“¿Parezco alguna clase de monstruo?” Que la correcta actuación determine la ambigüedad Por Ariana Retamar

Bárbaro (Barbarian, 2022) es la ópera prima del director Zach Cregger como solista; antes dirigió largometrajes con su dupla creativa Trevor Moore. Muchos fanáticos del terror sostienen que la tecnología mató, o por lo menos, complicó al género. Sin embargo, en esta película, se utiliza como disparador de conflicto un “sobrealquiler”. El personaje de Tess, interpretado por Georgina Campbell, llega a la casa que alquiló; es de noche, llueve y cuando quiere ingresar, descubre que un hombre ya está adentro. Keith, interpretado por Bill Skarsgård, la invita a pasar la noche.
Bill Skarsgård tiene todas las respuestas. Le comunica a Tess que no va a encontrar lugar para hospedarse porque hay una convención en la ciudad. Es el primero de los dos en darse cuenta de que hubo un error con las plataformas de alquiler y ambos reservaron para la misma fecha. ¿Es caballero o está tratando de emboscarla? La frugalidad con la que él enfrenta la estadía de su nueva compañera de habitación es diametralmente opuesta al rigor con el que ella tiene que moverse por la casa.
A pesar de que hace todas las cosas correctas, todo el tiempo deja una duda, un halo de misterio. ¿Es realmente quien dice ser? Incluso el monólogo inseguro de un minuto que da sobre esperarla con el vino cerrado para que ella se sienta cómoda deja al espectador inquieto. Se esfuerza demasiado en demostrar que es bueno. Incluso hablan explícitamente de lo distintas que son las experiencias en el día a día para un hombre y una mujer; surge la clásica pregunta “¿Qué pasaría si fuera al revés?”, si él hubiera sido el que llegaba al departamento después que ella. Incluso tiene los mismos gustos que ella, y prueba que es verdad cuando puede hablarle de un documental poco popular. Nadie es tan perfecto.
La película está llena de pequeños mensajes para que el público se pregunte: ¿Keith presenta un peligro para ella? Tener al protagonista de It (2017) hacerlo decir “¿Acaso te parezco un monstruo?” es una elección hermosa, y como si eso no fuera suficiente, en la escena siguiente, lo vemos tomar la forma de un fantasma poco serio para doblar las sábanas. No es casual el casting de esta película; Skarsgård es conocido mayormente por hacer de antagonista, “de malo”, si bien participó de comedias y películas románticas, no es por lo que se lo reconoce. Su actuación es destacable en esa dualidad, ese misterio: ¿El espectador debe preocuparse por Tess o está a salvo por él? Obviamente, el resultado está enfatizado con la iluminación y la banda de sonido. El cine es lo que se muestra, pero también lo que se decide ocultar; en la casa siempre se observan luces tenues. Cuando le abre la puerta por primera vez, la iluminación se presenta de tal manera que marca sus peores rasgos -lo cual es difícil en un actor tan hegemónico-; también es evidente la diferencia de alturas.
Obviamente, Barbarian no es ni la primera ni la última película en castear a un actor que usualmente hace un tipo de papel, para generar esta sensación de ambigüedad en el film. La menos lograda Hermosa Venganza (Promising Young Woman, 2020) tiene muchas fallas, pero no falló en el casting. Todos los actores que participaban del proyecto son actores conocidos por su carisma dentro y fuera de la ficción, todos fueron ídolos adolescentes de series y películas. Sin embargo, en la ópera prima de Emerald Fennell todos estos amados actores hacían de abusadores. Parte de la gracia era lograr ese contraste, esa idea de “no importa qué tan amable sea, no se puede confiar en ellos”.
Pero retornando a Barbarian, el punto de inflexión definitivo es cuando Tess descubre el túnel subterráneo de torturas, y quiere hacer lo que nadie hace en las películas de terror: ¡salir de ahí! A pesar de estar decidida a irse, Keith le ruega que se quede para ayudarlo; él quiere ver qué sucede en el túnel porque no le basta con el testimonio de Tess. Ahí es cuando el público no puede moverse de su asiento preguntándose si todo lo vivido en los últimos 45 minutos fue una farsa que Bill les hizo creer. ¿En realidad es “el malo”? Si es malo, ¿es consciente de su maldad? ¿Él sabía sobre el subterráneo y la llama para que forme parte de su tortura también? Pronto descubrirán que la curiosidad mató al gato.

1 Comentario
Ariana es una eximia diseñadora gráfica y eso enriquece su mirada a la hora de valorar la iluminación cinematográfica. Por otro lado, cuando ella afirma que Promising Young Woman “tiene muchas fallas” pone de su lado a todos los oyentes del popular podcast Hoy Trasnoche.
El texto se desarrolla de una manera intrigante que despierta interés en el lector y hace que quiera ver la película.
Este análisis de Retamar es tan sesudo como los de la portuguesa Bruna Brena. Afortunadamente Ariana no se parece en nada al crítico petardista colombiano Darío Cleriere.
Este escrito de Retamar me ha resultado tan cautivante como el que ella publicó en el laboratorio 21. Ojalá continúe por este camino y llegue a ser tan prolífica como los célebres Simón Melcot y Brian McNamara.