
Birth/Rebirth: Una delgada línea Por Gabriel Conversano

2023 ha sido un año con grandes producciones para todo tipo de públicos, en lo más alto se puede situar, sin dudas, a la argentina Cuando acecha la maldad de Demián Rugna, otras podrían ser los mega éxitos Barbie de Greta Gerwig y Oppenheimer de Christopher Nolan, podríamos seguir sumando producciones a la lista como John Wick 4 de Chad Stahelski, Los asesinos de la luna (Killers of the Flower Moon) de Martin Scorsese y hasta Godzilla Menos Uno (Gojira -1) de Takashi Yamazaki.
Pero para quien escribe, la producción más destacada de este año es Birth/Rebirth, esto debido a su producción tan inteligente y lograda, por ese “método Rashomon” que engancha desde el principio y como quedamos con la boca abierta una vez finaliza.
“Cuidado porque no tengo miedo y, por lo tanto, soy poderoso”
Fragmento de “Frankenstein o el moderno Prometeo” de Mary Shelley
Laura Moss directora y coguionista, ideó un concepto de historia basado en Frankenstein de Mary Shelley, obra literaria que la marcó desde que la leyó a sus 13 años. A principios de la década del 2000. Moss comenzó un primer borrador de 60 páginas que constaba principalmente de imágenes e ideas. El cual, junto a Brendan J. O’Brien, compañero de escritura, desarrollaron un segundo borrador.
En 2020, el guión fue seleccionado para participar en el Laboratorio de guionistas del Instituto Sundance. Ese mismo año, Moss se reunió con Emily Gotto de Shudder, la plataforma que presenta títulos de terror, suspenso y ficción sobrenatural, propiedad de AMC Networks y a quien Moss atribuye haber realmente defendido la producción y conseguir la financiación. Seguido a esto, Moss elige a Marin Ireland para el papel de Rose, convencida de que catapultará el proyecto hacia adelante. Así es como la producción recibió luz verde en marzo del mismo año, pero se detuvo con el inicio de la pandemia de COVID-19.
En septiembre de 2022 la producción se reactiva, y Moss haría su debut como director proyectando Birth/Rebirth en el Festival de Cine de Sundance el 20 de enero de 2023 y posteriormente teniendo su estreno en salas comerciales el 18 de agosto de 2023 de la mano de IFC Films y a partir del 10 de noviembre se la puede encontrar en la plataforma de Shudder.
“Los diferentes aspectos de la vida no son tan variables como los sentimientos de la naturaleza humana.”
Fragmento de “Frankenstein o el moderno Prometeo” de Mary Shelley
Las vidas de Rose (Marin Ireland) una médica que trabaja en la morgue y Celie (Judy Reyes) una enfermera, convergen cuando, Lila (A.J. Lister) la hija de Celie muere de meningitis y Rose la reanime en el marco de un experimento, ambas mujeres con cada decisión que tomen estarán cruzando la línea de lo moral y lo inmoral, ¿por ambición? ¿Por egoísmo? ¿Por amor?
A grandes rasgos, esa sería una sinopsis argumental (salvando las distancias) de Birth/Rebirth y esto de cruzar la línea que se menciona, es la columna vertebral del relato que su directora Moss y O’Brien buscan resaltar.
En un relato clásico con una estructura de tres actos, tenemos en claro a las fuerzas, su motivación, el objeto de deseo y de esa manera se logramos crear un conflicto entre las mismas y este no es un caso excepcional como si pudiera serlo 8 ½ de Federico Fellini, pero lo que sí llama la atención es como las figuras de protagonista y antagonista, rápidamente se desdibujan para adentrar al espectador en un caos moral, en donde nos dejan entender a las partes, empatizar con las mismas, pero también cuestionarlas y jugarlas sin saber cuál es cual.
En cuanto al tratamiento de la imagen, podría ser adjetivada como asfixiante, en los 98 minutos que dura la producción, casi no tendremos escenas en exteriores, las locaciones principales son el departamento de Rose o el hospital, en la primera nos encontramos con un departamento abarrotado de cosas, con una división que parte el ambiente entre la entrada y un living, el cual a simple vista puede marear (algo parecido al departamento de Paul y Camile en El desprecio) además de que la paleta de colores elegida lo achica aún más y en las escenas donde la exposición de la luz es mínima ocurre la conexión con el hospital, caracterizado con blancos muy poco saturados, pero que en ningún momento buscan ocultar nada, si no que mostrar solo lo necesario.
