
Golpe al corazón: Coppola, un hombre y su sueño Por Martín Vecchio

Había una vez un director que soñaba con crear un Hollywood lejos de Hollywood. Un lugar donde los dueños de los estudios no pudieran interferir en el proceso creativo y los realizadores pudieran llevar a cabo los proyectos que quisieran, sin necesidad de seguir una tendencia ni un mandato corporativo. Pero a pesar de las buenas intenciones, lo que prometía ser una utopía se convirtió en una pesadilla que terminó por frenar la racha de éxitos de uno de los autores más importantes del “New Hollywood”.
Golpe al corazón (One from the Heart, 1982) significó una de las apuestas más ambiciosas de Francis Ford Coppola hasta el momento. El director, que transitó la década del 70 filmando películas donde reinaba una estética naturalista, decide iniciar la nueva década con un musical que buscaba emular el espíritu de las grandes producciones de la época dorada de la Metro-Goldwyn-Meyer. A esto se le suma la decisión de convertir a su productora, American Zoetrope, en un estudio donde no solo se pudiera rodar cine, sino también darle un espacio de formación a las nuevas generaciones de directores, técnicos y actores.
Desde el momento donde Coppola decidió que el destino de Zoetrope Studios dependía del éxito de Golpe al corazón, la historia de estos dos ha quedado ligada. Esto puede resultar interesante desde el punto de vista histórico, termina por socavar los méritos de una película que, si bien fallida, intentó repensar la forma en la cual se puede filmar un musical.
Cuéntame tu vida
En Las Vegas, Frannie (Teri Garr) y Hank (Frederic Forrest) deciden separarse en la noche de su aniversario, tras años de sentirse estancados. Casi de inmediato, ella conoce a Ray (Raúl Juliá) y él, a Leila (Nastassja Kinski), con quienes, durante la celebración del 4 de julio, intentarán recuperar aquella pasión que sentían que se había perdido.
En lo que representa algo más de 24 horas en la vida de sus protagonistas, Golpe al corazón trabaja sobre la idea de, a falta de mejor término, el amor después del amor. Los nuevos intereses de Frannie y Hank parecen ser un opuesto de ellos, o tal vez las versiones de las cuales se enamoraron años atrás. Coppola busca explorar el tedio de la monotonía de pareja poniendo un espejo que refleja lo que fue hace un tiempo.
La intención de que esta historia sea a través de un musical no parece ser una elección caprichosa. Las grandes secuencias de baile tienen a Frannie en el medio, ya sea el tango que baila con Ray en el departamento como el número que sucede en el Las Vegas Strip. Este, que sucede antes en la película, incluye un momento donde Hank -quien ya había conocido a Leila- lo ve a lo lejos, como si fuera testigo de lo que podría seguir teniendo.
Sin embargo, más allá de las canciones y las coreografías, en el centro se puede ver la estructura de una comedia romántica donde los protagonistas se desencuentran para poder volver a encontrarse. Incluso, se cumple el tropo de los amigos confidentes con Maggie (Lainie Kazan) y Moe (Harry Dean Stanton). Si uno se quiere poner en minucioso, se podría argumentar que Golpe al corazón funciona como secuela de una película que nunca existió, en la cual Frannie y Hank se conocen, se desencuentran, declaran su amor y eligen empezar una nueva vida en Las Vegas. Como si en Antes del atardecer (Before Sunset, 2004), Richard Linklater se pusiera pesimista hasta los últimos 20 minutos de película.
Imitación de la vida
Lejos de los escenarios realistas que se ven en El Padrino (The Godfather, 1972) o Apocalipsis ahora (Apocalypse Now, 1979), Coppola optó por recrear el Las Vegas Strip en los sets de Zoetrope Studios. El caos que significó el rodaje de esa última fue el germen de la idea de tener control absoluto sobre las escenas, el clima y cualquier otro elemento que pudiera poner en jaque una escena. Filmar en la ciudad real significaría volver a exponerse al azar, sin contar el alto costo de cerrar el punto más transitado por los turistas para la coreografía más compleja de este largometraje.
