The Addiction – Grave
La autorrevelación es la aniquilación del propio ser
Por Luciano Cundino
Dos películas basadas en una misma premisa realizadas con dos décadas de diferencia. Por un lado, tenemos a The Addiction, del experimentado director americano Abel ferrara estrenada en 1995. Por otro lado, a Grave (conocida como Raw, en el marcado internacional) una ópera prima de la directora francesa Julia Ducournau y estrenada en 2016. Dos propuestas absolutamente radicales y arriesgadas, tanto en su forma como en su fondo.
Grave, después de verla en varias oportunidades, sigue siendo tan impactante como la primera vez. Aunque las películas no cambian, nosotros cambiamos. The Addiction, tiene una historia diferente con los revisionados. Grave nos presenta a Justine, una joven estrictamente vegetariana al igual que su madre, padre y hermana. Está a punto de ingresar a la facultad con el objetivo de recibirse de veterinaria y junto a esto, está acompañada por las típicas inseguridades que la acompañan. Todo eso va a pasar a un plano secundario cuando se verá expuesta a una situación que escapa de su control y este, inicialmente coming of age, se ira transformando en una pesadilla tanto para Justine como para el espectador. The Addiction es bastante similar ya que la protagonista, Kathleen (Lily Taylor), es una estudiante de filosofía a la cual no llegamos a conocer en profundidad, por lo menos durante los primeros minutos de metraje, ya que no hay espacio para una larga introducción, Ferrara no da vueltas y va al hueso. Más precisamente al cuello de Kathleen, quien es arrinconada por una mujer vampiro y mordida no sin antes ser aterrorizada por esta figura en la boca del subterráneo neoyorkino. Esta es la razón por la cual comenzara a percibir cambios en su cuerpo, en su psiquis y en la relación que tiene con quienes la rodean.
Estas dos historias comparten varios puntos en común, independientemente de su puesta en escena. Partiendo de la base que The Addiction esta filmada en blanco y negro, la cual genera una atmosfera absolutamente surrealista y amenazante. A diferencia de Grave, que no requiere una fotografía en blanco y negro para generar la misma sensación, sobre todo por la cantidad de sangre en pantalla sin desmerecer la abundante sangre que se presenta en The Addiction.
Ambos largometrajes nos presentan comparten un mismo concepto. Las dos protagonistas son estudiantes. Una de la carrera de veterinaria y la otra de filosofía. Este primer aspecto no es casualidad en Grave ya que Justine proviene de una familia estrictamente vegetariana y eso nos indica que condiciono fuertemente sus aspiraciones profesionales. En cuanto a la importancia de la filosofía en la vida de Kathleen, ese aspecto será clave a medida que se van desarrollando los acontecimientos e incluso al ser ella quien funciona como narradora para conocer lo que piensa y lo que siente, vamos a poder entender como materializa y manifiesta su perspectiva filosófica al momento de cometer actos aberrantes.
La forma en la cual ambas protagonistas son introducidas a esta nueva experiencia existencial es bastante similar. En Grave, Justine es forzada a probar riñón de conejo como una cierta forma de ritual de iniciación estudiantil para pagar “derecho de piso”. Ella se niega rotundamente pero la presión que ejercen sobre ella y su miedo por no ser aceptada la supera.
En el caso de The Addiction, había mencionado que Kathleen había sido acorralada en la boca del subte. En ambas situaciones. La cámara enfoca el rostro de ambas reflejando la incomodidad que siente una persona al ser acorralada pero la tortura psicológica se prolonga aún más que lo que pueden sufrir físicamente. Encerradas en el plano para generar esa sensación de túnel sin salida y la pérdida de la percepción de las palabras para ser abrumadas por el miedo frente a la amenaza. Algo que se manifiesta más detalladamente en The Addiction teniendo en cuenta que lo que sucede es de carácter sobrenatural.
¿Cuál es la forma en la cual Ferrara y Ducournau manifiestan en pantalla los cambios de Kathleen y de Justine? Básicamente el desarrollo de los acontecimientos posteriores es de manera similar. No en términos de daños a terceros que eventualmente habrá, sino en la forma en la cual ambos personajes exponen su transformación física y psicológica. En Grave, el primer indicio de cambio se da en el plano de lo físico, ya que Justine presenta una reacción alérgica que en principio parece incontrolable. Ella sabe que algo anda mal pero no se nos exponen sus pensamientos, solo observamos lo que Ducournau nos permite. A esta altura como espectadores vamos a comprender que no todo se va a reducir a una afección corporal.
En The Addiction, Kathleen intentara continuar con su vida al igual que lo que intenta Justine en Grave, pero es imposible. Ambas trataran de aislarse en su habitación y comenzaran a entrar en una especie de trance que culminara con la nueva versión de ambas. Khatleen lo aceptara y Justine se resistirá e incluso intentara ignorar el hecho de que su apetito cambio para siempre y su atracción por la carne de todo tipo será más fuerte de lo que puede controlar. A esta altura, estamos en presencia de un vampiro y un caníbal. Las personas que las rodean serán vistas como objeto de satisfacción.
