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David José Kohon: “Buenos Aires y las mujeres”

Por Claudio Marcelo Mion 

«Siempre me interesó lo que sucede cuando no sucede nada. Además, una forma de caracterizar a las personas es descubrir lo que hacen cuando están solas, en su intimidad. Y no tiene por qué siempre suceder algo importante.»

 

David José Kohon fue director de cine, guionista, escritor, dramaturgo, docente, y alguien que en los años 60 retrató a la ciudad de Buenos Aires y a la mujer con un estilo y sensibilidad únicos. Durante su adolescencia la visión de películas de Eisenstein, Murnau, Lang y Dreyer, entre otros grandes directores lo iniciaron en su temprana vocación por el cine. Es así que con solo con solo veintiún años filmó su primer cortometraje “La flecha y el compás” (1950), considerado la primera aproximación del cine argentino al surrealismo. En 1958 realizó el corto “Buenos Aires”, donde se mostraban los contrastes sociales de la Ciudad. Fue muy bien recibido en el ambiente de la crítica y premiado en el Festival de Cine de Mar del Plata que realizaba su primera edición en ese año.

Fue uno de los principales exponentes de la llamada Generación del 60, que según sus palabras “no constituyó un movimiento organizado como la Nouvelle Vague o el Free Cinema, sino que fue un brote que hizo saltar la tapa de la olla por la presión interior”. Formaron parte directores como Rodolfo Kuhn, Manuel Antin, Simón Feldman, Lautaro Murua, José Martínez Suarez entre otros y donde iniciaron sus carreras actrices y actores como María Vaner, Alberto Argibay, Luis Medina Castro y Alfredo Alcón. Es en esa década donde realiza tres de sus películas más recordadas y que son clave para entender esa etapa del cine argentino: “Prisioneros de una noche” (1960), “Tres veces Ana” (1961) y “Breve cielo” (1969).

“Prisioneros de una noche” cuenta la historia del encuentro en una tarde, noche y amanecer de Elsa (MariaVaner) y Martin (Alfredo Alcon). Ella es una bailarina de un club nocturno y él un “goupier”, alguien que instiga a los asistentes a un remate de terrenos a subir el precio. Hay una atracción inmediata entre ambos, pero la aparición de un tercero que la acosa culminará en tragedia. Ya aparecen marcas de un cine personal: los trenes (recurrentes en su filmografía) y la Ciudad: el Centro, el Mercado de Abasto, el Parque Japonés, Retiro, los bares, restaurantes, los colectivos, la noche. Buenos Aires también es la protagonista.

“Tres veces Ana” es considerada una de las películas clave de la Generación del 60. Tiene una estructura fragmentada en tres episodios, con la misma protagonista (María Vaner). El primer episodio, llamado “La tierra”, narra la historia de amor de Ana con Juan (Luis Medina Castro), e introduce por primera vez el aborto como tema. En el segundo episodio, “El cielo”, una Ana más moderna y desinhibida comparte vivencias con un grupo de jóvenes en un parador de la Costanera Norte. Y en el tercero, “La nube”, Ana es la fantasía del Monito Riglos (Walter Vidarte), un joven introvertido que trabaja en un diario porteño. La soledad, el aburrimiento, la incomunicación como temas (influenciado por el cinede Antonioni), confluyen en un relato de corte vanguardista. Buenos Aires y el trabajo sobre los espacios cerrados parecen asfixiar a los personajes, como si sintieran su peso encima. 

“Breve cielo” es su película más recordada y la que tuvo mayor recorrido internacional, con premios para su actriz principal y su guion en el Festival de Cine de Moscú y música de Astor Piazzola. Cuenta el encuentro de Elsa (Ana María Picchio) y Paquito (Alberto Fernandez de Rosa) en una plaza de San Telmo. Ella es una joven extrovertida que llega de una villa del conurbano a la ciudad y él un joven de clase media que queda al cuidado del almacén de su tío. Es la historia de un amor efímero, mostrando los contrastes y la desigualdad de una ciudad como Buenos Aires.

También dirige “Así o de otra manera” en 1964. La historia de un camionero casado que se siente atraído por su sobrina adolescente no pudo estrenarse comercialmente en gran parte producto de la censura impuesta por el gobierno que derrocó a Arturo Frondizi en 1962. 

En 1970 estrena “Con alma y vida”, su primera película en colores y premio Condor de Plata al mejor director de ese año, y de nuevo Piazzola en la música. Esta especie de “Bonnie and Clyde” a la argentina cuenta las andanzas de la pareja formada por el Flaco (Norberto Aroldi, que también colaboró en el guion) y Vilma (María Aurelia Bisutti).Con ecos de Godard (“Pierrot el loco” como influencia, hasta Aroldi se parece a Belmondo), la película fue su único éxito comercial y la primera vez en que incursionó en el cine de género.

Casi 7 años después filma su proyecto más personal y arriesgado, “¿Que es el otoño?” (1977). Protagonizada por Alfredo Alcón (en quizás su mejor trabajo para el cine) y Dora Baret, se centra en la relación que se establece entre un arquitecto talentoso pero que no consigue un trabajo estable y una periodista recién separada que convive con sus dos pequeños hijos. Un cartel indica al principio que la trama se desarrolla en 1974 pero todo el clima que trasmite la película remite a la etapa más dura de la última dictadura militar, incluso con la puesta en escena de un crimen en la calle perpetrado por una fuerza parapolicial. Kohon muestra el desencanto de una clase media agobiada por el entorno y con pocas esperanzas de encontrar una salida.

En 1982 dirige su ultimo largo, “El agujero en la pared”, también con Alcón como actor principal. Es su obra más criptica, demasiado marcada por elementos simbólicos y alegorías. Traslada el mito de Fausto a un personaje con un presente aciago en su vida personal y laboral.

David José Kohon fue parte de un proceso renovador, que dejó huella hasta nuestros días. Es una pena que la mayoría de sus películas solo puedan verse en YouTube o en copias con muchas deficiencias de imagen y sonido, ya que la mayoría de los originales están perdidos. Como buena parte del mejor cine argentino.