Seleccionar página

The Pledge (Sean Penn, 2001)

 

TEXTO CRITICO REALIZADO POR GABY ORDOÑEZ CASTELLANOS

PARA EL TALLER DE CRITICA AVANZADOS

 

Dictado por: José Tripodero

 

Penn no parece tener interés en resolver los asesinatos -como su antecesora El Cebo, gran película de Ladislao Vajda (1958)-, sino en transitar el derrotero de su personaje principal a través de dos cuestiones centrales: la vejez y la locura, temas que remarca y contrasta, valiéndose de recursos fílmicos, a lo largo de su cuarta película que se tradujo, entre otros títulos, como El juramento.

En medio de la fiesta de despedida por el retiro del detective Jerry Black (Jack Nicholson) -en la que todos se divierten menos él-, se enteran del asesinato de una pequeña que, como se había anticipado por montaje alterno, fue descubierta por un niño que sufrió una averíacon su moto, en medio de un bosque inhóspito y completamente nevado.

¿Quién se atreve a comunicarle a una mujer, capaz de sujetar en el aire, por el cuello con semejante fuerza y firmeza una de las aves de su granja-breve pero elocuente plano-, que su hija fue asesinada de manera tan atroz que no es recomendable que su esposo vaya en ese momento a reconocer el cadáver? Recomendación que, omitiendo las proezas del fuera de campo -no es la única escena-, no tuvo en consideración al espectador. 

Con resignación, ante la determinación de Margaret Larsen (Patricia Clarkson), Jerrya cepta jurarle por la salvación de su alma y ante la cruz hecha con las manos de su hija, que encontrará al asesino.

El juramento de Jerry –que parece más una crucifixión-, como la confesión de Toby Wadenah, (Benicio del Toro) imputado en el crimen, están regidos por una operación similar de hostigamiento y coerción, en ambos casos en ambientes claustrofóbicos, opresivos -sobre todo en la escena del interrogatorio- con planos cerrados sobre los personajes y encuadres muy bien calculados. 

Nicholson cuenta en su haber con un abanico de personajes signados por la locura.

En esta ocasión, de entrada, refleja una especie de melancolía vinculada con el paso del tiempo; cuando llega a la oficina, se asoma por la ventana y ve a un anciano ayudado por un andador ortopédico para caminar, podría ser él en unos años; sobre las repisas, las fotos de su juventud, radiante y exitoso, acentuado por el contraste entre planos, algo recurrente en toda la película.

A esto se suma el alcoholismo que podría originar su paranoia, confusión mental y alucinaciones auditivas, sutilmente señaladas por el uso del sonido perturbador, como el que se superpone con la banda de jazz, que musicaliza la fiesta de su despedida, en una escena ralentizada y Jerry fuera de foco. Así también las voces que aparecen en su mente durante la entrevista con la psiquiatra (Hellen Mirren),a quien visita con el fin de interpretar el dibujo que lo obsesiona en su búsqueda del criminal que juró encontrar, son algunas de las manifestaciones que se presentarán a lo largo de la película como indicios de su paulatino deterioro mental.

“Con los peces depredadores, lo mejor es la carnada viva” se escucha en el programa de TV que está encendida en la casa de Jerry, aficionado a la pesca. Las escenas en el lago son un bálsamo en medio de la oscuridad que rodea al personaje.

Aunque el caso quedó cerrado con el suicidio de Toby, a Black las cosas no le cierran, las piezas no encajan y decide seguir con el caso. El ex detective, que no abandona su misión, se muda al condado de Monash donde se cometieron delitos similares al que investiga. En la comisaria de esa ciudad le facilitan fotos de niñas asesinadas. Mientras Jerry las observa, un sonido inquietante como si sus pensamientos estuviesen tomados por las imágenes, lo perturba.

En el bar del pueblo conoce a Lori (Robin Wright Penn) y su hija Chrissy (Pauline Roberts), quienes ante las agresiones perpetradas por su ex marido hacia ella, busca refugio en Black, y una vez instaladas en su casa inician un romance. 

Cuando la vida de esta flamante familia parece estar asentada, Chrissy le confiesa a Jerry, en secreto, el encuentro que tuvo con el mago y su cita pactada para el día siguiente. Jerry ve la oportunidad de atrapar al “gran pez” y salvar su alma atormentada, por lo que decide exponer a la niña. Esto originó un operativo policial que queda trunco cuando el mago no aparece en el lugar de la cita. Lori enterada de la situación, decide abandonar a su pareja.

La fotografía a cargo de Cris Menges es notable, aunque haga un uso recurrente de los contrastes de planos, colores, iluminación y ambientes, no dejan de ser coherentes con la psicología de los personajes y en su acompañamiento en la evolución de la historia. 

Algunas rarezas: Chrissy se inquieta ante la figura de Jerry cuando éste le empieza a hablar en el bar y de inmediato llama a su mama; sin embargo, se muestra amigable y receptiva cuando Gary (Tom Noonan), se acerca a ella para invitarla a la iglesia y,más adelante, pacta un encuentro secreto con el mago de los puercoespines de chocolate, de quien se podría afirmar, casi con certeza, que es el asesino, aunque la película no lo confirma, solo da indicios al respecto.El gigante vestido de negro puede estar en la imaginación de la niña, como le dijo la psiquiatra o,como da cuenta el plano cenital de la primera escena, en la sombrade Black.