquilos. Lo que quiere decir allí la directora es que el cielo es la calma, la infinitud, la aceptación y el diálogo.

Pensé en al escena inicial , en el caos por el ataque terrorista y a su vez en la escena del baile en el hospital entre Amal y Bina. En una los dos mundos intentan destruirse, en la otra dialogan y conviven con armonía.

El cielo no es ser religiosos y censurar al que no cree, como tampoco ser ateo es juzgar las creencias del otro.

Cuando Bina y Amal toman caminos diferentes es porque están muy lejos del cielo, es decir del diálogo (lo repito por si la metáfora tan bella no fue comprendida) Bina se resiste a vincularse con su nuera árabe y también rechaza que ésta siga vinculada con su hijo, pero Oliel después de un tiempo no muestra signos de querer seguir con vida y Bina no sabe que hacer. Llama a Ama, Amal contesta… Bina le pida que vaya, Amala queda en silencio  y la película termina. Termina con la esperanza de que ese vínculo que engloba a ambos mundos sea el puente de solución del conflicto.

 

 

Habilidades

Publicado el

3 septiembre, 2017