Holly Hunter en Detrás de las noticias: haría cualquier cosa por amor (pero no voy a hacer eso) Por Martín Vecchio

La comedia romántica suele responder a una serie de tropos que, con el correr de la historia del género, se han establecido como fórmulas casi infalibles. Amigos que descubren que se aman –Cuando Harry conoció a Sally (When Harry Met Sally, 1989)-, relaciones que atraviesan clases sociales –Lo que sucedió aquella noche (It Happened One Night, 1934)- o parejas por conveniencia que se transforman en reales con el correr de la trama- Novia se alquila (Can’t Buy Me Love, 1987)- son algunos de los más populares. Y por lo general, no importa cuál de estos se utilicen, los protagonistas suelen terminar juntos para antes que corran los créditos finales. Detrás de las noticias (Broadcast News, 1987) no es así.
El segundo largometraje de James L. Brooks subvierte las fórmulas convencionales del género. La película se centra en tres personajes que trabajan en la oficina de Washington D.C. de una cadena de televisión estadounidense: Jane Craig (Holly Hunter), una productora periodística que vive al borde del ataque de nervios pero es la mejor en lo que hace; Aaron Altman (Albert Brooks), un periodista con talento cuya neurosis no le permite ascender en la escalera laboral; y Tom Grunick (William Hurt), el nuevo reportero que compensa su falta de conocimientos periodísticos con un carisma natural. Pero, a pesar de presentarse como la historia de un triángulo amoroso, en realidad trata sobre los límites que alguien está dispuesto a cruzar cuando se cree encontrar a la persona indicada.
El motor de la trama es el personaje interpretado por Holly Hunter, quien originalmente no iba a ser parte de la película. Hacia 1987, la actriz tenía una modesta carrera teatral y apenas un puñado de créditos en cine, entre los que se destaca Educando a Arizona (Raising Arizona, 1987), su segunda colaboración con Ethan y Joel Coen -la primera había sido un cameo de voz en Simplemente sangre (Blood Simple, 1984)-. Su llegada al set de Detrás de las noticias fue apenas un par de días antes del inicio del rodaje, ya que Debra Winger, la actriz para la cual se había escrito el personaje de Jane, debió dejar el proyecto debido a un embarazo. A esto se le sumó una presión adicional por la importancia que tenía este largometraje; la ópera prima de James L. Brooks, La fuerza del cariño (Terms of Endearment, 1983), había sido un éxito arrollador tanto para la crítica como para el público, cosechando cinco premios Oscar (incluyendo Mejor Película, Mejor Director y Mejor Actriz). Hunter no solo corría el riesgo de ser comparada con Winger, quien había protagonizado la película anterior del director, sino que su rol podía determinar el éxito o el fracaso de la historia.
La guerra de Jane contra la progresiva transformación de los noticieros en programas de entretenimiento, algo que considera amoral, es el núcleo de la trama. Este dilema parte de una idea férrea sobre la ética periodística, donde el hecho debe ser informado y no “maquillado” para generar impacto en el público. La escena donde se puede ver de forma clara en la secuencia de la cobertura del ataque sandinista en Nicaragua. En uno de los momentos de humor más interesantes, el personaje duda si es conveniente capturar cámara a un soldado poniéndose una bota porque no sabe si eso va a reflejar los hechos tal como están ocurriendo o si va a cometer el que cree es el mayor pecado de su profesión.
Uno de los aspectos más interesantes de la interpretación de Hunter es que presenta a Jane en dos niveles. Uno exterior, que se presenta como una fuerza de la naturaleza, capaz de hacer su trabajo de forma excelente y no toma el crédito que merece cuando ayuda a los demás a brillar. Aunque Jane no es la única mujer en su oficina, parece ser la única productora de segmentos, y su ética laboral la coloca en alta estima tanto para sus pares como para sus superiores. Pero, hacia adentro, sufre en forma permanente una presión autoimpuesta de tener que ser la mejor en lo que hace. Son pocos los momentos en que esa capa interior se filtra a la superficie, pero cuando esto sucede suele estar sola. Al contrario de lo que su ética laboral exige ante la noticia, ella sí produce la imagen que quiere que el público perciba.
