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DOSSIER DE TEXTOS CRÍTICOS / SABER VER CINE I

En el marco del curso de análisis del filme realizado desde junio del corriente, algunos alumnos apasionados e inquietos aventuran sus miradas críticas en un breve texto de análisis cinematográfico de distintas obras revisadas, recorridas y pensadas en el marco del curso.

Distintas películas, distintas perspectivas y un resultado reflexivo que queda a la vista del lector.

Les quatre cents coups – Francois Truffaut – 1959 – Francia

Por Mariana Roitstein

Antoine Doinel es un adolescente parisino, hijo de una madre que no lo quiere y de un padre, que no lo es, y que se esfuerza por tolerarlo. La falta de atención de su familia hace de Antoine, un alumno rebelde en el colegio, cuyas  travesuras agotan  la paciencia de su rígido profesor. El colegio no es un lugar agradable, por lo que decide un día, faltar a clases y acompañado de  su amigo René, deambula por la ciudad. Este hecho, lo conduce a cometer nuevas travesuras, a meterse en más problemas  y a convertirse en testigo de un secreto de su madre.

Un día, al intentar robar una máquina de escribir de la oficina de su padrastro, es descubierto y con el consentimiento de sus familiares, es enviado solo  a un  reformatorio. Abandonado por su familia y alejado de su amigo, cumple sin embargo su  gran sueño: conocer el mar.

Cuenta la historia francesa  que durante  la guerra dirigida por Luis XIII contra el protestantismo, la ciudad de Montauban fue atacada en 1621 por 400 disparos de cañón, supuestamente para doblegar a los protestantes habitantes. También, cuenta esa misma historia que pese a tal  asedio, sus habitantes no solo no  se rindieron, sino que su resistencia, provoco  la retirada de las tropas francesas. La referencia histórica, fue con el tiempo calificada  por los historiadores como pura leyenda, sin embargo construyo  la expresión idiomática «da los 400 golpes» que en dicha cultura refiere a quien lleva una vida desordenada, sin respeto a los hábitos y costumbres.

Como fiel representante libertario de la cultura francesa Antoine “da sus 400 golpes”, y una a una sus travesuras van golpeando en la puerta de ese hogar donde pareciera no tener lugar. Hijo no deseado, educado en sus primeros años por su abuela, duerme en un pequeño espacio de ese departamento de clase trabajadora que le ha sido destinado a tales fines. También es excluido del recreativo espacio del recreo  en ese  colegio, en el que pareciera no encajar atendiendo a  los rígidos cánones educativos de aquella época.

Golpea Antoine  en búsqueda de amor y contención, no solo el frio corazón de su madre, sino también el de su padrastro y el de su exigente y rudo profesor, sin conseguir ser albergado. Entonces es expulsado a los seductores espacios de la gran urbe, la ciudad parisina que lo envuelve   con sus parques, fuentes y paseos; y en cuyo seno comete varias trasgresiones. La  última vinculada a un intento de robo de una máquina de escribir, pareciera ser el hecho  que lo condena al penoso sistema penitenciario. Sin embargo, no es esa travesura la que le otorga el fatídico  pase al reformatorio, sino aquella  otra que involuntariamente comete, al descubrir a su madre con su amante.   

A medida que avanza la trama, este hecho refuerza la empatía del espectador  hacia Antoine  y marca la evolución del personaje de su madre, condenando al mismo tiempo a  Antoine a jugar al juego de traiciones y lealtades. Se hace visible  la lealtad de su amigo Rene, que si bien lo acompaña a transitar el abandono de su familia, su colaboración resulta insuficiente para evitar el ingreso en ese reformatorio.

Se refuerza entonces el espíritu rebelde y libertario de Antoine, en esa huida de la  Institución reformadora, que a esa altura el espectador siente como propia. Corre, huye  sin destino, topándose con el mar, ese lugar deseado que no tiene límites. Un  largo y subrayado travelling lo acompaña en esa escena, dando sus últimos golpes, y allí remata Truffaut con su propio golpe final: la expresión de vacío, un plano fijo congelado sobre el rostro de Antoine Doine, y a partir de allí la libertad, o tal vez, la nada.

Apocalypse now – Francis Ford Coppola – 1979 – Estados Unidos

Por esto 'Apocalypsis Now' es la película bélica definitiva

Por Cecilia Iglesias

Film de 1979 dirigido por Francis Ford Coppola. En el papel protagónico Martin Sheen. El elenco está integrado por figuras estelares: Harrison Ford, Robert Duvall y Marlon Brando. La película recibió la Palma de Oro del Festival de Cannes de 1979 y dos premios Oscar: mejor Fotografía y Sonido, además de nominaciones para otras categorías.