«Nada es más doloroso para la mente humana que un cambio grande y repentino».
Fragmento de “Frankenstein o el moderno Prometeo” de Mary Shelley
Como pudieron leer anteriormente la directora Moss eligió a Marin Ireland para el papel de Rose, ya que estaba segura de que ella haría que la producción destacara.
Ireland comenzó en el año 2004 a trabajar en cine, debutando en El embajador del miedo (The Manchurian Candidate) y a casi 20 años de comenzar recién con sus últimos tres papeles consiguió muchos más minutos en pantalla
Con el diario del lunes, se puede decir con seguridad que la jugada a Moss le salió muy bien. Ireland en una actriz que maneja un registro actoral envidiable, cosas como comer, escuchar a otro personaje hablar, o pensar, lo hace con una gracia y gestualidad increíble, la interpretación oral que tiene para hacer que sus personajes se expresen tan es muy destacable, esto se lo puede atribuir a su formación teatral y al trabajo de su directora y sus compañeras de elenco que la acompañan muy bien durante toda la historia que buscan contar.
En cuanto a A.J. Lister en palabras de Ireland y Reyes, ella era quien marcaba el ritmo de trabajo en las escenas de las cuales forma parte y si bien fue todo un desafío, también fue una experiencia fascinante.
En una entrevista que Lalo Morino legendario Locutor de radio, le hizo a Virginia Lago, esta le contó que es muy difícil morirse, que la gente cree que es solo tirarse al suelo y cerrar los ojos, pero que eso es falso, que es mucho más complejo. Aguantar la respiración para que tu pecho no se mueva, no oponer resistencia cuando a uno lo tocan o lo tienen que mover, y sobre todo tratar de expresar la nada con todo el cuerpo.
Que todo eso y más una menor con tan solo dos actuaciones hasta la fecha pueda hacerlo es simplemente maravilloso. Pero la actuación de Judy Reyes es la menos lograda de este triunvirato y en donde más falla es en uno de los momentos más cruciales, donde más tendría que explotar de emoción y robarse la escena, es donde su interpretación se viene abajo y el momento donde hace que la cerda Muriel se siente termina siendo mejor interpretado que la resurrección de su hija de la cual no se pudo despedir ni acompañar.
En entrevista con Sandra Yunnino madre de Gastón que murió en el año 2006, decía: “Durante 20 años me dijeron que mi hijo se iba a morir, era como tener un reloj de arena y no poder hacer nada, el día que cayó el último grano, sentía que me despedazaban, que a tirones me arrancaron un brazo o una pierna y el dolor es tanto que no tenía fuerzas para pelear. Lo extraño todos los días y si algo o alguien podría traerlo de vuelta, no sé cómo reaccionaría, seguramente lloraría y lo abrazaría y lo besaría y le diría que lo amo”.
Y este es el punto, en la interpretación de Reyes no hay nada de esto y realmente desentona muchísimo con su arco de personaje, con las acciones que decidirá tomar para volver a tener a su hija de vuelta.
“Descubrí que era parecido y, sin embargo, muy distinto a aquellas personas de los libros, de cuyas conversaciones yo era solo un observador.”
Fragmento de “Frankenstein o el moderno Prometeo” de Mary Shelley
Por todas estas cosas y muchas otras más Birth/Rebirth es la producción que más me a gusto de este año, con un debut que a su directora solo le trajo elogios y futuros proyectos, con un boca en boca que en el mismo caso que Cuando acecha la maldad la hizo posicionarse favorablemente entre el público y la crítica especializada, trayendo nuevas voces las cuales vienen con nuevos planteamientos y nos hacen pensar que todavía no se ha dicho todo, con una reinterpretación de un clásico que demuestra estar más vigente que nunca, como nos hace partícipes y pieza fundamental del relato.
Creo que la mejor forma de culminar es con lo siguiente: Vayan a ver Birth/Rebirth.


