
La saga Misión: Imposible: El espía que quiso descansar
1996. Una cachetada en la oscuridad narcisista
Praga. El equipo de Fuerzas de Misiones Imposibles (FMI) busca localizar a un agente rebelde para robarle la lista NOC, la misma contiene el listado de nombres y alter egos del resto del equipo que opera alrededor del mundo.
Esta misión no es tarea fácil, ya que el grupo, tras ser traicionado, deja como sobreviviente, y único sospecho, al protagonista tanto de esta película como de la saga. En contrarreloj, con nada más que algunos artilugios y muy poca gente en que confiar, el espía vengativo actúa no solo en nombre del equipo fallecido, sino por limpiar el suyo propio y demostrar, en tantas ocasiones como sea posible, que la suerte es su arma y el destino de la misión el remate de todas sus consecuencias.
Es así que Ethan Hunt, desde el inicio del primer film, debe enfrentarse a peripecias que – en mayor o menor medida – se basan exclusivamente en retornar, o encontrar, una zona de confort que le es lejana. En esta entrega, ese presente que le fue interrumpido se caracteriza por sus atributos profesionales, su confidencia a la hora de infiltrase en lugares impenetrables y su egocentrismo, el arma que lo define y que deberá de moldear para transformarse en el agente definitivo.
Es a partir de la traición que sufre tanto el equipo como su orgullo que Hunt inicia una carrera contra el tiempo para limpiar su nombre como también para encontrar al culpable que lo ubicó en esa cuenta regresiva, sin importar que su equipo peligre para desmantelar al culpable.
Habiendo expuesto una fuerza casi sobrehumana, el agente sale victorioso, aunque el premio no es más que una nueva misión. El final de la primera entrega es, tal vez, el punto de inflexión más importante de la saga: Al cortar una de las cabezas de la Hidra, dos más crecen en su lugar.
2000. Un descanso con consecuencias.
Con una primera escena que refuerza la idea de que Hunt es perseguido por los problemas por más que este no esté en el foco de la acción, se presenta a un espía en receso, disfrutando del peligro vertiginoso de la escalada libre. Esta imagen refuerza el cómo Hunt se regocija del peligro elegido, no del infundido por una fuerza externa.
Sacado de su retiro para frenar una amenaza latente, Hunt se choca con una realidad desconocida, pero no menos influyente. Sin lograr separar sus emociones de lo profesional, se entrelaza con Nyah, una pieza clave de la misión principal de esta entrega. Pero las fuerzas externas lo fuerzan, una vez más, a enfriar su mente y a anhelar los encuentros pasionales y la paz que se encuentra cada vez más lejana. La misión, que fuerza a Nyah a relacionarse con el enemigo, pone en peligro su vida y, por ende, la estabilidad emocional de Ethan, haciendo que el espía luche no tanto para salvar al mundo, sino salvar el suyo propio.
Tras vencer al maligno, el espía y la ladrona deciden correr sus propios riesgos: formar una pareja tradicional, sin peligros o mensajes autodestructivos
2008. Un sueño suspendido indefinidamente
Retomando la escena idílica en la que termino la segunda entrega, aunque ahora con Julia, observamos a un Ethan completamente retirado, disfrutando de los porvenires de una relación amorosa en ascenso. Pero la amenaza se avecina cuando su alumna es secuestrada por una fuerza criminal que pone en jaque el presente de Hunt. Fallando en salvar a su protegida, aquella persona a la que le enseño sus virtudes y confió para que realizara trabajos de campo, Hunt sale de su refugio, insultado, ya que no solo hay una muerte por vengar, sino que él mismo fue atacado, demostrando que sus habilidades y enseñanzas no son suficientes para este nuevo contrincante.
En una misión totalmente personal, la propia FMI le da la espalda, dando a relucir que su comportamiento es cada vez más cuestionable, peligroso y dejado al azar. La suerte, una vez arma, ahora es su propia enemiga.
Una vez que Julia es secuestrada, Hunt despliega su máximo potencial como espía, sacrificándolo, literal y metafóricamente, para poder retornar a aquella zona de confort inicial.
Como si de un chiste interno se tratara, Hunt le pregunta a su jefe qué es lo que tanto estaban buscando, y este le aclara que se lo dirá si vuelve a la fuerza. Otra vez queda en manifiesto que la misión en sí es un disparador para que Hunt evalúe su lugar tanto como espía y como hombre común. En donde el arma más peligrosa amenaza con destruirlo todo, Ethan despliega sus habilidades para demostrar que la suerte no es más que un factor dentro de su propio juego.
2011. El fantasma protector y el viejo mundo como hogar
Los años dorados son enterrados por Hunt, ya que la balanza entre su mundo actual y pasado no pudo equilibrarse, haciendo que los peligros acechen a Julia hasta lograr lo más temido. Sin opciones, el hombre común desempolva sus habilidades nuevamente, abrazando el viejo mundo en el que sus habilidades y carisma son protagonista.
