Pecados de guerra: el horror tiene cara de mujer Por Claudio Marcelo Mion

“Nadie quería hacer Pecados de guerra (Casualties of War, 1989), para mí era la mejor historia sobre la guerra de Vietnam”, comenta Brian Palma en el segmento dedicado a la película en el documental De Palma, de Noah Baumbach y Jake Paltrow de 2016. A fines de la década del 80 el cine norteamericano ya había reflejado esa herida que aun hoy no parece cerrada y que causó más de 50.000 muertes de soldados norteamericanos en Vietnam. A obras maestras de los setenta, como El francotirador (The Deer Hunter, 1978) de Michael Cimino y Apocalipsis Now (1979) de Francis Ford Coppola, se sumaron una gran cantidad de títulos en los años ochenta, como Pelotón (Platoon, 1986) y Nacido el 4 de julio (Born on the Fourth of July, 1989), ambas de Oliver Stone (ex combatiente de Vietnam), y Nacido para matar (Full Metal Jacket, 1987) de Stanley Kubrick. Sin embargo, y aunque varias habían tomado eventos puntuales del infierno que representó esta guerra, ninguna se había acercado a un hecho aberrante como el que relata esta película. Dawn Steel, la primera mujer al frente de un estudio mayor como Columbia Pictures, aprobó el proyecto de Pecados de guerra en 1987. Pauline Kael dijo en su momento que “haga lo que haga de acá en más, debería ser honrada por esta decisión, porque veinte años después sigue siendo un material arriesgado”.
La historia está basada en un artículo periodístico del diario The New Yorker del 18 de octubre de 1969 del periodista Daniel Lang, titulado “Casualties of War”. En la nota se relataba la violación y asesinato de una joven vietnamita por un grupo de cuatro soldados de EEUU, conocido como el incidente de la colina 192, ocurrido en 1966. El cartel que aparece después de los títulos, “la película se basa en un hecho real”, es una rareza en la filmografía de De Palma hasta ese entonces, atraído casi siempre por retorcer el verosímil de una situación sin temor al ridículo ni a los excesos y haciendo uso de su virtuosismo y artificiosidad de la puesta en escena, una de sus mayor virtudes y por lo que se diferenció de muchos de sus colegas del New Hollywood de los setenta como Scorsese, Coppola y Friedkin. Ya había abordado, aunque de un modo tangencial, el tema de la guerra en dos de las películas de sus inicios, una es Greetings (1968), filme episódico de tono satírico e influenciado por la Nouvelle vague, sobre todo Jean Luc Godard, según manifestó el mismo De Palma y protagonizado por Robert De Niro, que se mueve entre dos temas propios de esa época: la Guerra de Vietnam y el asesinato de Kennedy, y en Hi Mom! (1970), una suerte de secuela de la anterior protagonizada otra vez por De Niro en el mismo personaje de veterano de Vietnam. En el comienzo de su carrera De Palma ya insinuaba sus críticas al sistema de EE.UU. y se mostraba como un cineasta abiertamente político que apuntaba a la cultura estadounidense.
Fue la primera opción para llevar adelante el proyecto. “La historia tenía un gran arco dramático, y era mi opinión sobre las guerras en que nos metemos sin que nadie sepa porque, es una metáfora de lo que hacemos, porque violamos estos países”, en esta frase el director sienta su posición sobre el tema, la de la horrible historia imperialista de los Estados Unidos. La película comienza en una fecha exacta, y el director se vale de lo visual para ubicarnos en el 8 de agosto de 1974, día de la renuncia de Richard Nixon. Vemos a Max Eriksson (Michael J. Fox) durmiendo en el metro de San Francisco, años después de la guerra, despertándose de golpe y observando a una mujer vietnamita sentada más adelante, que se parece mucho a la víctima Oanh (interpretada por la misma actriz, Thuy Thu Le), y la acción nos lleva inmediatamente al campo de batalla. El guion de David Rabe, también veterano de Vietnam, toma fielmente el artículo de Lang para reconstruir el hecho real que tuvo lugar en la selva vietnamita, y en forma similar a Oliver Stone en Pelotón, De Palma aísla a su patrulla de cinco hombres en “territorio enemigo”.
Eriksson es el joven recluta en un escuadrón de reconocimiento liderado por el agresivo sargento Tony Meserve (Sean Penn), que salva su vida a poco de iniciada la película, y en una línea inferior pero igualmente inquietante el cabo Thomas E. Clark (Don Harvey), junto a los soldados Hatcher (John C. Reilly) y Antonio Diaz (John Leguizamo). La muerte en una aldea del operador de radio (muy cercano a Meserve) a manos de infiltrados del vietcong y la imposibilidad de “divertirse” por órdenes superiores desencadenan la ira de Meserve, al extremo de poder hacer lo que quiera, en este caso llevarse a la joven Oanh de la aldea como trofeo sexual, “para romper el aburrimiento y mantener la moral alta”, violarla en masa, para luego asesinarla y abandonarla para borrar sus huellas. Todos se sumaron a este plan, excepto Eriksson, que se negó a participar y más tarde llevó a sus compañeros de escuadrón ante la justicia, aunque ello implicó romper un desafortunado código de obediencia debida.