Es por eso que la llegada de Tom al canal se presenta como un conflicto. Él, que no tiene estudios universitarios y llegó al periodismo de casualidad, es la antítesis de todo lo que ella cree y una muestra más de que al canal no le importa informar, sino entretener al espectador. Por el contrario, la relación entre Jane y Aaron, si bien sincera, no se presenta como un romance sino una amistad que roza el límite con el siguiente nivel. Existe una tensión latente entre ellos, producto de las horas que pasan juntos en la oficina y en locación, pero ella no parece dispuesta a cruzar la línea que separa la cordialidad del amor.
La relación entre los tres protagonistas -que podría ser una versión adulta del presentado por Howard Deutch en La chica de rosa (Pretty in Pink, 1986)- pone de manifiesto sus inseguridades. Jane detesta la ética laboral de Tom, pero su relación comienza con un intento fallido de tener sexo, frustrado cuando descubre que él representa todo lo que detesta. Tom quiere ser un buen periodista -ya sea para avanzar profesionalmente como para atraer a Jane-, pero sabe que no lo logrará solo con carisma. Y Aaron, a pesar de su talento, entiende que nunca estará frente a cámara por no representar la imagen hegemónica que sus jefes buscan.
Estas líneas narrativas convergen cuando Tom consigue estar frente a cámara ante una noticia de último momento. Jane, quien va a producir por primera vez un segmento en vivo, exige tener una línea directa de comunicación con él. Tal como el Henry Higgins del “Pigmalión” de George Bernard Shaw -o el de Mi bella dama (My Fair Lady, 1964) de George Cukor-, ella cree que puede moldearlo y transformarlo en algo más cercano a lo que desea, tanto en lo profesional como en lo personal. Es ahí cuando se disipa una duda que ella había tenido en una escena anterior y comienza a creer que, al fin, puede tenerlo todo.
Construir un ideal no es distinto a falsear un hecho para que la noticia sea más interesante, todo es cuestión de poner la lupa en el lugar correcto y evitar ver las partes menos favorables. Esta invención de un Tom “perfecto” tal vez sea el error más grande de Jane, quien traiciona sus ideas mientras deja ver los defectos irredimibles que le encontró a su ahora interés romántico durante el inicio de la película. Pero, al final, esa férrea ética laboral que la distingue del resto de sus colegas es la que va a ponerla a tierra después de una transgresión que, para ella, es irredimible.
Durante el epílogo, situado siete años después, se muestra que el trío de protagonistas ha podido avanzar desde que sus caminos se cruzaron, dejando de lado esas inseguridades que se creaban entre ellos mismos. Y, a pesar de todo, ella continúa atada a su ética periodística. Detrás de las noticias toma el final típico de las comedias románticas y lo deconstruye. De esta forma, revela que el triángulo entre sus protagonistas no era más que un dispositivo narrativo y la verdadera historia de amor de esta película es entre Jane y su trabajo.
A pesar de haber sido alabada por la crítica, la película no logró igualar el impacto de La fuerza del cariño. Esto se vio reflejado tanto en su moderado éxito de taquilla como por no haber ganado ningún premio Oscar, a pesar de recibir ocho nominaciones, incluyendo Mejor Actriz. Holly Hunter eventualmente lograría la codiciada estatuilla en 1994 por su actuación en La lección de piano (The Piano, 1993). Su carrera se ha repartido entre el teatro, la televisión y el cine, trabajando en un abanico de proyectos disímiles como Crash. Extraños placeres (Crash, 1996), ¿Dónde estás, hermano? (O Brother, Where Art Thou?, 2000), Batman v Superman. El origen de la justicia (Batman v Superman: Dawn of Justice, 2016), entre otros.
Tal vez en ninguna de estas películas despliega la montaña rusa emocional que consigue en Detrás de las noticias, pero Hunter siempre parece intentar elevar los proyectos con su actuación, no importa si se trata de una producción independiente o un tanque. Y eso habla de su ética de trabajo, la cual se parece un poco a la de Jane Craig.