Cuando el ser humano se enfrenta a lo desconocido, siempre se le presentan inquietudes y miedos. No olvidemos el hecho de que hasta el momento de ser “transformadas” ambas eran personas comunes con los típicos problemas cotidianos e inseguridades de la juventud. Para afrontar este golpe, ambos personajes necesitan un referente, un mentor que oficie como guía para que ambas puedan afrontar la situación. Kathleen encuentra a uno que iba a ser su presa, su alimento. Este alguien de nombre Peina, es un increíble Christopher Walken, quien sufre de la misma condición que ella, es un vampiro soberbio con experiencia que le marca los puntos claves en una escena de no menos de 15 minutos en la cual Khatleen comprende claramente lo que significa el ser vampiro.
La guía de Justine es precisamente su hermana Alexia quien procederá a exponerla a una situación que involucra un violento accidente de autos, provocado por la misma Alexia e invitándola a Justine a devorar los cuerpos que se encuentran en el interior de los vehículos. En este punto, el daño interno de Justine es irreversible y la única opción que queda es aceptar que ya no es la misma. Ya su percepción de la carne cambio definitivamente y deberá saciar su apetito de la forma que sea.
Algo para destacar es que al momento de que ambas protagonistas tengan su momento de epifanía, Kathleen ya había atacado a otras personas, ya se había introducido a ese mundo del depredador persiguiendo a su presa en la oscuridad de la noche. Sus espejos permanecían tapados y su punto de vista filosófico había sido aplicado en la vorágine de la cacería. Justine por su parte, se resistía y solo atinaba a probar trozos de carne que encontraba en la heladera para luego liberar su costado animal. Algo que quedaría en evidencia cuando se come el dedo amputado de su hermana.
The Addiction es, en cierta forma, una alegoría de la adicción a las drogas y, de una manera discreta, la epidemia del SIDA. Tengamos en cuenta que esta película se estrenó durante la década de los años 90s, periodo en donde esta enfermedad era en gran parte una condición de carácter terminal. Incluso no es una película de vampiros convencional, violencia hay pero más psicológica que física y su ritmo es lento pero no por eso es aburrido. Es una película americana con tintes del cine europeo más característico y con profundidad de personajes.
El foco de Grave se basa la confusión que se presenta al momento de cruzar el umbral de la niñez hacia la adolescencia. La persecución de nuestra propia imagen al verse expuesto frente a otra persona, el esfuerzo por encajar en un determinado grupo, la presión por obtener buenas notas académicas, entre otras tantas inquietudes que puedan surgir durante esa etapa. Todo esto toma menos relevancia a medida que crece la tensión e incrementa la abstinencia.
Como no podría ser de otra manera, la violencia latente no tarda en materializarse. En The Addiction podemos afirmar que se manifiesta de una forma más temprana. La antesala de los ataques se presenta en escena de una manera discreta, primeros planos, movimientos graduales de cámara y algunos destellos de sangre siendo opacados por la intensidad del sonido que pareciera que estamos escuchando la mordida en la yugular y el posterior trago de sangre.
La barbarie se presenta en su última media hora. Kathleen alcanzó un nivel superlativo, se ha transformado en líder de sus propias víctimas a quienes como espectadores ubicamos en un mismo espacio, expectantes y listos para atacar en una celebración que no es casual: culmino su tesis filosófica, tanto en lo universitario como en su visión de la humanidad. La extrema violencia se desata y termina en un baño de sangre del cual Kathleen parece sentirse extasiada para luego caer en la desesperación y el abandono absoluto.
En Grave, la violencia extrema se desarrolla en tres actos finales. Justine mantiene relaciones sexuales con su compañero de cuarto, con el que tiene una relación bastante fría durante todo el metraje pero a medida que escala la intensidad del momento, ella comienza a demostrar un comportamiento más errático para finalizar lastimándose a sí misma con una mirada perdida dentro del plano. Continuara con una pelea a mordidas con su hermana y finalizara con un violento asesinato al que como espectadores llegaremos luego de ser cometido, horrorizándonos en paralelo con la protagonista. Tanto en The Addiction como en Grave, Justine y Kathleen encontraran una especie de consuelo. Kathleen lo encontrara en términos religiosos, ya que se apersona la figura de un sacerdote en el hospital en la cual se encuentra reposando. Da igual, a estas alturas es demasiado tarde, Kathleen alcanzó la inmortalidad y este momento servirá para manifestar arrepentimiento “por los pecados cometidos”.
Justine será protagonista del cambio absoluto que sufre su familia luego de aquellos trágicos acontecimientos y las únicas palabras de consuelo van a provenir de la boca de su padre cuando el mismo se confiese y se nos revele, tanto a nosotros como a Justine, que la condición que la afecta es hereditaria.
Las víctimas y victimarias. Ambos conceptos pueden ejemplificarse en mayor detalle en The Addiction, pero en Grave la intención de lastimar al otro para autosatisfacerse también se presenta en pantalla. En ambas medidas, ellas dejaron atrás su condición humana inicial y no son las mismas personas. Al igual que nosotros una vez que inician los créditos.



