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“El artista anónimo” de Klaüs Härö (Finlandia 2018)

“El artista anónimo” de Klaüs Härö (Finlandia 2018)

 

 

 

CRÍTICA 1: ” El artista anónimo” por Augusto Oliva

Se presenta aún en las salas de Buenos Aires el film de origen Finlandés, cuya traducción no literal al español, es el Artista Anónimo (One last deal).

Con una idea clásica, alejada de los parámetros usuales del cine nórdico, el film nos ubica en un contexto primaveral y agradable de la Helsinki de estos tiempos, aunque desarticulando esa imagen de progreso y bienestar, que generalmente tenemos los mortales que habitamos bajo la línea del ecuador de este tipo de sociedades, donde suponemos que los conflictos, heridas y resentimientos familiares no suelen ser situaciones que se dan a estas temperaturas.

El mundo del comercio del Arte, y sus miserias, es el espacio donde transcurre la temática de esta película, cuyo protagonista Heikki Nousiainin (Olavi), personifica a un hombre, en el ocaso de su vida, frustrado anímicamente y quebrado económicamente, intentando reivindicar toda su historia de infortunios a través de la última compra de su carrera, un cuadro sin firma de autor.

La posibilidad real de cambiar el tiempo futuro que ya no tiene , a través de la compra-venta de esta obra, permite en forma casual al protagonista iniciar un acercamiento a su propia familia, formada solamente por su hija  Lea,(Pirjo Lonka) y un nieto varón Amos Brtherus (Otto),con quien comparte en forma cómplice esta última aventura, en ese tipos de jugadas todo o nada, donde el balance personal y económico puede pasar del rojo al azul  o del rojo al negro en cuestión de días, es el núcleo de este film..

Las relaciones interpersonales se perciben dañadas en la estructura familiar, donde una vida de indiferencia pasa factura al momento de los reencuentros, pero en cierto modo el director nos lleva por el camino light, sin complicaciones ni complejos manejos argumentales que caracteriza el cine finlandés sino por una definición donde el perdón se ve potenciado por un resultado exitoso en la compra del enigmático cuadro.

Resalta la participación del nieto del protagonista, quien posee en su ADN las sustancias que se necesitan para llegar a ser un gran comerciante, aunado al manejo de las nuevas tecnologías, moverse y tener acceso a fuentes de información que resultan muy útiles a la hora de verificar la autenticidad de la obra y quien permite que su investigación inicie un camino de reconstrucción, esencialmente de su vínculo familiar con este personaje casi desconocido que era su abuelo materno.

En cierta forma el director nos muestra una nueva generación, con pocos modales, y el paso de una nueva Era a otra, donde no hay mucho lugar a las adivinanzas y donde todo es posible de ser verificado.

Otro elemento relevante es el valor de la amistad demostrado por el colega del protagonista Patu, (Pertti Sveholm), quien en el momento del epilogo del film, interviene aconsejando a su hija y nieto sobre el verdadero valor de la obra y el beneficio que significaría permanecer con ella, sin ningún tipo de especulaciones.

Resulta importante resaltar la iluminación de la película, que permite al espectador, pasearse por ese mundo de sombras, tonos ocres y claro-oscuros de los subsuelos de los galeristas, donde los cuadros y los libros que verifican las historias de los mismos, las biografías de sus autores y todo tipo de bibliografía que permite darle ese aire intelectual al protagonista y a quienes lo visitan, está muy bien logrado.

Se puede decir que este típico film europeo muy bien realizado, logra el objetivo de hacernos pensar que las ultimas acciones de nuestra vida deberían ir acompañadas de retirarnos en paz, sin deudas pendientes, especialmente con los seres que alguna vez formaron parte de nuestra vida y no supimos valorar lo suficiente.

 

 

CRITICA 2: El artista anónimo por Alejandra Cipitelli

El artista anónimo narra la historia de Olavi, un hombre mayor, viudo, solitario y dueño de una pequeña “galería de arte” que está próxima a caer en la ruina.  Olavi suele asistir a subastas para comprar obras de arte y venderlas a un mejor precio.  Siempre puso su negocio como prioridad en su rutinaria vida.  Tiene una hija y un nieto adolescente llamado Otto con quienes no existe ningún tipo de relación.  Un día su hija se presenta en la galería pidiéndole que empleara a su nieto en el negocio.  Se resiste, pero finalmente acepta de no muy buen grado.  Esta decisión genera que entre ellos se vaya gestando un vínculo afectivo que antes no existía.  Esto produce en Olavi la idea de conseguir junto a su nieto “un último trato” (Título original de la película) que, según él, sería tan maravilloso que resolvería todos sus problemas económicos y porque no familiares.  Esta “última transacción” implica un alto grado de riesgo para Olavi, pero está dispuesto a asumir el reto.

Si bien la línea argumental de la película está cargada de situaciones dramáticas que propician cierto desborde, no son planteadas con tanta dureza o cierto realismo extremo como suele ser una constante en varios exponentes del Cine Nórdico.  Un cine mayormente comprometido con temas morales complejos y/o el análisis del lado más oscuro del ser, que muestra el fracaso de las relaciones personales y la deshumanización de la forma más fría posible, donde el humano se percibe como una máquina ante la llegada de la industrialización, como lo hace visible el director finlandés Aki Kaurismäki en películas como Ariel (1988) y La chica de la fábrica de fósforos (1990) . Con puestas en escena donde se percibe un clima frío, tenso, hostil con una marcada presencia de sonido ambiente, tomas prolongadas de planos fijos que amplifican aún más la sensación de vacío y soledad.

