
»Ciencia ficción: ciencia del futuro» 12 monos (Twelve Monkeys) Por Matias Carricart

El cine tiene muchos géneros. Uno se puede reír con la comedia, llorar con el drama o asustarse con el terror. Pero más allá de estas emociones, hay uno que utiliza a la ciencia para una historia imaginaria. Ese género es la ciencia ficción. Viajes al espacio y viajes en el tiempo son algunas de las tramas más utilizadas. Claro que, lo que parecía inverosímil en una época, con los avances tecnológicos se convirtió en algo posible.
En 1996 se estrenó 12 monos (Twelve Monkeys, 1996), una adaptación libre del mediometraje La jetee (1962) de Chris Marker. El productor ejecutivo Robert Kosberg era un fanático y persuadió a Universal Pictures de comprar los derechos para hacer un largometraje, sin que sea una remake. Para ello, fueron contratados para el guion David Peoples, que había escrito Blade Runner (1982) y Los imperdonables (Unforgiven, 1992), y su esposa Janet. Para la dirección, fue elegido Terry Gilliam, miembro del grupo inglés de humor Monty Python, que ya había incursionado en la ciencia ficción en Los ladrones del tiempo (Time Bandits, 1981) y Brazil… La película (Brazil, 1985). Había otro componente más para su elección: la trama no lineal de la historia.
12 monos está situada en Filadelfia en 2035. La sociedad vive bajo tierra, mientras que en la superficie solo viven los animales. Esto se debe a un virus que arrasó con la población entre 1996 y 1997. James Cole (Bruce Willis) es un presidiario que se ofrece como voluntario para buscar información sobre el origen del virus a cambio de rebajar su condena. Eso implica que deba viajar al pasado. 12 monos se anota dos puntos claves en las películas de ciencia ficción: futuro post-apocalíptico y viajes en el tiempo.
En la actualidad, con todos los avances científicos y tecnológicos, estas historias de ciencia ficción son más vistas como predictivas que como imaginarias. Hubo dos virus que obligaron a la sociedad a encerrarse: la gripe A de 2009 y el covid de 2020, que paralizó al mundo. Hay un punto en común entre la misión de Cole y el covid: se desconoce su origen. La sociedad, si bien no se refugió bajo tierra, lo hizo en sus hogares (y los animales anduvieron por las ciudades) y los viajes en el tiempo aún no son posibles (¿lo serán alguna vez?). La diferencia de once años entre una pandemia y otra llevan a preguntar cómo se estará en 2035, el año en el que transcurre 12 monos. Aún con todas las diferencias, tanto 12 monos como otras películas como Exterminio (28 Days Letter…, 2002), Fase 7 (2010) y Contagio (Contagion, 2011), fueron una referencia cuando el mundo debió encerrarse en 2020.
Las historias post-apocalípticas comenzaron en el cine mudo con Paris qui dort (1925), una historia en la que un trabajador de la torre Eiffel se despierta en la capital francesa desierta. Pero en estas películas, hay distintos argumentos sobre lo que puede haber generado ese futuro: invasiones extraterrestres, catástrofes ambientales y, como el caso de 12 monos, una pandemia. La amenaza de Andrómeda (The Andromeda Strain, 1971) y El hombre omega (The Omega Man, 1971) eran las más populares dentro de este subgénero hasta la llegada de la película de Gilliam.
Los viajes en el tiempo son el otro elemento importante de la trama. No es el argumento principal de la película, sino que es utilizado como un recurso para que el protagonista devenido en héroe, en este caso James Cole, pueda encontrar la respuesta a su interrogante. Un avance científico utilizado para darle un tinte policial a la historia.
Pero, además, viendo la película en 2023, aparecen otros elementos que pueden sonar como predictivos. El título 12 monos hace referencia al grupo de activistas liderados por Jeffrey Goines (Brad Pitt) que son sospechosos de haber soltado el virus. Lo que en realidad libera ese grupo acusado de terroristas es a los animales de los zoológicos. Cuando la película salió, la visión que se tenía de estos parques no es la misma que la que se tiene en la actualidad. Hoy los zoológicos son vistos como una cárcel para los animales, especialmente de aquellos que pueden vivir en su hábitat, y que pasan toda su vida en una exposición para la diversión humana. Muchos debieron convertirse, como el histórico zoológico de Buenos Aires, que hoy funciona como un ecoparque.
Hay otra predicción que es mencionada por el personaje de Brad Pitt y que no tiene desarrollo en la trama. Goines le comenta a un compañero suyo que, cuando estuvo en el manicomio, pusieron sus datos mentales en una computadora y crearon un modelo de su mente que toma decisiones como si fuera él. En 1995, con las primeras PC y un internet que comenzaba a expandirse en los hogares lentamente, era impensado que casi treinta años después una computadora pueda generar ideas. La inteligencia artificial se convirtió en uno de los mayores desafíos éticos de la ciencia en la actualidad y que incluye a otros sectores como la industria cinematográfica.
Por otro lado, no deja de sonar acertado lo que le dice el científico Peters (David Morse) a la doctora Railly (Madeleine Stowe) en la firma de autógrafos de su libro: “Hay pruebas claras de que la Tierra podría estar a punto de sucumbir (…) La proliferación de bombas atómicas, la superpoblación, la contaminación del mar, de la tierra, del aire…”. Si bien no se han vuelto a lanzar bombas atómicas, las guerras continúan hasta el día de hoy (tanto civiles como internacionales), mientras que la contaminación del medio ambiente es una temática que, si bien fue aumentando en interés, no alcanza únicamente con separar la basura.
Todas estas partes (y además están los sueños de Cole y la crítica a los manicomios) hacen el todo de una típica película de ciencia ficción y que incluso se anima a jugar a otros géneros como lo policial y lo romántico. Hoy, se puede decir que 12 monos, se convirtió en una película atemporal y que deberá ser revisada constantemente en el futuro, algo que está ocurriendo cada vez más en el género.


