
El asesino del juego de citas – Ted Bundy: durmiendo con el asesino: Sonrisas que matan Por Camila Arjemi Alvarez

El cine ha explorado durante décadas el inquietante tema de los asesinos en serie, una fascinación que combina morbo, psicología humana y terror. Estas películas no solo abordan el miedo y la intriga que generan estos criminales, sino que también ofrecen un análisis psicológico profundo de sus perfiles, con algunas representaciones gráficas de sus acciones.
Los asesinos en serie suelen tener características distintivas, como la selección específica de sus víctimas que puede basarse en el género, la edad o la apariencia física. Además, su “modus operandi” tiende a evolucionar con el tiempo, ya que a menudo dejan una «firma» en su forma de actuar que resulta identificable. Muchos de estos individuos presentan trastornos psicológicos o rasgos psicopáticos, lo que implica una falta de empatía. En algunos casos, el origen de su comportamiento puede ser por experiencias traumáticas en la infancia, como abusos. Sin embargo, existen aquellos que cometen sus crímenes impulsados por la búsqueda de placer o excitación, disfrutando del control y la violencia sobre sus víctimas.
Muchas películas intentan desentrañar la mente de los asesinos, explorando sus motivaciones internas, narcisismo y traumas que los impulsan a cometer los crímenes. Un ejemplo notable es Ed Gein, cuya historia inspiró a personajes icónicos como Norman Bates en Psicosis (Psycho, 1960) de Alfred Hitchcock, Leatherface en La masacre de Texas (The Texas Chainsaw Massacre, 1974) de Tobe Hooper, y Buffalo Bill en El silencio de los inocentes (The Silence of the Lambs, 1991) de Jonathan Demme. También Psicópata americano (American Psycho, 2000) de Mary Harron, basada en la novela de Bret Easton Ellis, que sigue a Patrick Bateman, un rico y narcisista ejecutivo que lleva una vida secreta como un asesino en serie. Cada una profundiza a su estilo en el perfil psicológico de personajes ficticios basados en personas reales o literarias.
Otro aspecto importante que se aborda en estas películas es la caza del asesino, a menudo narrada desde la perspectiva de los investigadores que buscan atraparlo. Filmes como Pecados capitales (Se7en, 1995) y Zodíaco (Zodiac, 2007) de David Fincher se centran en el proceso de identificación y persecución del asesino, creando una atmósfera de tensión y misterio.
Además, algunas producciones destacan cómo los asesinos en serie manipulan a sus víctimas y a quienes los rodean. Esto se ejemplifica en películas basadas en casos reales, como Ted Bundy: durmiendo con el asesino (Extremely Wicked, Shockingly Evil and Vile, 2019) de Joe Berlinger, que narra la vida de Ted Bundy y revela cómo su encanto ocultaba una naturaleza monstruosa o la recientemente estrenada El asesino del juego de citas (Woman of the Hour, 2024), ópera prima de Anna Kendrick, basada en la vida de Rodney Alcalá, un asesino que participó en el popular programa de televisión “The Dating Game” en los años 70, en medio de su ola de crímenes.
Rodney Alcalá y Ted Bundy fueron dos de los asesinos en serie más temidos en la historia de Estados Unidos. Se destacaron no solo por la brutalidad de sus asesinatos, sino también por su capacidad para manipular a sus víctimas a través de un carisma engañoso, lo que les permitió pasar desapercibidos durante mucho tiempo. Alcalá fue conocido como “el asesino del juego de citas”, ganó notoriedad tras participar en un programa de televisión en 1978, ya estando vinculado con una ola de asesinatos. Actuó como un depredador sexual entre los años 60 y 70, con un número oficial de siete víctimas, aunque se sospecha que la cifra real es mucho mayor. Utilizaba su encanto y habilidades de fotógrafo para atraer a mujeres jóvenes, ganándose su confianza antes de cometer sus atrocidades. Tras su arresto, la policía descubrió miles de fotos de mujeres, niños y adolescentes en su poder, muchas de las cuales no han sido identificadas.
