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“Sully”, dirigida por Clint Eastwood by Guille Bruno

“Sully”, dirigida por Clint Eastwood by Guille Bruno

“Al final, seré juzgado por aquellos 208 segundos”

El avión es supuestamente el medio de transporte más seguro del mundo. Pero, no está exento de fallas. Las fallas pueden ser internas o humanas, como hemos tristemente comprobado hace muy poco en el “accidente” del Chapecoense. Pero cuando el problema es interno, y los profesionales son aptos y nobles, a veces queda en la proeza y experiencia del piloto para ver como logra sobrevivir a una situación que suele presentarse como muy difícil.
Era un día como cualquier otro, allá por enero de 2009, cuando Chesley “Sully” Sullenberger (Tom Hanks) y Jeffrey Skiles (Aaron Eckhart) iniciaron el vuelo US Airways 1549 desde Nueva York hasta Seattle. Cuando iban pocos minutos de viaje, Sullenberger se da cuenta de que chocaron contra una manada de pájaros, y en consecuencia, ello podría haber afectado a los motores del avión.
La ayuda que recibe de los centros de operaciones parece ser insuficiente. Sully no ve apto aterrizar en ninguno de los lugares que le proponen. Primero lo dice en un susurro, luego ya es una idea concreta “Vamos a aterrizar en el Hudson”. Y finalmente lo logra, y todo sale bien, pero claro, ¿Que hubiera pasado si algo iba mal, ante tamaña decisión?. Chesley aun no lo sabe, pero pronto se debatirá entre héroe y villano ante unos organismos burocráticos poco agradables, que definirán su futuro como piloto, mientras la sociedad le hace un guiño de confianza.
“Sully” es un interesante y conciso film sobre un hecho concreto y real, como fue la hazaña de un hombre que tomo una determinación muy arriesgada, que terminó siendo la opción correcta, sabiendo de los riesgos que corría, pero confiando en que el resultado final iba a ser positivo. En el primer renglón se menciona que es un largometraje conciso, y esa es la palabra clave. Porque pese a que 95 minutos no es una larga duración, no es fácil mantener el ritmo y la constancia en base a un solo hecho concreto. Y bajo la sabia mano del eterno Clint Eastwood, “Sully” logra justamente eso, ser preciso, sin aburrir en ningún momento.
La película explora el calvario que tanto el piloto como el copiloto sufren luego del hecho, siendo hostigados duramente por las asociaciones aéreas y comités de seguridad. Se pone en juego la tecnología, las decisiones, la personalidad, la culpa, la opinión de la sociedad, y sobre todo el factor humano. Porque si bien este factor parece ser ignorado por las organizaciones, solamente Sullenberger y Skiles estuvieron presentes en el momento en el que las papas quemaban, y cualquier simulación robótica o humana no deja de ser eso, una simulación con principio y fin, y un final feliz.
Y por supuesto, como no podía faltar, está el aspecto psicológico, ya que Sully quedó claramente afectado luego del suceso, y vemos a través de el, las visiones que va teniendo, recordando los momentos más candentes de lo que pasó, transportándose incluso a veces al pasado. Los efectos y la filmación al mostrar el aterrizaje y los instantes previos están muy bien llevados a cabo, como si fuera una recreación real del hecho.
Un caracterizado Tom Hanks, con pelo y bigote blanco, hace una buena actuación como Sully. A Hanks se le dan bien este tipo de papeles y lo demuestra con creces. Eckhart hace de su fiel compañero y copiloto, que lo defiende a capa y espada. Y Laura Linney interpreta a la esposa de Sullenberger, preocupada al máximo por su esposo a la distancia, mientras ve como las cosas parecen ir complicándose.
Eran muy pocos minutos para tomar una decisión elaborada. Eligió el camino que creyó correcto. ¿Lo volvería a hacer de la misma manera? Seguramente si, si la situación apremia, no lo sabemos. Pero gracias a él y a sus maniobras, 155 personas salvaron sus vidas. Y de eso se trata la vida a veces, de correr ciertos riesgos con destino incierto, pero con la convicción de que hicimos lo que nació de nuestro corazón y raciocinio interno.
Habilidades

Publicado el

3 enero, 2017