Longlegs: Coleccionista de almas – Trampa para turistas: Los monstruos se visten con máscaras por Tamara Rey

¿Qué pasa cuando no pasa nada? o ¿cuándo pasa demasiado?, la primera es para Longlegs: Coleccionista de almas (Longlegs, 2024, de Oz Perkins), la segunda para Trampa para turistas (Tourist Trap, 1979, de David Schmoeller) se siente el desasosiego, la angustia, el aburrimiento; o tal vez renacen asesinos.
Si existe algo me aterra es perder el control de uno mismo. «Nunca nadie venía a visitarnos» le dice Ruth (Alicia Witt) a su hija Lee (Maika Monroe) en Longlegs al recordar el día en donde aparece de repente en la entrada de su casa una persona mayor maquillada como una especie de abuela psicótica e identificándose como Longlegs (Nicolas Cage) y cantándole el feliz cumpleaños número 9 a la niña. Ante el miedo lastime a Lee, la madre toma la decisión de disfrazarse de monja para colaborar con él en sus crímenes. Pasaron los años, Lee ya es adulta, se ha convertido en detective de homicidios y es extremadamente intuitiva. Desde los primeros minutos la trama genera un salto en la butaca como en el primer episodio de «Mindhunter» de David Fincher (salvando las distancias, géneros y formatos) cuando se lanza de improvisto ese disparo en la cabeza. Una atmósfera de tensión lograda en casi toda la película, el examen psicológico a Lee es un espeluznante juego de interpretación de imágenes fijas exigiéndole una asociación por parte de ella de cada una de aquellas, el caos dentro de la casa de su madre y sobre todo la madre allí dentro, la brutalidad de Longlegs golpeando su rostro en la sala de indagaciones así como la transformación de una persona por una influencia sobrenatural, esa sensación de creer estar viendo a alguien íntimo pero quien en realidad se ha convertido en otro ser es verdaderamente estremecedora.
Longlegs es un asesino en serie y tiene una particularidad: las muñecas, fabricarlas como si fuesen niñas reales y a través de éstas poder influenciar a un otro para matar.
Inspirada en el asesinato de la niña de 6 años JonBenet Ramsey, hecho ocurrido en una Navidad de 1996 en Estados Unidos, el cineasta cuenta «lo que realmente une aquel crimen con el relato de ‘Longlegs’ es la aparición de una muñeca. «Leí que los padres le habían hecho como regalo una muñeca a tamaño real de ella misma que estaba vestida como ella y tirada en una caja de cartón en el sótano cuando ocurrió todo aquello».
Telequinesis
Quienes afirman existe, sostienen que una persona puede hacer uso de su aparato psíquico para incidir en el mundo físico. El mito difundido es que los humanos utilizamos solo un 10 por ciento de nuestro cerebro, y por lo tanto es posible lograr nuevas habilidades, entre ellas la telequinesis. Los poderes mentales y la idea de que puedan existir han sido plasmados en películas como Carrie (1976) y Los Inocentes (De uskyldige, 2021) las cuales logran una representación extraordinaria de esta habilidad en la subjetividad de los distintos personajes generando terror de lo que ellos pueden ser capaces de hacer. En el plano de lo real ciertas creencias a veces funcionan como una extrema y sádica manipulación de poder.
Muñecas, maniquíes, y un loco por detrás manipulando y asesinando
En Trampa para turistas el asesino (Chuck Connors) también está enmascarado, fabrica maniquíes, los cuales confecciona con cuerpos humanos, y su poder telequinético le sirve para utilizarlos y quitarle la vida a otro. El disparador de la película no es ingenioso, pero sí es un fantástico cliché porque siempre funciona para dar cuenta al espectador de que algo temible sucederá, todo comienza en una carretera en medio de la nada, personajes jóvenes adentro de un vehículo y de pronto una cubierta se revienta obligándolos a detenerse, a partir de allí se despliega la trama. Los jóvenes turistas son recibidos por un granjero, Mr.L Slausen, quien resultará ser un psicópata.
El rodaje de la película duró 24 días. El argumento, si bien es un entramado clásico de adolescentes con ganas de divertirse pero enseguida su fiesta toma un rumbo horripilante, cuenta una historia con una técnica visual y una banda sonora (Pino Donaggio) que consigue zambullirla en el género de terror por una majestuosa combinación de elementos pesadillescos, la demencia de convivir rodeado de maniquíes, el sarcasmo, el jugar con otros para terminar asesinándolos, y hasta el romanticismo o empatía con sólo una de las protagonistas, Molly (Jocelyn Jones), la única en salvarse y en sellar un final magistral: lo hace huyendo desesperadamente , fuera de sí misma, y acompañada de sus amigos en los otros asientos, todos ellos sin vida y convertidos en maniquíes.
Dijo Stephen King: «Trampa para turistas es una simpática colección de guiños procedentes de diversas piezas maestras del género de terror hilvanados en una serie B sin pretensiones.»


