
Milagros inesperados – El hombre de la Tierra
¿Quién quiere vivir para siempre?
Por Camila Arjemi Alvarez
Hace 25 años se estrenaba la película Milagros inesperados (The Green Mile) guionada y dirigida por Frank Darabont, basada en la serie de novelas de Stephen King, llamada “La milla verde”. Hoy, una forma de poder conocerla (para aquellos que todavía no la vieron) es a través del famoso video viral: “Estoy cansado jefe”, frase dicha por John Coffey, personaje interpretado por Michael Clarke Duncan, quien falleció en 2012. El diálogo original es el siguiente: “Estoy cansado jefe, cansado de recorrer el mundo solo como un gorrión bajo la lluvia. Cansado de no tener un compañero que me diga a dónde vamos, de dónde venimos y por qué. Me cansé de que los hombres sean ruines con los otros. Me cansé de todo el dolor que siento y oigo en el mundo cada día. Es demasiado eso. Es como pedazos de vidrio en mi cabeza todo el tiempo ¿Lo comprende?”, le dice al personaje de Paul Edgecomb, guardia de la cárcel, interpretado por Tom Hanks, expresando su sentimiento de tristeza en relación con el mundo.
La historia se desarrolla en el corredor de la muerte del Centro Penitenciario de Cold Mountain en Louisiana durante la década de 1930, donde conocemos a Paul Edgecomb, un carcelero, cuya vida cambia con la llegada de un convicto llamado John Coffey, acusado de un crimen atroz. Sin embargo, a medida que Edgecomb y sus colegas descubren más sobre Coffey, se dan cuenta de que hay mucho más en juego de lo que parece a simple vista. Por otro lado, en 2007 salió a la luz, la película independiente El hombre de la Tierra (The Man from Earth, 2007) escrita por Jerome Bixby durante los años 60 y terminado en 1998 habiendo dictado su última versión del guión a su hijo Emerson Bixb (también guionista) siendo una obra póstuma.
Jerome era escritor de ciencia ficción, aunque también fue guionista de televisión en capítulos de series como Star Trek y Twilight Zone. Después de su muerte, el guión llegó a manos del director Richard Schenkman, a través de un amigo en común, el productor Gary Depew, para dirigirla. La premisa gira en torno a John Oldman, un profesor de Historia, interpretado por David Lee Smith, quien está a punto de mudarse cuando varios compañeros de la Universidad aparecen para darle una despedida. Ellos no comprenden el porqué de su partida hasta que John, sin saber muy bien cómo pueden reaccionar, les revela que es un hombre del paleolítico de 14.000 años y que cada 10 años se muda para que la gente no note que no envejece.
Milagros inesperados y El hombre de la Tierra son dos filmes que, a pesar de tener géneros y enfoques narrativos diferentes, comparten la exploración de temas como el significado de la vida y la muerte, la percepción de la realidad, lo sobrenatural y lo desconocido, el poder de la fe, la creencia, el sacrificio y la redención. En primer lugar, los personajes principales: Paul Edgecomb, guardia de la cárcel (Milagros inesperados) y John Oldman (El hombre de la tierra), cuentan en primera persona su experiencia como desencadenante de las historias.
En Milagros inesperados se asocia al personaje de John Coffey con Jesucristo, ya que es un hombre de naturaleza pura y bondadosa, capaz de realizar milagros y sanar a los enfermos; entre los cuales se encuentran: curar la infección urinaria de Paul; resucitar al ratón Mr. Jingles debido a que Percy, uno de los guardias, lo mata cuando se escapa; curar a la mujer del director de la cárcel, quien tenía un tumor cerebral. Sus cualidades evocan a la figura de Jesús, quien se caracterizaba por su bondad, compasión y capacidad de realizar sanaciones milagrosas. Además, el nombre «John Coffey» tiene las mismas iniciales que Jesucristo (J.C) en inglés como Jesus Christ, sumado a la capacidad de sentir el sufrimiento ajeno por medio de la telepatía.
Mientras que, en El hombre de la Tierra, John cuenta que conoció a Buda y aprendió de sus enseñanzas. Sin embargo, cuando quiso predicar la fe en el Imperio Romano, se le pusieron en contra, dando a entender que es el mismo Jesús. Además, explica que nunca se proclamó el rey de los judíos; tampoco caminó sobre el agua e hizo milagros. Sí es verdad que realizó algunas curaciones con la medicina oriental que aprendió y que sobrevivió a la crucifixión con técnicas que le habían enseñado en la India. También aprendió a hacer más lentos los procesos de su cuerpo; los disminuyó hasta el punto en el que eran indetectables y logró que sus seguidores lo bajen y lo entierren en un sepulcro. Luego intentó huir pero hubo algunas personas que lo vieron y pensaron que había resucitado. Otro dato a destacar es que no tiene marcas en las muñecas porque lo ataron y no lo clavaron como se conoce en la historia, pero que la Iglesia se encargó de construir todo el mito desde su nacimiento hasta su ascenso a los cielos.
