Oddity – A Tale of Two Sisters: las hermanas sean unidas Por Claudio Marcelo Mion

“El miedo ante la jubilación es más fuerte que cualquier película de terror que me pueda imaginar”. La frase es de Wes Craven, padre del cine de terror moderno fallecido en agosto de 2015, y fue publicada en un artículo que escribió para el diario New York Times el 16 de febrero de 2013. Lo más interesante es que Craven resumía en pocas palabras algo que al género de terror lo hace único, y es que puede estar, y por consecuencia adaptarse, a cualquier situación o miedo que uno puede sentir en la vida cotidiana. De un tiempo a esta parte, el genero fue usado para hablar no solo de vampiros, monstruos y lo sobrenatural, sino que también invita a una consideración en temas más amplios como el racismo, las guerras, las enfermedades, las relaciones familiares y la alineación moderna.
También existe un miedo que llevo dentro desde que tengo uso de razón y es el de perder un ser querido y el transito de ese duelo. El cine de terror ha dado películas ya clásicas en ese sentido, entre las que se puede mencionar entre otras, Venecia rojo shocking (Don’t Look Now, Nicolas Roeg) de 1973, Al final de la escalera (The Changeling, Peter Medak) de 1980 y Cementerio de animales (Pet Sematary, Mary Lambert) de 1989; y mas acá en el tiempo The Babadook (Jennifer Kent) de 2014, El legado del diablo (Hereditary, 2018) y Midsommar (2019), ambas de Ari Aster.
Presentada en el festival de cine South by Southwest (SXSW) de Austin, Texas en marzo de 2024 (y recientemente en Sitges como parte de la sección Panorama), la segunda película del director irlandés Damian Mc Carthy, Oddity (que se traduce literalmente como rareza), también trabaja el tópico de la fase del duelo como materialización de las acciones más ominosas y siniestras. Sin embargo, el comienzo de la película podría hacer suponer algo muy distinto, y es lo que la hace más interesante.
En una casa enorme y aislada del resto del mundo (una premisa básica del terror) está Dani (Carolyn Bracken), esposa del doctor Ted (Gwilym Lee), que trabaja en una institución psiquiátrica. Un hombre en apariencia muy desequilibrado con un ojo de vidrio, Olin Boole (Tadhg Murphy), paciente de Ted, toca a su puerta diciéndole que está en peligro, que un hombre ha entrado a su hogar. Un año después, luego de ese juego de gato y de ratón que se extiende por varios minutos, vemos a Darcy (interpretada por la misma Carolyn Bracken), la hermana gemela ciega de Dani en su tienda de antigüedades, recibiendo la visita de su cuñado Ted. Sin revelar mucho el cómo, sabemos que Dani fue asesinada por el paciente del doctor. En ese encuentro vemos que ambos están en proceso de mucho dolor, intentando rehacer sus vidas. Ted, a su posible ascenso en la clínica, inició una relación con Yana (Caroline Menton), una representante farmacéutica que ya vive en la casa, algo que en principio incomoda mucho a Darcy. Ella, no satisfecha con el informe de la muerte de su hermana y luego de una visión con un elemento de la escena que Ted lleva a su tienda, se presenta en la casa, escenario del crimen, con un siniestro muñeco de madera del tamaño de una persona, para llegar al fondo del asunto.
Es en ese momento en que la acción empieza a pendular en dos locaciones bien definidas, la remota finca en la que tuvo lugar el crimen y la clínica psiquiátrica. La película se vuelve mas densa, opresiva, el tono es más oscuro. Ted experimenta el duelo con algo de culpa, por no haber llegado a atender una llamada que habría salvado la vida de su esposa. Apenas llega a al hogar de su hermana, Darcy acrecienta sus sospechas que lo que ocurrió ahí no es un caso cerrado, y empieza a usar sus capacidades psíquicas para explorar los momentos que rodearon la muerte de su hermana. Ese maniquí de madera actúa como un medio para entender que ha ocurrido, un vehículo con el mundo de los muertos que hace cada vez más inquietante saber lo que pasó con su hermana.
Con pocos recursos el director de Caveat (su opera prima de 2020, en clave de horror claustrofóbico), también autor del guion, logra mucho. El comienzo con cierta reminiscencia a Scream, un cara a cara sin cita de películas de por medio. La casa de campo en las afueras, enclavada en el medio de un bosque denso y llenas de sombras. La importancia de los objetos, las rarezas del título, como el ojo falso de Olin, el maniquí de madera con características humanas, un timbre de recepción de hotel., la cámara que registra fotos que en principio no tienen sentido. Sostiene el interés en una narración sin linealidad, mediante el uso de flashbacks que van otorgando sentido a lo que ocurrió aquella noche. Toda la construcción de la imagen en relación a Darcy refuerza su percepción de duelo y abandono, como un último mensaje de su hermana en un contestador telefónico, que mantiene a mas de un año de su muerte.
También tenemos a dos hermanas en A Tale of Two Sisters (Janghwa, Hongryeon), la película de 2003 del director coreano Kim Jee-woon (Yo vi al diablo; El bueno, el malo y el raro), quien en pleno auge del nuevo cine de terror asiático de fines de los años noventa y principios del 2000 (con películas como El aro , Pulse, Dark Water, Audition, entre otras), logró esta obra maestra del terror sobrenatural y récord de público en su país de origen. Basada en cuento muy popular de Corea, la fábula “La Rosa y el Loto Rojo” (traducción del título original de la película) , cuenta la historia de la fuerte relación entre Su-mi, que regresa a su casa luego de una internación en un instituto, muy afectada por la muerte de su madre, y su hermana Su-yeon. Ambas mantienen una relación muy tensa con su cruel madrastra, frente a un padre a ajeno a todo lo que pasa a su alrededor. Contada como un drama familiar de terror la película explora la perdida, la culpa y el trauma a través de la relación entre las dos hermanas y un entorno familiar agobiante. Como toda película de fantasmas que se precie, nada es lo que parece. Kim Jee-woon trabaja también la historia con muchos flashbacks, en los cuales vamos vislumbrando lo que sucedió en esa familia, y crea un clima que comienza a transmutar en algo perverso mediante una serie de sucesos sobrenaturales que se van a acrecentando con el correr del tiempo.
En ambas películas existe una combinación de drama familiar, thriller y una historia de terror clásica. Hay un vínculo entre las hermanas que no se puede romper, están conectadas, como le dice Dani a su hermana a la que llama unas horas antes de morir. Una frase del padre de las hermanas Su-mi y Su-yeon también podría ser parte de Oddity, que se manifiesta en la visión que tiene Darcy casi sobre el fin de la película, “¿Sabes lo que de verdad es aterrador? Cuando quieres olvidar algo y no puedes y entonces te persigue a todas partes, como un fantasma…”.


