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“ROJO” Benjamín Naishtat (Argentina /2018) por Hayllén Sánchez

“ROJO” Benjamín Naishtat (Argentina /2018) por Hayllén Sánchez

 

“ROJO”

Dirección y Guión:  Benjamín Naishtat. Coproducción Argentina-Francia-Brasil; Ecce Films / Bord Cadre Films / Desvia Produções / Pucara Cine / Sutor Kolonko.

 

Existen fenómenos estelares que solo podemos disfrutar en esas exclusivas ocasiones donde nos sentimos admirados por su bella inmensidad. El eclipse solar, ese conflicto entre el sol y la luna, la acción de interponerse uno delante del otro para cubrirnos con un manto ausente de color, donde el día se vuelve oscuro en un instante. Ese momento donde la luna se rebela frente al sol para devorarlo indicando un “mal augurio”, ò eso era lo que creía la antigua civilización de los Mayas. Una mala señal de que algo malo ha acontecido en nuestro mundo y por eso tiene que suceder este desequilibrio cósmico para esconder por un instante ante la inmensa luz del sol un acto de muerte, que ha provocado un hombre con su repulsiva arrogancia, el asesinato de “El Hippie” (Diego Cremonesi).

 

El cosmos se hace presente en este acto, la insignificante luna se presenta ante el mayor elemento cósmico del sistema solar dejándolo desprotegido y le quita cada rayo de luz. Esa luz, que va escaseando y los rayos que dibujan un manto rojo, rojo atardecer, un rojo que despide la luz solar hasta volverse negra y dejándonos en una oscuridad imaginaria, negra y solitaria como la figura de nuestro Protagonista de la historia “El Doctor” (Darío Grandinetti).

 

Él “El doctor” es un hombre meticuloso pero prepotente, astuto, aunque miserable. Si bien en el inicio de la historia, este hombre que solo esperaba paciente a su esposa para disfrutar una velada romántica…¿Donde empieza a convertirse una cena casual en un restaurante, en el principio de un asesinato?.

 

¿Qué tiene que pasar, para que un hombre común y corriente, de clase media, empiece a discutir por la sandez de una mesa, con un desconocido de aspecto enigmático?

 

En este cauteloso thriller policíaco, el director argentino Benjamín Naishtat nos hace regresar en el tiempo a una provincia argentina de los 70`s, donde podemos observar como la dictadura va apareciendo diseminando entre los personajes de ese mundo, en pequeñas situaciones de la vida diaria.

 

Nos adentramos a la cotidianidad de un abogado que lleva su vida junto a una esposa que solo vemos arreglarse para lucir siempre perfecta. “El Doctor” nos conduce como espectadores inmóviles en la escena donde èl se entera por voz directa de su “amigo” que al hombre que ha dejado abandonado sin vida en algún punto del desierto, es el hermano de la esposa de su amigo. Los personajes se  encuentran en una sala privada en un museo donde están celebrando una inauguración. La puerta se cierra, la cámara los va acompañando en cada paso y sin cortes,  se desplaza uno detrás del otro, y  platican en tono discreto. A “El Doctor” pareciera no importarle lo que su amigo le cuenta. El corte a la cara de un animal disecado nos poner en aviso de que el horror de una situación latente se está acercando. Recorren la sala hasta acercarse frente a la cámara, y por eso ahora tenemos frente a los personajes, para apreciar el comportamiento de él cuando su amigo le muestra la foto de “El Hippie”, y con certeza ese dato le confirma que el intruso está muerto.

 

 A partir la búsqueda del paradero del intruso entra en escena un curioso investigador famoso en la TV y con un “don especial” para resolver cualquier caso. En la escena final donde el inspector y el doctor .la escena final donde el “bueno y el malo” se enfrentan es todo lo contrario a lo que pudiéramos pensar, de cómo se resuelve un caso y como se descubre al asesino.

 

Este intimo final se despliega en la geografía del desierto. La escena es cautelosa, sin violencia, nadie grita, no hay caos, pero aun así vemos desequilibrio y arrepentimiento en la cara del abogado. Vemos al famoso detective y al abogado bajar del auto a orilla de desierto, la cámara los espía con una mirada de inestabilidad, pues sabemos lo que pasar, pero no como. Siguen caminando sin rumbo y todo es desconcierto.  En un gran plano genera en el inmenso desierto, la toma se cierra a plano medio, estamos por presenciar sus confesiones.

 

En esta escena contemplamos un enfrentamiento de otro tipo simple pero contundente, los personajes se hablan a los ojos para exponer sus emociones. No hay filtros, hay autenticidad y por eso esta película es singular y diferente, ya que nos muestra los escenarios de las clímax compuestas de planos que nos conectan enseguida con las sensaciones más ocultas de los personajes. En las tomas que pertenecen al abogado, vemos la línea del horizonte del desierto, lo vemos frágil y acorralado, por otro lado, la toma que tiene el detective carece de línea del horizonte, vemos de fondo la simetría de los matorrales del desierto, lo observamos seguro y aclamado.

 

Sin duda este film es una mirada introspectiva a la clase media en la sociedad argentina de esa época, que por un lado reniega la dictadura, pero por otro lado está sujeta a ella como un mecanismo de vida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Publicado el

29 diciembre, 2018