Ambas películas tratan el tema del sacrificio y la redención ya que, en Milagros inesperados, el sacrificio de John se da cuando acepta su muerte a pesar de no haber cometido el crimen. De hecho, Paul busca su redención con él y le ofrece darle lo que quiera e incluso ayudarlo a escapar, pero Coffey no lo acepta ya que se encuentra agotado del dolor que siente y escucha del mundo. Su último deseo es ver una película ya que nunca lo ha hecho. En El hombre de la tierra, Oldman también experimenta un sacrificio al contar su secreto de inmortalidad a sus amigos a pesar del daño que les pueda causar, ya que son académicos versados en diferentes disciplinas como religión, filosofía, historia, antropología y psicología; así que se muestran escépticos y enojados porque consideran que es una broma o parte de una novela de ficción. Además, John les cuenta que compartió parte de su vida con numerosos personajes históricos: fue discípulo de Buda, conoció a Cristóbal Colón, fue Jacques Borne, amigo de Vicent Van Gogh quien le regaló un cuadro. En el relato explica que no recuerda mucho sobre los territorios que vivió, que al principio de la historia no existía un lenguaje formal y tras viajar por el mundo le resultó difícil ubicar los lugares en donde se crió, ya que fueron evolucionando. Muchas de las vivencias que tuvo las fue recordando por medio de los libros como que fue sumerio durante 2.000 años y luego babilonio.
Otro tema importante que trata es la inmortalidad y la creencia. En Milagros inesperados, Coffey le da una parte de sí mismo a Paul cuando toma su brazo y de esta forma ve al asesino de las hijas del granjero y termina de creer en él. Cuando Paul le termina de contar su historia a Elaine le confiesa que tiene 108 años, que John le transmitió su magia pero que eso le causó tener que ver morir a sus amigos y seres queridos, incluidos su esposa e hijo como una forma de “castigo” por haber permitido que muriera un ser milagroso. Esto también lo vemos en El hombre de la Tierra, ya que el protagonista es quien asegura que ha vivido miles de años. Cuenta que fue un hombre de cromañón que en su primer periodo de vida sólo pudo envejecer hasta los 35 años, por lo que cada cierto tiempo tiene que desaparecer y comenzar una nueva vida. Desde un punto de vista científico, se exploran conceptos como la regeneración celular, la memoria a largo plazo y la capacidad del cuerpo humano para sobrevivir durante tanto tiempo. Además, ha experimentado innumerables cambios y ha adoptado diferentes identidades, ya que toda la gente que conoce a su alrededor muere y él no puede hacer nada para impedirlo. En una escena a solas con Sandy, John le revela otros nombres que utilizó en el pasado. Cuando Will oye el nombre que utilizó hace 60 años, John T. Partee, se da cuenta de que John es su padre, quien lo había abandonado en su infancia y roto el corazón a su madre. Otro dato que nos da la película es el juego de palabras, en el nombre del protagonista ya que su apellido es Oldman que se traduce literalmente en castellano como “hombre viejo” dejando en claro que es inmortal.
Ambas películas tienen la mayor parte de su ubicación en un mismo lugar. En Milagros inesperados se desarrolla en el Centro Penitenciario de Cold Mountain en Louisiana, mejor conocido como “La milla verde” o el corredor de la muerte mientras que en El hombre de la Tierra, la historia está situada en la casa de John Oldman.
Un último aporte que considero destacable en las dos películas es que tanto Paul, Coffey como John se vuelven prisioneros de su propio destino, ya que tienen que lidiar con las consecuencias de sus acciones y las circunstancias en las que se encuentran. En Milagros Inesperados, Paul Edgecomb se ve atrapado en el sistema penitenciario, enfrentando la difícil tarea de mantener su humanidad en un entorno cruel e injusto. A medida que conoce a John Coffey, se cuestiona sus propias creencias y prejuicios y enfrenta las consecuencias de sus decisiones mientras busca redención y comprensión. Por otro lado, John Coffey también se convierte en prisionero de su destino, ya que su bondad y habilidades sobrenaturales lo llevan a ser condenado injustamente por crímenes que no cometió. A pesar de su inocencia, Coffey debe enfrentar las consecuencias de las acciones de otros y soportar el sufrimiento en su camino hacia la redención y la trascendencia.
En El hombre de la Tierra, John Oldman se encuentra atrapado en un ciclo interminable de existencia, condenado a vivir una y otra vez mientras ve cómo el mundo cambia a su alrededor. A medida que revela su secreto a sus amigos, se enfrenta al dilema de compartir su conocimiento con el mundo o mantenerlo oculto para protegerse a sí mismo y a quienes lo rodean. Su inmortalidad se convierte en una carga que lo obliga a lidiar con las implicaciones éticas y filosóficas de su propia existencia.
En ambos casos, los personajes principales se ven atrapados en sus propias circunstancias, enfrentando desafíos internos y externos que los llevan a cuestionarse a sí mismos y a sus propias creencias. Es una lucha contra el destino y la búsqueda de redención y significado que le añaden emoción y complejidad a las historias, ofreciendo al público una visión más profunda de la condición humana y el poder transformador del perdón y la compasión.
En términos técnicos y visuales, tanto en Milagros inesperados como en El hombre de la Tierra, hacen un uso efectivo de la música y la dirección artística para crear atmósferas y establecer el tono de las historias. En Milagros Inesperados, la dirección de Frank Darabont captura la emoción en cada escena y crea una atmósfera sombría pero conmovedora que complementa perfectamente la narrativa. La música de Thomas Newman también merece elogios por su capacidad para evocar una amplia gama de emociones, desde la esperanza hasta la desesperación. En El hombre de la Tierra, la dirección de Richard Schenkman es impresionante, se apoya principalmente diálogos y actuaciones para desarrollar la historia. La cinematografía es sencilla pero efectiva ya que permite que los espectadores se centren en las conversaciones entre los personajes, mientras que la música ayuda a mantener el ritmo y el tono de la película.
Milagros Inesperados y El hombre sobre la tierra son dos películas que nos dan un poderoso recordatorio de la capacidad del cine para inspirar, conmover y desafiar al público a pensar más allá de lo superficial y lo evidente.



