
Vermin La plaga: ¿Quiénes son las arañas y quiénes son las moscas? Por Elen Helen

En el versículo 59 de Isaías del Antiguo Testamento de la Biblia se habla de profecías y revelaciones, cuasi oráculo, es uno de los libros más proféticos y en él se describe las trampas y las acciones del pueblo comparándolas con la incubación de huevos de serpientes y el tejido de telas de arañas. Estas imágenes según el Antiguo Testamento representan las consecuencias de las malas acciones del pueblo y el tejido de telas de araña simboliza los embustes que los enmarañan en su maldad. Está, es solo una de las interpretaciones que hace la Biblia. Desde tiempos remotos los insectos y las arañas en particular despertaron el interés de la humanidad, estas últimas son un grupo antiguo de artrópodos que han evolucionado a lo largo de millones de años, desarrollando características únicas como ser la capacidad de tejer hilos de seda. Culturalmente se le ha adjudicado diferentes sentidos de acuerdo a la religión, creencia o folklore local.
El cine y especialmente el cine de terror se han servido de su apariencia para tejer innumerables historias. Actualmente constituye ya un subgénero dentro del cine de terror, el subgénero de terror con arañas, utilizándose como elemento central. Algunas obras ícono del género son películas como Aracnofobia (Aranchnophobia, 1990), El reino de las arañas (Kingdom of Spiders, 1977), Sting, Araña Asesina (Sting, 2024), El ataque de las arañas (Eight Legged Freaks, 2002) forman parte del amplio repertorio de este subgénero. También otros films sobre insectos, si bien no son arañas, se sirvieron de esta aprehensión por los insectos y aquí explotaron su características y tamaño para constituir lo que se conoce como Monster Movie (película de monstruos) sentando un precedente para esta categoría que tiene un anclaje histórico en el cine.
Una película de Monstruos
Los orígenes del género «Monster Movie» se remontan a los comienzos del cine, con películas como El Golem (Der Golem, wie er in die Welt kam, 1920), Nosferatu (1922) o El Gabinete del Doctor Caligari (Das Cabinet des Dr. Caligari,1920), estas sirvieron de base para el desarrollo del género que florecerá luego en la década de 1930 con las producciones de Universal Studio. Son películas que muestran la gran influencia de la corriente estética del expresionismo alemán, por sus atmósferas enrarecidas y su escenario plástico. En los años 30 en Estados Unidos se produjo la explosión de la Monster Movie, y algunos exponentes principales son Drácula (1931), Frankenstein (1931) para luego consolidarse con films como Godzilla (1954), La marca de la pantera (Cat People, 1942), La mosca (The Fly, 1958) o El aguijón de la Muerte (The Tingler, 1959) entre otros que se han lucido en la pantalla grande.
El francés Sebastián Vaniseck confeso fanático del género de terror, se lució al dirigir su ópera prima, Vermin: La plaga (Vermines, 2023), obra que es una clásica película de monstruos, fundamentalmente por su escala aberrante, y el protagonismo absoluto de las arañas, no una en particular, sino todas y cada una de ellas. Un monstruo voraz, y sin alma, un gigante irreflexivo que lucha por sobrevivir, construyo una Monster Movie francesa al mejor estilo clase b.
El viejo mundo se cae, el nuevo tarda en nacer y en el medio nacen los monstruos
Vermin: La Plaga, película del año 2023, dirigida por Sebastián Vanicek pone en escena una vida a medio caer, una juventud sin futuro, un edificio arrumbado y unas arañas caníbales que no paran de crecer.
El pulso narrativo del director se destaca y pone cuadro a cuadro en escena otra monstruosidad, evidenciando la decadencia del espacio que habitan estos personajes, donde prima la pobreza y la exclusión social.
Lo imponente de Les Arenes de Picasso, locación elegida para realizar la película, imprime a la historia una perspectiva social. El suburbio parisino de Noisy-le-Grand es conocido por su arquitectura particular que le imprime un cariz posmoderno apocalíptico.
Les Arenes de Picasso, es un enorme complejo de viviendas que consta de 540 viviendas, una guardería, centros educativos y tiendas, diseñado por el arquitecto español Manuel Núñez Yanowsky para viviendas sociales inaugurado en 1985 con una alta población extranjera.
Para Vermin: La plaga, son completamente funcionales, edificios enormes, gigantes de cemento que parecen estar al acecho y se vuelven monstruosos.
La historia la lleva adelante Kaleb ( Theo Christine ) un joven que vive con su hermana en un departamento heredado de su madre, un edificio en un estado calamitoso, no funciona ni las luces, su hermana quiere reformarlo y durante toda la narración se dedica a romper todo, baño, cocina, hecho que contribuye más al caos en el que habitan.
Kaleb es un personaje, cálido y nostálgico que intenta hacer bien las cosas constantemente y constantemente todo le sale mal, su afición por los insectos, lo lleva a comprar una araña en el mercado negro en el cual se mueve, en el que vende y compra zapatillas para sobrevivir.
La historia es simple, la araña se escapa, se empieza a reproducir y crece su tamaño. El viejo edificio se convierte en una trampa mortal para sus moradores, que están siendo cazados por las arañas y por el mal desempeño de la policía local. Las arañas caníbales no permiten que haya otras especies, ponen huevos, copan el cuerpo huésped, se apoderan de él, lo envuelven en la red y lo devoran por dentro.
La policía es torpe, los mira con desdén, su vida marginal los expone a todo tipo de prejuicios, jóvenes que son siempre perseguidos y discriminados. La atmósfera es cada vez más asfixiante, recuerdan en más de una oportunidad a REC (2007) de Jaume Balaguero y Paco Plaza. Al igual que en REC el edificio es protagonista, sus escaleras destruidas, sus pasillos oscuros, la falta de electricidad hacen de este escenario un lugar propicio para la proliferación de las arañas, un infestación, la plaga ha llegado, arañas caníbales dispuestas a tomar la ciudad.
Un universo paralelo crece y comienza a tomar el poder, una guerra entre naturalezas, lo humano y lo bestial “lo civilizado” y “lo bárbaro”, civilizado que es puesto en cuestión por el director que nos señala en modo de película de terror la manera de vivir de una clase social permanentemente amenazada y acorralada. Los monstruos no son las arañas sino la desigualdad, la discriminación racial y la pobreza.
Vermin: La plaga carece de explicaciones científicas como sí sucede en otros films de estas características, todo es salvajismo, todo es otredad. El ritmo frenético de la narración, la banda sonora y las arañas atacando no dan respiro al espectador.
Sebastián Vaniseck pone en escena que monstruos hay en todos lados y siempre hay un monstruo deambulando por ahí, y así como en el desierto, en la ciudad o en el mundo de los insectos sobrevive el más apto.