A pesar de que cuenta con un nuevo equipo de profesionales, un trabajo sale mal en el Kremlin y el FMI queda fuera de juego, haciendo que los agentes operen por su cuenta. Pero el orgullo de Ethan cómo la posibilidad de demostrar que no hay autoridad que lo supere no queda atrás.
Esta misión no es solo la posibilidad de llevar la espectacularidad de Ethan al siguiente nivel, es también una demostración de que Hunt pasa de ser un simple ejecutor a ser un símbolo, un ideal de rebelión contra un sistema arcaico que no hace lo que tiene que hacerse. Ethan Hunt es el mal necesario, y nadie se va a manchar las manos como él.
A pesar de que el nuevo equipo del FMI logra su objetivo en las sombras, las desprolijidades de sus actos no pasaran desapercibidas por la CIA.
2015. ¿Es posible la paz dentro de la guerra?
Presentando lo que sería el tercer acto de la saga, las consecuencias directas que causan las acciones del pequeño grupo de espías repercuten en que el FMI cierre sus puertas definitivamente, generando así que Ethan Hunt tenga sobre él todos los ojos de la CIA. Como si de un mal remate se tratara, sus propios aliados son, nuevamente, las personas que buscan frenarlo.
Pero la agencia que lo apañó no será su mayor problema. Solomon Kane, líder del Sindicato, una fuerza anti-FMI que genera el caos y destruye gobiernos, confronta a Hunt de forma directa para sacarlo de eje.
De todas formas, donde hay oscuridad brilla una chispa de luz, ya que entre los hombres de Kane actúa Ilsa, una doble agente de la inteligencia británica que no solo ayuda de forma indirecta a Hunt en la misión, sino que desacomoda la estabilidad emocional de este, trayendo al tablero la ficha de la duda sobre su presente y futuro.
Como dos gotas de agua, ambos agentes tienen el mismo objetivo: La cabeza Kane. Durante los diversos objetivos que ambos deben cumplir para finalizar la misión, Ethan se entrega, paulatinamente, a los sentimientos que trascienden la amistad y el deber. Es en la peligrosidad de la aventura que los agentes se atraen, lejos de la cotidianeidad que alguna vez Ethan intentó.
Habiendo logrado su cometido, Ethan juega, tal vez, la ficha más representativa de su juego: Capturar al villano, algo que cambia el paradigma totalmente, ya que los anteriores antagonistas no corrieron la misma suerte.
Pero, a pesar de que su accionar sea el más prolijo y espectacular hasta la fecha – situación que le devuelve la reputación al FMI – es también la peor decisión que haya tomado.
2018. El inicio del fin
Ethan, con un temple sereno, toma las manos de Julia para consumir el matrimonio. Pero el sacerdote tiene un rostro que desestabiliza a Hunt, recordándole las consecuencias de todos los actos que lo llevaron hasta ahí. De fondo, la onda expansiva de una bomba nuclear se acerca.
Al despertarse, el espía no comprende que ese sueño es la mera representación de su presente y de cómo sus decisiones son las que equilibran la balanza entre el bienestar de su familia y del mundo.
Tras salvar a Luther en una misión casi exitosa, la CIA – nuevamente – se interpone para controlar los movimientos de Hunt y así poder cumplir la nueva misión. Esta decisión es la repercusión directa de cómo Ethan, al salvar a los suyos, pone en jaque al resto, haciendo que la misión se torne imposible.
Pero al ser la suerte la herramienta preferida de Hunt, este es consciente de sus decisiones y consecuencias, ya que confía en poder reparar la resquebradura antes de que todo estalle en mil pedazos.
En la etapa final de la misión, Ethan sufre un choque de tiempos, en donde el pasado – Julia – se cruza con el presente – Ilsa y sus amigos -. Luego de que tanto los suyos como el resto de la región deje de correr peligro, el agente se despierta en la camilla de una tienda médica improvisada, habiendo comprendido finalmente el significado de aquel sueño: Ethan no puede volver a la cotidianidad del hombre común, solo queda aceptar su papel de ángel guardián para seguir haciendo lo que mejor sabe hacer; salvar y mantener la paz.
Tras haber aceptado su rol en el futuro venidero, quedan las preguntas alrededor de qué le espera al agente en las dos últimas entregas de la saga. Pero algo es seguro, Solomon Kane – que nuevamente es puesto en custodia – divulgó el lema que no solo representa su minucioso trabajo terrorista, sino que resume precisamente la situación actual de Ethan:
“Más grande es el sufrimiento, más grande es la paz”
Por Lucas Ezequiel Soto