Pecados de guerra es un cuento moral, de profundo corte antibelicista. No ahonda el tema político de la invasión norteamericana a Vietnam, podría suceder en cualquier lugar del planeta, lo que en estos tiempos le confiere un grado de vigencia notable. La xenofobia y el machismo más recalcitrante se transforman en los ejes del relato (“para el ejército, esto es un arma” dice Meserve señalándose sus genitales). Contra eso lucha Eriksson, que no solo se niega a ser parte, sino que sale a denunciarlos, contra la negativa en principio de los líderes militares. Meserve apela a la guerra para justificar cualquier tipo de crueldad. En el campo de batalla parecería que todo vale, y ambos protagonistas representan dos posiciones opuestas en situaciones límite, lo que separa a un héroe de un criminal de guerra.
De Palma no renuncia a su sofisticación visual, y logra a lo largo de la película varias escenas notables. El cambio de plano al inicio para mostrar los túneles del Vietcong, cuando Meserve salva la vida de Eriksson de morir acuchillado. Los planos en que resalta la unidad del escuadrón antes de que Meserve decide secuestrar a Oanh, y el posterior aislamiento de Eriksson y el personaje de John Leguizamo cuando ambos demuestran que no están de acuerdo con la actitud del sargento. El uso del split diopter, su marca de fábrica con fines narrativos que surge de una de sus técnicas distintivas: la pantalla partida. En varias escenas utiliza este truco visual, la más notable es la previa al secuestro que muestra la tensión de Meserve, que se afeita en primer plano, y el resto del pelotón en segundo plano. Sin que ellos lo sepan, el malestar va transformando su rostro, un momento contenido en la actuación a veces desbordada de Penn, el espectador sabe que en poco tiempo algo malo va a suceder. En la escena de la violación, el momento mas crudo de la película, De Palma mantiene un ángulo de cámara inclinado (y una distancia de toma larga) desde el punto de vista de Fox durante un tiempo prolongado, para luego poner en primer plano su rostro bajo la lluvia. También hace uso de la toma de seguimiento mientras una mano se extiende de la cámara para revelar una granada en la escena de letrina cuando quieren matar a Eriksson. Tampoco abandona sus temas e ideas de siempre: el voyerismo y la culpa, la heroína que no puede escapar, el vinculo entre el sexo y la violencia.
“Fue muy difícil filmar, por el terreno y el calor, para entender Vietnam hay que entender el terreno, el calor afecta el modo en que piensas”. El rodaje se trasladó a la selva de Tailandia, lo que implicó un desafío para todo el equipo, actores y técnicos. Sean Penn y Michael Fox estaban en un camino ascendente de sus carreras, y aunque en principio estaba en duda respecto al protagonista de Volver al Futuro (impuesto en principio por Columbia), ambos cumplen tareas notables, y es conocido que Penn trató muy mal a Fox en el set, potenciando la furia que requería su personaje. Se destaca también el trabajo de su habitual colaborador en la dirección de fotografía (Stephen H. Burum), el diseño de producción de Wolf Kroeger que convierte las localizaciones de Tailandia en una evocación convincente de las Tierras Altas Centrales de Vietnam en 1966, sobre todo en la reconstrucción de las vías del tren en la escena del asesinato de Oanh y la banda de sonido de Ennio Morricone, con el bello uso de la flauta de pan, recurrencia sonora en varias películas del italiano como Erase una vez en América (Once Upon the Time in America, 1986) y La Misión (The Mission, 1986).
La película comienza y termina como lo que fue: una pesadilla. Después de la lectura de las condenas a Meserve y los demás soldados, Eriksson despierta de su sueño y tiene el encuentro con la mujer del metro que le recuerda a Ohan. “Has tenido un mal sueño, ¿verdad?”, le dice ella, visiblemente preocupada por su apariencia nerviosa. “Creo que ya se terminó”. Hay algo inquietante en la conclusión. Mientras la cámara se aleja, Eriksson parece aliviado. Sin embargo, uno intuye que ese momento solo será un alivio temporal, un futuro lleno de recuerdos del horror.
De Palma volvería a Vietnam con Samarra (Redacted) en 2019, película con una trama muy similar en la que retrata también un hecho real acontecido en Mahmudiya, Irak durante la ocupación estadounidense, post caída del gobierno de Sadam Hussein: el aterrador acoso, violación y posterior asesinato de una joven iraquí de 15 años a manos de soldados estadounidenses, a lo que se suma también la masacre de toda su familia. La película es muy dura y sin concesiones, y en este caso De Palma abandona sus exuberantes recursos visuales y hace uso de otros no tan habituales como el falso documental, videos de YouTube, video llamadas, la filmación cámara en mano de parte uno de los militares, material gráfico de interrogatorios. El resultado es impactante pero menos sutil que en Pecados de guerra, a lo que le suma un final totalmente devastador con fotografías reales de la invasión, muy controvertido en su momento que sin embargo le valió el León de Plata en el Festival de Venecia, el premio personal más importante de su carrera.