El artista anónimo se desprende de lo clásico del cine nórdico para asemejarse más al cine europeo donde puede observarse en la fotografía un tratamiento del color y la luz a través de colores cálidos con una presencia densa y notoria, una sencilla puesta donde predominan tomas abiertas, una composición nostálgica y algo bohemia, una ambientación que se desarrolla en el presente, pero pareciera por momentos ser de época.   Una película con una cantidad mínima de actores y pocos escenarios, una película que pone el foco en las emociones y en las consecuencias de sus actos.

Es de vital trascendencia como Klaus Harö muestra una sensibilidad especial al retratar a ese viejo por momentos insensible, testarudo y por otros cordial y comprensivo.  Harö lo acompaña en todo momento con un movimiento de cámara prolijo, suave y paciente al mismo tiempo que genera climas de asombro y suspenso con planos cortos y cerrados como en la secuencia de la subasta donde puja desesperadamente para obtener el cuadro desconocido.  Es un drama con algo de suspenso y misterio.

Cuenta con notables interpretaciones como la de Heikki Nousiainen que personifica magníficamente a Olavi con una personalidad controvertida y compleja por las contradicciones que a él mismo se le presentan.  Reconoce inmediatamente en su nieto (Amos Bortherus) gran habilidad para el negocio e intenta sensibilizarlo, enseñarle a apreciar y disfrutar el mundo del arte, algo que realmente fue la razón de su vida.  En un encuentro de dos generaciones donde el abuelo intenta pasarle sus saberes al nieto y viceversa, en la adorable y bella escena que comparten en el Museo de Arte de Helsinsky, ambos sentados a la mesa, donde Otto le enseña su celular y le sugiere incursionar en el uso de la internet para desarrollar su negocio.  Un plano fijo abierto, en un espacio amplio, moderno, luminoso, blanco, claro, con pocos elementos necesarios…una mesa blanca, dos personajes sentados vestidos de oscuro. Un hermoso retrato de dos personas en diferentes momentos de la vida, una en el comienzo con proyectos, deseos, desenfado, desafíos, premura y la otra en el ocaso…con experiencia, valoración, morosidad, retraimiento y pasividad. Una película donde se ha visible la poética y lo metafórico.  Un juego de opuestos: Lo Blanco – Lo Negro / Lo Clásico – Lo Moderno / Lo viejo – Lo Nuevo / Lo Perpetuo – Lo Fugaz…pero como una realidad de la Física “los polos iguales se repelen y lo polos opuestos se atraen”…una relación difícil pero que se va afianzando por el vínculo emocional y afectivo que ambos establecen con el correr del tiempo. 

Una película con una interesante mirada sobre Helsinki, una de las ciudades de los países más desarrollados del mundo.  Donde se plantea el valor real que tiene las cosas, la capacidad de perdón, la responsabilidad individual en el reencuentro y la trascendencia de su legado.  Una película que habla sobre las relaciones humanas y su complejidad.  Con emotivas y sensibles interpretaciones logra mantener la expectativa y el suspenso a lo largo de la historia.

 

 

CRITICA 3:”One last deal” por Guillermo Bruno

“La rendición del arte”

Olavi es un viejo mercader de arte finlandés, que tiene una tienda en Helsinki. Él lleva una vida solitaria y apartada del núcleo familiar, ya que no está en buenos términos con su hija Lea, que a su vez tiene un hijo llamado Otto, al que no ve desde pequeño. Un día, el hombre se obsesiona con un cuadro que representa un retrato de Cristo. La reaparición de Lea y su nieto, al que deberá cuidar por un tiempo, harán que el sujeto tenga una última oportunidad de rendición en su vida.   

El film del director Klaus Härö, – ganador del premio Ingmar Bergman en 2003-, interpela a la historia de un individuo que ha puesto a su trabajo como centro de su existencia. Olavi se muestra como una persona un tanto egocéntrica, solitaria y no demasiado emotiva. El legado tocará a las puertas de su círculo, y ello lo hará recapacitar.

La construcción del clima del largometraje está atinadamente lograda. La soledad, la desesperanza y la parsimonia son visibles en el mundo de un hombre rodeado de sus objetos más preciados, mientras subyace el inevitable paso del tiempo, en búsqueda de aquél último acto que redefina al personaje. La música, sacra en su mayoría, acompaña el andar del relato, generando una sensación símil a la que proponen sus escenas centrales.

El armado de la trama logra encajar correctamente sus piezas, en tanto que vemos una evolución en el personaje principal, cuando se encuentra en pos de alcanzar su meta. El egoísmo y el lucro darán paso al mencionado legado, mezclado con tintes de un afecto poco habitual en el protagonista. Ahora bien, hay algunos desfasajes algo forzados en el desarrollo de la historia – posiblemente con el fin de “facilitar su solución”-, que si bien no alteran a la producción global, generan un pequeño sentimiento de desconcierto.

La película es de un corte clásico, con leves movimientos de cámara y un montaje por continuidad. Se aleja, de esta manera, de la concepción del cine nórdico y europeo férreo, que suelen tener argumentos y planos más complejos.

El elenco principal está compuesto por el experimentado Heikki Nouisainen, que interpreta a Olavi, en tanto que Pirjo Lonka es Lea y Amos Brotherus es Otto. Stefan Souk es Albert Johnson, un cliente relevante del mercader y Jakob Örhman es Dick Sundell, un comerciante de arte del mundo de las subastas.

Al final, todos pueden mirarse al espejo una última vez e intentar tomar esa determinación que los enaltezca y que trasciendan los caminos previos por los que hayan incursionado en su existencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

Habilidades

Publicado el

18 junio, 2019