Por su parte, Bundy, famoso por su atractivo físico y su inteligencia, también se acercaba a sus víctimas fingiendo tener algún tipo de lesión, utilizando un yeso o muletas para atraer su atención. Fue responsable de la muerte de al menos 30 mujeres jóvenes entre 1974 y 1978, aunque se cree que podrían haber sido un saldo mayor. Ambos homicidas compartieron la habilidad para evadir la justicia durante años, lo que les permitió continuar con sus crímenes hasta ser finalmente capturados. Su historia es un recordatorio de cómo las apariencias pueden ser engañosas y de la complejidad de la naturaleza humana.
Existen diferentes películas y documentales que ofrecen perspectivas sobre la compleja y perturbadora figura de Ted Bundy, explorando tanto su vida personal como sus crímenes. Entre ellas se encuentran: Deliberadamente extraño (The Deliberate Stranger,1986), la primera versión cinematográfica sobre Bundy, filmado mientras él aún vivía y basado en el libro de Brian Lee; Ted Bundy (2002), dirigida por Matthew Bright; Ted Bundy: durmiendo con el enemigo (Extremely Wicked, Shockingly Evil and Vile, 2019) y Conversaciones con asesinos: Las cintas de Ted Bundy (Conversations with a Killer: The Ted Bundy Tapes, 2019), documental dirigido por Joe Berlinger y producido por Netflix; También está Ted Bundy: enamorada de un asesino (Ted Bundy: Falling for a Killer, 2020) documental de Amazon Prime Video que narra la historia de Elizabeth Kendall, ex novia del asesino, su hija y otros sobrevivientes y conocidos.
Rodney Alcalá también ha sido objeto de varias producciones que exploran su vida y crímenes como The Dating Game Killer (2020), que dramatiza su participación en el programa de citas. Rodney Alcala: The Murderer Who Wore Many Masks (2021), documental que profundiza en su vida, crímenes y la forma en que se presentó a sí mismo ante sus víctimas y la sociedad; True Crime: The Rodney Alcala Story (2011), aborda su historia criminal, centrándose en sus métodos de manipulación y el impacto de sus crímenes. La más reciente es El asesino del juego de citas que se estrenó este año en los cines.
El asesino del juego de citas y Ted Bundy: durmiendo con el enemigo son dos películas que comparten el tema central de asesinos en serie carismáticos, como Rodney Alcalá y Ted Bundy, pero abordan sus historias desde perspectivas diferentes. Por un lado, El asesino del juego de citas, dirigida y protagonizada por Anna Kendrick, ofrece una crítica social directa sobre los medios y la cultura de entretenimiento que permitieron que un asesino se ocultara a plena vista. Mientras que Ted Bundy: durmiendo con el enemigo se enfoca en las relaciones personales y la manipulación emocional que facilitaron a Bundy continuar con sus crímenes.
En el primer filme, Rodney Alcalá protagonizado por Daniel Zovatto, se presenta como un manipulador frío y calculador, con un historial de asesinatos. Utilizaba su “profesión de fotógrafo” para atraer a sus víctimas, al mismo tiempo, tenía una imagen encantadora para el público a través de su participación en un programa de citas. En paralelo, conocemos la historia de Cheryl Bradshaw, una actriz frustrada, en busca de mejores papeles, decide participar en el programa y conoce a Rodney, uno de los solteros. En la película de Berlinger, basada en las memorias de la pareja de Ted, Elizabeth Kloepfer. Bundy es interpretado por Zac Efron, quien encarna su carisma extremo, un rasgo central en su habilidad para escapar de la justicia durante tanto tiempo. La película se enfoca en cómo Bundy manipulaba emocionalmente a quienes lo rodeaban, especialmente a su pareja Elizabeth Kloepfer, protagonizada por Lily Collins. El carisma de Ted le permitió engañar a la sociedad y a los medios. A pesar de sus crímenes, la cinta opta por retratar con una mezcla de encanto y monstruosidad, un contraste que refleja cómo Ted llegó a ser una celebridad mediática durante su juicio. También conocemos la relación de Bundy con Kloepfer lo que permite que el espectador experimente la negación y el desconcierto de alguien que está cerca de un monstruo, pero se niega a verlo.
Ambos filmes nos invitan a reflexionar sobre la confianza, la vulnerabilidad y las dinámicas sociales que permiten la manipulación de un depredador sexual que usa sus encantos como arma para lastimar a otras personas .


