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Hoy todo vuelve a empezar, y será lo que ya fue

TEXTO CRITICO REALIZADO POR CELESTE CELANO PARA EL TALLER DE CRITICA AVANZADOS

 

Dictado por: José Tripodero

Volver al futuro (Robert Zemeckis, 1985)

Corre el año 1985.  La familia Mc Fly convive en un suburbio de clase media.  Todos parecen sobrevivir, como si la vida les pasara sin más. Sin embargo Marty  (MichaelJ J. Fox) muestra tener otras expectativas, de hecho, va a ser el encargado de cambiar la historia de manera literal. Junto a su amigo Doc (Christopher Lloyd), un emprendedor tan entusiasta como él, dará forma a una travesía que cruza las fronteras del tiempo, en donde todo encuentra una explicación por suerte, no tan llena de lógica siempre.

Un suceso inesperado cambia el rumbo de lo previsto (¿cambia el rumbo de lo previsto?) y lleva a Marty al año 1955, donde se encuentra, no solo con un Doc 30 años más joven sino con su propio origen, en el cual debe intervenir para lograr su posterior existencia.  Es así que, en una década completamente ajena y desconocida para él, debe empeñarse en no llamar la atención por su excesiva “vanguardia”, encontrando avatares de manera concatena.

Como una daga al centro del corazón de Hollywood, llega este film dirigido por Robert Zemeckis, quien venía de debutar con “La joya del nilo” (Romancing the Stone) y protagonizado por un incipiente Michael J. Fox junto a un consagrado Christopher Lloyd, destinado a romper con los patrones habituales de la Meca en lo que sería, sin dudas un clásico moderno.

 Detallada y precisa, la historia  inmiscuye en alternancias de tiempos pasados, en promesas de tiempos futuros y en un presente tan inconciso como alterable.  Se sumerge a través de escenarios logrados en la década del 50, haciendo sentir al espectador parte de ese mundo PinUp, creando una atmósfera acertadamente encantadora,  llena de colores pasteles, empapelados rococó, vestidos plato, malteadas y orígenes del rock and roll (ese solo de guitarra es memorablemente anacrónico)

 “Anybody Home?” quizás sea una de las frases emblemáticas de la película.  Sin embargo, esconde tras de sí un complejo sistema de convivencia. Si bien la expresión  bullying surge en 1993 en Escandinavia y no hay publicaciones sobre el tema hasta fines de la década del 70, el film en forma graciosa (y lo logra, ya que todos odiamos a Biff), pero contundente y ejemplificadora, describe a la perfección todos los procesos involucrados en el desarrollo del acoso escolar, ¡justo en el país que más índice de episodios  cuenta a lo largo de toda su historia!

Biff, como el agresor, de personalidad problemática, popular pero sin encanto, goza de prestigio social por el solo hecho de su comportamiento cruel y violento (adentrándose en su historia personal, tal vez en alguna saga, esto encuentra una explicación), no solo humilla y golpea al propio George, sino que roza el acoso sexual permanente con Lorraine, objeto de deseo de ambos.

Por el otro lado, George se muestra como un torpe social que la mayoría intenta evitar; apocado, inseguro que, inclusive en el “futuro” sigue sufriendo agresiones del mismo acosador mostrando el efecto del bullying en su propia familia, una familia incapaz de despegar, compuesta de “perdedores”, alimentada por la autocompasión de un padre que no puede establecerse  y hasta una madre alcohólica inmersa en un mundo que le es indiferente.

  Aquí destaca Marty que -¡vaya!- será quien cambie la historia, no solo de manera literal sino por ser el que se rebela a un patrón de estructuras preestablecidas.  El que patea el tablero, bah.  Va a ser el encargado de dar vuelta la taba, no sin antes encontrar la difícil tarea de comprender una realidad que le es ajena.

 Cargada de simbolismos que aún hoy resultan contemporáneos, Volver al futuro no reconoce de fronteras limitantes, ya que seduce desde la magia de conectar pasado, presente y futuro como perspectiva de que todo puede ser modificable, sin cambiar el designio universal; la perspectiva de que, vivir el hoy es solo ilusorio, que la máquina del tiempo es una explicación lógica que intenta dar la mente humana en este espacio de ficción, que los ciclos se reproducen de manera exacta acomodándose a los tiempos.  Una concatenación de sucesos que, invariablemente volverán a repetirse como una elipse en donde el deja vú no es la reminiscencia de lo que ya pasó, sino lo que vendrá.