La teatralidad de los escenarios de la película responden en parte a esto, y otra parte pueden leerse como homenajes a los musicales protagonizados por Gene Kelly -quien, sin figurar en créditos, hizo asesoría de las coreografías- y producidos por Arthur Freed para la MGM, como Un americano en París (An American in Paris, 1951) o La eterna tentación (The Belle of New York, 1952).
El diseño de producción de Dean Tavoularis y el trabajo de Vittorio Storaro y Ronald Víctor García en fotografía resaltan el aspecto teatral del film, que se encarga de anticiparlo con un telón abriéndose en pantalla durante la escena de créditos. Tal vez uno de los grandes problemas de Golpe al corazón es que busca ser un espectáculo digno de un teatro en Broadway y una película de corte intimista, sin punto medio. Por más espectacular que se ve la coreografía del número en el Las Vegas Strip, por momentos parece ser teatro filmado, con planos amplios que parecen querer justificar la monumental escenografía y el trabajo de los cientos de bailarines que se ven en escena.
Canción sobre canción
Uno de sus primeros créditos de Coppola como director fue El camino del arco iris (Finian’s Rainbow, 1968), adaptación de la comedia musical homónima y protagonizada por Fred Astaire y Petulia Clark. En ese caso los números estaban rodados en tanto en sets y escenarios naturales y había escenas donde los actores cantaban alguno de los diferentes temas.
Golpe al corazón, en cambio, elige otro camino: los protagonistas no detienen la acción para expresar sus sentimientos. En cambio, la banda de sonido, compuesta por Tom Waits e interpretada por él y Crystal Gayle, funciona como coro griego, avanzando la trama y dándole al espectador una ventana a las motivaciones de los personajes.
Como idea, este recurso es interesante, en especial si lo que se quiere es diferenciar a este de otros musicales. Pero, considerando que, a excepción de Raúl Juliá, Coppola haya elegido actores sin tanta experiencia en canto y baile un poco habla de sus prioridades que tenía con respecto a lo que buscaba en cuanto a la actuación que quería ver en escena. El resultado, al igual que con la coreografía, se siente como una salida para no comprometerse del todo con el género de esta película.
Una casa de naipes
En una entrevista previa al estreno, un periodista le preguntó a Coppola si el destino de Zoetrope Studios estaba ligado al éxito de Golpe al corazón, a lo cual el director le respondió “Sí”. La apuesta, desafortunadamente, no dio sus frutos. Con un presupuesto de USD $26 millones y una recaudación de menos de USD $640.000, la “fábrica de sueños” de Coppola se derrumbó por completo. Para solventar sus deudas, el director debió alternar entre proyectos personales –La ley de la calle (Rumble Fish, 1983)- con películas por encargo –Cotton Club (The Cotton Club, 1984)-.
A pesar del fracaso en taquilla, este film ha sido citado como influencia tanto por directores del género (Baz Luhrmann la ha mencionado en numerosas oportunidades), como en películas tan disímiles como La La Land. Una historia de amor (La La Land, 2016) o Blade Runner 2046 (2017).}
Tal vez el mayor legado que deja este musical son dos proyectos de la filmografía de Coppola: Tucker: Un hombre y su sueño (Tucker: The Man and His Dream, 1988) y Megalópolis (Megalopolis, 2024). El primero, con la excusa de contar la vida del empresario automovilístico Preston Tucker, narra la historia de una persona que quiere crear su propia empresa lejos de la maquinaria de Detroit y los esfuerzos de ésta por desestabilizarlo. El segundo, surgido en 1983 y demorado durante más de 40 años, es la historia de un arquitecto que quiere crear la ciudad perfecta, pero el sistema establecido trata de impedirlo. No por casualidad, el mismo año del estreno, el musical fue reestrenado en una copia 4K bajo el título One From the Heart Reprise, con un corte diferente al de 1982.
Aun siendo una película fallida, Golpe al corazón sigue siendo uno de los proyectos más ambiciosos de Francis Ford Coppola. Su sombra ha sido el motor por el cual intentó levantar su carrera e intentar revivir la gloria de los años 70, donde todo lo que tocaba se convertía en oro. Sin embargo, en las múltiples entrevistas donde el director habla de su carrera, él nunca se ha referido a ella como un fracaso ni mucho menos. Después de todo, tal como indica su título original, este film viene desde su corazón.