El film puede ser leído como una pieza que rompe con la estructura clásica del cine bélico. Desde la narrativa que ofrece es mucho más que un relato sobre la guerra de Vietnam. Apocalypse now  privilegia no ya la linealidad y complejidad de hechos bélicos sino la narración de una transformación de su protagonista durante el viaje en misión de detener el accionar mesiánico de un general del ejército norteamericano que se ha alejado de sus acciones oficiales. El protagonista, el capitán Willard interpretado por Martin Sheen, a la vez que se interna en la misión que debe cumplir, va modificándose, tambaleando en la intención inicial de terminar con el general Kurtz (Marlon Brando) en un mundo en parte mágico para la mirada extranjera,  y donde la vida se torna un detalle fugaz.

Junto al desarrollo de los sucesos de la guerra y con la mirada centrada en las acciones del invasor norteamericano, el film va desarrollando una posición crítica al mostrar, dentro de un realismo que por momentos se vuelve onírico, orquestado por imágenes imponentes, el desborde que se vivió desde el invasor en un territorio y cultura desconocida donde no hubo fundamentos éticos que los sostuvieran.

Así, un segundo relato de potencia tan fuerte como el horror que muestra, es el de las vivencias y pensamientos  de su protagonista en esa misión que va deshilvanándose como un viaje al interior de sus convicciones, acercándose a las de quien debe detener. 

El recorrido, subiendo por el río, es tal vez la representación más clara del viaje al interior de uno mismo en la piel del protagonista. Lo que va sucediendo  sacude las simientes de las certezas que lo orientaban y aparece lo  que no puede decirse cuando no hay razones que justifiquen el  horror .Las imágenes van configurando esa característica del relato interno, incorporando el componente simbólico y  aportando a la construcción psicológica del protagonista y los personajes secundarios. Todos ellos envueltos en un contexto que roza el delirio y donde se resiste, mordazmente por momentos, y en otros, inmersos en la droga, como un modo de resistir el horror.

Las escenas memorables van desde las que abarcan en gran angular toda la acción bélica como las de primeros planos  hasta escenas que se detienen en el plano de detalle. Vale mencionar la escena de los helicópteros en la previa al ataque a la población rural vietnamita, en la que se lucen los fundidos en el cielo en la aproximación al desastre. Los helicópteros que aparecen acercándose  paulatinamente se  acompañan por la música de Wagner y hacen una composición inolvidable. Por otro lado, imágenes de primer plano del protagonista en distintas escenas  y de Marlon Brando se desarrollan invitando a imaginar el interior de los mismos. Una cámara intimista  que se acerca y apela a  juegos de luces y sombras sobre los rostros. Esta mirada psicológica se propicia con  enfoques de primerísimos planos; así como  a través de imágenes en que los personajes componen la escena delirante en planos medios o planos americanos, como algunas escenas en la barcaza, de alto contenido de desesperación   

La película es de una actualidad mortífera porque renueva el sinsentido de cualquier guerra, más aún de las invasiones en territorios donde se desarrolla la vida cotidiana, donde los niños asisten a la escuela, la gente vende sus productos, trabaja la tierra, todo en un contexto donde los cuerpos muertos se mezclan con los de los vivos. La mirada puesta en los sujetos que protagonizan la ficción, deviene filosófica.

Invasion – Hugo Santiago – 1969 – Argentina

Invasión Malba

Por Vanina Suarez

Invasión es una película dirigida por Hugo Santiago sobre el argumento y el guión cinematográfico de Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. El año pasado se cumplieron 50 años de su primera proyección pero vale destacar que estuvo en las listas prohibidas durante la dictadura; en 1978, ocho de sus negativos originales fueron sustraídos de los Laboratorios Álex. Luego de 21 años con apoyo de amigos franceses y argentinos se pudo recomponerla.

Ambientada durante el año 1957 y en una ciudad ficticia llamada Aquilea (en relación etimológica a Aquiles y a la concepción sobre su coraje), dos bandos se enfrentan: uno de ellos, liderado por Don Porfirio, un hombre mayor que teje las redes por una de las partes, dueño de un gato negro y que tiene como hombre de confianza a  Herrera. Con él, da comienzo la película, un hombre camina entre las penumbras de la noche y observa algo que hasta ese momento no sabemos bien qué es; mientras un tango nos introduce a lo que sucederá en la frontera sur.


