La fiesta inolvidable: “Que la inocencia te valga” Por Candela A. Povedano

Peter Sellers (Richard Henry Sellers) es un actor y comediante británico conocido nacionalmente por su interpretación de Jacques Clouseau en las películas de La pantera rosa (The Pink Panther, 1962). Sin embargo, en el año 1968 protagonizó la película La fiesta inolvidable (The Party), una película de comedia dirigida por Blake Edwards que, siendo el creador de la Pantera Rosa, exprimió las habilidades de improvisación del flamante actor.
El rodaje comenzó, los actores en sus puestos, el sol brilla como si el lejano Oeste hubiese revivido y el ruido de los disparos protagonizan la escena. Hrundi V. Bakshi (Peter Sellers) es un actor indio que se hunde en el papel de un “corneta”, que luego de recibir varios disparos no “muere”, estropeando la desarrollada escena: “¡corte!”. Seguido de esto, el indio confundido activa una explosión real retrasando el transcurso de la película y de su carrera: “¡despedido!”. Paralelamente, el director del estudio es reportado del desastre provocado por el extravagante actor, anotando su nombre para sumarlo a la lista negra. No obstante, por equivocación lo agrega a la lista de invitados de la cena que organizó su esposa.
La improvisación
En varias escenas podemos detectar que el director apostó al descuido de Sellers construyendo situaciones cómicas, pero, al mismo tiempo, densas. Un chiste puede repetirse en varias ocasiones y en diferentes momentos de la película, no obstante, exprimirlas y alargarlas por un determinado tiempo puede perder el interés del espectador: el extraviar un zapato en una piscina interna (típico de los 60´) puedo ser gracioso hasta cierto punto.
Esto mismo sucedió en la saga de La pantera rosa, en donde el humor de las películas fue evolucionando en base a lo que funcionaba: la torpeza de Sellers. En la primera película del año 1962, había una historia principal donde el flamante actor era un eslabón importante que provocaba la risa del espectador, cortando el dramatismo de la historia. Esto último fue lo que llamo la atención, y con exceso lo introdujeron en las siguientes películas, dejando atrás el argumento y priorizando “eso que hace reír”.
Sitcom
Las sitcoms son comedias de situación que podemos atribuirlas a la vida real. Esto es lo que provoca la atracción de los espectadores al sentir empatía y/o identificarse con el accionar de algún personaje. Pero ¿qué tiene que ver esto con la película en cuestión? Supongamos que nos invitan a una fiesta, en la tarjeta figura nuestro nombre completo con letra manuscrita. Estas siguen una curva infinita con tinta dorada y el papel suaviza nuestras manos. Sin embargo, llegamos al lugar y no reconocemos a las personas que nos rodea, inmediatamente nos invade el pensamiento si la fiesta es la correcta o no. Decidimos quedarnos y admitir que, a veces, el lugar equivocado es el acertado para vivir una fiesta inolvidable. Por esto la película tuvo éxito, nos sentimos identificados con el papel de Sellers siendo Sellers.
Los factores que acompañan
Más allá que la cámara siguió los pasos del protagonista sin dejarlo fuera de escena ni un solo minuto, compartió momentos conspirativos con uno de los mozos que no dejaba de beber alcohol durante su labor. Puede ser que en la actualidad sea un cliché utilizar la borrachera de un personaje como “algo gracioso” pero, en este caso, protagonizó y acompaño finamente las locuras de Sellers.
En la gran cena, ya todos con ansias de probar el sabroso banquete, podemos observar como el actor dirige la escena desde la escena. Sentado en la punta de la mesa, en un banquito que lo deja a la altura de un pronunciado escote y justamente ubicado en la puerta que conduce a la cocina, genera el caos en complicidad con el mozo que ya no puede mantenerse en pie.
En un breve momento, se puede observar que Sellers le susurra algo al oído, mientras señala el pollo que se ha enganchado en la peluca de una de las invitadas. Como espectadora comprendo que lo quiere ayudar a que no sea regañado, pero ¿en verdad es eso o lo está dirigiendo?
Se podría estar de acuerdo de que es una película que se convirtió en un clásico, como el mismísimo protagonista, sin embargo, no se descarta que las nuevas generaciones la tomen como un humor viejo y repetitivo, sin sentido e inadaptado a esta nueva época. Por otro lado, es una idea original que sobrepasa los límites de la filmación y del actor, jugando con la improvisación, personalidades extravagantes e inadaptados socialmente, que juntos acaban en aquella fiesta inolvidable.

