Mujer fatal: Los tacos hacen ruido Por Candela A. Povedano

Se sumergió en la tina para respirar. Sintió su cuerpo completamente desnudo, vulnerable, flotando en el mismísimo aire de la paz y sin deseos de recordar el pasado de su pasado. El golpe de realidad no tardo en aparecer al escuchar la puerta del departamento abrirse con escándalo. De a poco fue emergiendo del sueño fantasioso del que disfrutaba, aquella mujer idéntica a ella había vuelto luego de la tragedia que la acongojaba. Podía ser empática y parar su paranoia, pero solo decidió ver el acto como espectadora y no interferir en su sufrimiento.
Mujer fatal (Femme Fatale, 2002) es una película de suspenso dirigida por el polémico director y guionista Brian De Palma. Protagonizada por Rebecca Romijn (X-Men, 2000) y Antonio Banderas (Mujeres al borde de un ataque de nervios, 1988).
De Palma es reconocido por incomodar al espectador con escenas crudas que pueden provocar repudio o un golpe de anestesia visual que lo hace admirable. Esta película en particular genera un complejo de sentimientos que conllevan a nada. Sin embargo, la huella del cineasta se ve claramente en los planos que les hace a los tacos aguja de la protagonista Laure Ash, como símbolo de la revolución sexual femenina, de aquella a la que llamamos mujer fatal.
Con su cabellera rubia, su cuerpo esbelto y sus zapatos, Laure debe cumplir una misión utilizando su arma mortal: la seducción. El robo de diamantes en forma de serpiente que cubre apenas las partes íntimas de su víctima será un suceso que podría cambiar su destino o el de alguien más. Luego de traicionar a su equipo, debe afrontar las consecuencias e iniciar una fuga sin dejar huellas en el camino. Sin embargo, al poco tiempo, es interceptada por un excompañero y la lucha por sobrevivir la deja inconsciente al ser arrojada desde un balcón.
Al recobrar el sentido no reconoce la habitación ni las personas que la rodean. Al intentar expresarse, es interrumpida por una mujer mayor, indicándole que solo descanse y que luego hablaran de lo ocurrido. Al poco tiempo, se encontraba a solas en un departamento ajeno, sin comprender su presencia en ese espacio. No obstante, una foto en la mesita de luz respondería todos los interrogantes. La dueña del departamento era idéntica a ella con una pequeña diferencia: su cabello es largo y negro. Fue allí donde su mente perversa no lo dudo ni por un segundo, su identidad será otra y la fuga un éxito.
La pérdida
Una muerte planificada puede camuflarse como un accidente irreflexivo. Los detalles son minuciosos para que el plan sea todo un éxito. No obstante, el círculo natural puede ser un enemigo invisible que ataque el destino forzoso provocado por el hombre.
Accidente (Accident, 2009) es una película de suspenso dirigida por Soi Cheang, producida por Johnnie To y protagonizada por Louis Koo y Richie Jen. Un equipo de cuatro asesinos a sueldo, encabezado por el líder (Louis Koo), deben afrontar la perdida de uno de sus compañeros por un “accidente” ocurrido en el medio de un encargo. Sin embargo, nuestro cabecilla está convencido que fue un ataque premeditado, ya que sus trabajos son estratégicos a la hora de concebirlos, sin dejar rastros y aparentando que son sucesos en cadena. En síntesis, se convirtió en la víctima de su propia tela araña. Su búsqueda obsesiva por saber que fue en verdad lo que pasó, comienza a distorsionar la realidad de los hechos, convencido que su colega lo ha traicionado. El cuarto integrante, lamentablemente, por su edad, contrae la enfermedad de Alzheimer descartándolo como sospechoso. Pero su papel es fundamental para unir los cabos sueltos.
El espacio y el tiempo
Dos equipos de cuatro sicarios luchan por sobrevivir en su propio mundo de traición, poder y muerte. La fuerza humana no tiene intervención en su objetivo, sino la táctica y la planificación eficaz que se implementa. La mente juega con el espacio y el tiempo, el problema es saber cómo controlarlo para tomar la decisión correcta y llegar al destino final.
Laure debe sobrevivir con la traición de su pasado y defender el presente que no le pertenece, aquél que arrebató ante la muerte de su “yo” paralelo. En cambio, Louis quiere la sentencia de su presente para sanar las tragedias de su pasado: “¿un accidente puede suceder cuando se traza otro accidente? La pregunta sin respuesta puede estar frente a la ciegues de los tormentos que los acecha.
Las dos películas toman caminos sumamente diferentes, pero los personajes pertenecen al mismo mundo lúgubre de un pasado borrado y con un futuro al que deben dar origen. No obstante, Brian De Palma opto por crear un Universo sobre otro, complejizando la visión del espectador, intentando que empatice con el personaje, de aquel que no se sabe absolutamente nada. El director Soi Cheang también jugó con la profundidad vacía del personaje, pero lo expuso más para justificar sus actos sin sentido y su paranoia consensuada.
Si una mujer que sabe que su cuerpo puede ser letal ante los ojos de una sociedad machista, se une a un hombre que tiene conciencia de su intelecto, el resultado puede ser letal. El espacio no siempre juega un camino recto y el tiempo puede darnos una segunda oportunidad: se sumergió en la tina para respirar. Sintió su cuerpo completamente desnudo, vulnerable, flotando en el mismísimo aire de la paz y sin deseos de recordar el pasado de su pasado. El golpe de realidad no tardo en aparecer al escuchar la puerta del departamento abrirse con escándalo. De a poco fue emergiendo del sueño fantasioso del que disfrutaba, aquella mujer idéntica a ella había vuelto luego de la tragedia que la acongojaba. Podía ser empática y parar su paranoia, y eso fue lo que hizo.


