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“Los 8 más odiados” Quentin Tarantino (2015) por Ezequiel Tobler

“Los 8 más odiados” Quentin Tarantino (2015) por Ezequiel Tobler

Éste éxito se construye con varios elementos. Un buen director, con buena reputación y algunos premios, uno de los más sublimes compositores de música para cine, elenco de renombre,  fotografía muy medida, mucho presupuesto, garantizada distribución, entre otros. También es cierto que un éxito no garantiza calidad; ni innovación; ni conmoción verdadera en el público.

Se me ocurre, y no creo estar tan errado, que varios de los espectadores al momento de sentarse en la butaca, ya sabían que iban a ver algunos muertos en las próximas tres horas y once minutos siguientes, que es la duración del film. Es más, eso es lo que fueron a buscar. Pero que la mayoría supiera, antes de la primera hora, y luego que se cerrara por última vez la puerta en la “Mercería de Minnie”, que los muertos iban a ser todos, tampoco es tan descabellado de pensar.

  Como si fuera un hijo obeso y lleno de granos de “Perros de la calle” (1992), del mismo director, este film repite su estructura conflictiva, textual y dinámica. Donde los personajes carecen, menos uno, el “Sheriff Chris Mannix”, Walton Goggins, de todo código moral, y los otros lo saben, entonces, el sentimiento que predomina esta larga escena, es la desconfianza. El resultado, vuelve a ser el mismo, pudiendo haber sido otro.

No pongo en tela de juicio la violencia, ni el tema del trato a la mujer, ni el tipo de mujer que representa el personaje “Daisy Domergue”, interpretado con todo su potencial por la excelente Jennifer Jason Leigh, porque eso es parte del juego violento de Tarantino, y donde mas énfasis puso en su intento perturbador. Además es de suponer, que en los tiempos post- Guerra de Cecesión en los que transcurre la historia, ese fue el tipo de cuidados que recibían las féminas.

Lo que negativamente me inquieta, es la mezcla de factores fácilmente reconocibles de otras de sus películas, que se repiten y convergen en esta. La división textual entre lo que la película supone capítulos, pero que en realidad son actos teatrales, como los de” Kill Bill I y II” (2003 y 2004), la organización temporal de casi todas su historias anteriores, que es el único recurso que parece tener, a la hora de dar la sorpresa, o el revés de la historia y sobre explicar el misterio principal; Michael Madsen como “Joe Gage”, repitiendo el tenor y las características de todos los vagos, mentirosos e inescrupulosos personajes que representó para este director anteriormente, y con sus mismas miradas y tono efectivos, y que quizás sean los únicos buenos que tiene.

El más maduro y afilado Samuel Jackson, como garantía de calidad, en la piel de “Major Marquis Warren”, que también remite a personajes ya interpretados por él bajo esta dirección. Ennio Morricone, acotando virtuosismo y talento, al pedido de componer música para el “Tarantino´s style”. El pésimo actor, pero tan de moda, Channing Tatum, como “Jody”, y la constante impresión de que ésta historia, lejos de construirse intencionalmente autoreferencial, fue en realidad, la muestra de que no había otra posibilidad, y que ya poco queda de imaginación en el mundo de Quentin.

Después de todo, para mostrar más de lo mismo, no son necesarias tres horas.

Habilidades

Publicado el

24 febrero, 2016