El film recorre los límites de lo fantástico, pero de una fantasía novedosa, al menos para nuestro cine; ya que no existe nada sobrenatural sino que tiene una cuota de realismo que permite encuadrarla en un verdadero hallazgo y acierto.
Toda la película es filmada en blanco y negro, cuando ya nuestro cine era en color hace tiempo; seguramente como una decisión artística de acompañar a la narrativa y reforzar la idea de los dos bandos, el blanco y el negro y la inexistencia de los matices tanto visuales como éticos.
En relación a los dos grupos los que se disputan la ciudad; por un lado, el liderado por Herrera con vestimentas oscuras, que se juntan en bares con aire de milongas, viven al límite pero con la convicción de que están por el camino correcto; y los otros, aquellos categorizados con colores claros y llamados por Don Porfirio como los invasores, liderados por hombres de sacos de gabardina clara que intentan introducir a la ciudad un cargamento a toda costa. Los bandos pugnan por las fronteras de Aquilea, una ciudad ficticia pero que está enmarcada en un Bs As (quizás como un presagio) previo a la nefasta década setenta que los prosiguió

A lo largo de las dos horas de duración hay una dialéctica entre lo oscuro y lo claro, lo que unos pocos hombres intentan defender y lo que los otros interpone a la fuerza.
Claramente hay una yuxtaposición de varias capas que se pueden leer a medida que la historia transcurre y que posee un final tan devastador como alentador. Es una historia para ver más de una vez, disfrutar de todos sus condimentos e ir despellejando esas hojas sutiles que nos invita a descubrir.

Protagonizada por Lautaro Murúa, Olga Zubarry y Juan Carlos Paz y musicalizada con tangos y milongas de Aníbal Troilo y el mismo Jorge Luis Borges. La película por momentos es nostalgiosa y aunque no conozcamos la ciudad de Aquilea y no entendamos bien qué es lo que los bandos se disputan; siempre sabemos que se habla sobre (y de convicciones). Invasión es considerada una película de culto dentro de nuestro cine nacional, pieza de estudio para cualquier estudiante de audiovisuales y muchos de los cinéfilos. ¡Una verdadera joya!

Invasion – Hugo Santiago – 1969 – Argentina

 Por Daniela Baracchini

La mítica e imaginaria Ciudad de Aquilea que nada le impediría llamarse Buenos Aires, se encuentra infinitamente amenazada por la invasión de ostentosas fuerzas de poder como una repetición compulsiva a un destino ineludible. En el polo opuesto un grupo de resistentes de escasa parafernalia y sin apasionamiento, pero con buena dosis de idealismo y férreos valores se plantarán siguiendo al líder para hacer frente a los intrusos. 

Entre lo policial y una ficción no tan ficticia transcurre la historia de amor entre Irene y Julian Herrera sin matices ni emociones, pero con secretos que mantendrán en vilo al espectador sorprendido finalmente en el desenlace.

La iluminación recrea en blanco y negro profundos claroscuros, y ese clima envuelve a los diálogos que son cortos, espaciados y sin demasiada contundencia reflexiva. Sin embargo, la identidad de cada personaje recobrara un sublime sentido a través del sonido impertinente de sus marcados pasos.  Las pisadas y el taconeo del calzado en el asfalto casi como una provocación simbólica a las preminentes botas de cualquier proceso militar que se avecine.

La impronta Borgiana musicalizada por el gran Aníbal Troilo irrumpe poéticamente avanzado ya el film a través de la Milonga de Manuel Flores, denunciando a través del texto la inacabada crisis existencial que sufren los personajes dentro de la trama social descarnada.

Trascender, de eso trata como hasta el más cobarde del grupo que ofrendara su muerte para ser fiel a la causa. 

Con un repertorio que se luce como Olga Zubarri, Lautaro Murúa y el aún joven Lito Cruz quien finalmente a través de su papel pondrá en palabras la imperiosa necesidad de renovación de votos y el Deseo motorizante como puro instinto para la supervivencia. 

Tras haberse cumplido ya algo más de 50 años del film del cineasta Hugo Santiago, con guion de Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges, “INVASION” sigue ocupando hoy, un lugar prominente dentro del cine de culto local.  Entretanto en la historia del mundo se continúan inscribiendo huellas de invasiones; virales, ambientales, de hambre, de luchas por el poder, y la invitación al compromiso de ejercer la resistencia debiera cobrar significancia en cada sujeto en defensa de uno mismo y de nuestro insustituible planeta.

Habilidades

Publicado el

14 octubre, 2020