Beetlejuice: “Esto es lo que pasa cuando mueres” por Camila Arjemi Alvarez

Beetlejuice (1988) es una de esas películas que, si creciste en los años 90, seguramente recuerdes haberla visto una y otra vez en la televisión. Estrenada en 1988 y dirigida por Tim Burton, el filme combina elementos de terror, comedia negra y surrealismo, características distintivas de su universo cinematográfico que eran pocos comunes en esa época. Su habilidad para explorar lo sombrío, lo fantástico y lo excéntrico de manera natural es un sello que ha perfeccionado a lo largo de extensa filmografía.
A raíz del éxito de Los cazafantasmas (Ghostbusters, 1984) surgió un estilo de películas que combinaban lo sobrenatural con la comedia.
Del terror a la comedia
La trama sigue a un joven matrimonio, Barbara y Adam Maitland (Geena Davis y Alec Baldwin), quienes mueren en un accidente de auto y se convierten en unos fantasmas atrapados en su propia casa. Cuando la excéntrica familia Deetz (protagonizada por Jeffrey Jones, Catherine O’Hara y Winona Ryder) se muda a su hogar, los Maitland intentan asustarlos para que se vayan, pero no tienen éxito. Desesperados, recurren a Beetlejuice (Michael Keaton), un bio-exorcista, carismático e impredecible, para que los ayude.
El guión original, escrito por Michael McDowell y Larry Wilson, presentaba un tono más oscuro, similar al de una película de terror. Por ejemplo, en la versión inicial, la escena de la muerte de Barbara y Adam era más gráfica y trágica; en lugar de caer al agua de manera cómica, el brazo de Barbara quedaba aplastado y la pareja moría ahogada mientras gritaban por ayuda. Además, Beetlejuice no era un fantasma estafador y burlón sino un demonio alado invocado para asesinar a los Deetz e intentar abusar de la joven Lydia.
Con el tiempo, Larry Wilson y Warren Skaaren, reescribieron el guión, suavizando el tono oscuro de la original. La influencia de Tim Burton también fue crucial ya que llevó el proyecto en una dirección diferente, alejándose del terror convencional para convertirla en una comedia sobrenatural con un enfoque distintivo y único.
No digas su nombre tres veces
El nombre Beetlejuice tiene un origen interesante, ya que el título original iba a ser House Ghost pero a Tim Burton no le convencía del todo. Como una broma sugirió el nombre de Scared Sheetless, un juego de palabras en inglés que atrajo el interés de los ejecutivos de Warner Bros. Aunque consideraron usarlo, finalmente quedó Beetlejuice inspirado en la estrella Betelgeuse de la constelación de Orión.
¿Cuál fue el secreto de su éxito?
Lo que hace que Beetlejuice sea única es su habilidad para abordar situaciones que podrían ser trágicas o serias, presentándolas de forma absurda, intrigante y ligera. Esta mezcla de tonalidades permite que el público explore temas profundos sin perder el sentido del humor, lo que contribuye a la frescura y originalidad de la película.
La vida después de la muerte en el filme se presenta de manera irónica y burocrática, a través de elementos como el «Manual para los recién fallecidos» y una sala de espera que recuerda a una oficina del mundo de los vivos. En esta sala, los difuntos conservan el aspecto y la vestimenta que tenían al momento de morir. El entorno refleja un mundo administrativo, con pasillos interminables y puertas en ambos lados, lo que acentúa que incluso la muerte está sujeta a un proceso burocrático. Esta representación añade un toque de humor absurdo al mostrar que el más allá también sigue un sistema administrativo. También muestra un choque cultural a través del conflicto entre los Maitland y los Deetz, ya que mientras Delia es una artista con un estilo excéntrico y moderno, busca remodelar la casa, lo que provoca una ruptura con lo tradicional y hogareño de los Maitland, creando un contraste que genera conflicto y humor.
Las actuaciones en la película fueron fundamentales para su éxito. Sin embargo, Tim Burton tuvo dificultades para encontrar al elenco ideal. Inicialmente solo Geena Davis aceptó el papel. Winona Ryder, Catherine O’Hara y Alec Baldwin tardaron en decidirse debido a que el proyecto les parecía demasiado extraño. En cuanto al papel de Beetlejuice, Burton consideró en un principio al actor y cantante Sammy Davis Jr. pero este lo rechazó. Fue entonces cuando el productor David Geffen sugirió a Michael Keaton, quien luego de haber trabajado en comedias estaba interesado en cambiar su imagen. Keaton tuvo mucha libertad para desarrollar su personaje, creando una apariencia diferente con un vestuario extravagante, una voz peculiar y un cabello salvaje. Su presencia desestabiliza el equilibrio entre los vivos y los muertos con su comportamiento impredecible como por ejemplo querer casarse con la adolescente Lydia Deetz.
La banda sonora de Danny Elfman (que acompaña la mayoría de las obras de Tim Burton), juega un papel fundamental en la creación de una atmósfera que mezcla lo misterioso con lo fantástico. Además, las escenas icónicas que presentan las canciones de Harry Belafonte, como «Day-O (The Banana Boat Song)» y «Jump in the Line», aportan un contraste cómico a las situaciones sobrenaturales, realzando el humor absurdo de la película. En la primera, la familia Deetz y sus invitados comienzan inesperadamente a bailar al ritmo del calipso, como parte de un intento de los Maitlands para asustarlos. En la segunda, «Jump in the Line» suena en la escena final, donde Lydia baila y levita de felicidad, capturando la esencia del momento.
El éxito de taquilla de la película le abrió la puerta a Burton a consolidarse como un director visionario y estableció a Beetlejuice como un personaje icónico del cine. La película ganó un Premio de la Academia por Mejor Maquillaje y dio origen a una serie animada del mismo nombre (1989) y un musical (2018).
En un momento se consideró una secuela titulada Beetlejuice Goes Hawaiian pero debido a otros proyectos de Burton como Batman (1989) y Batman vuelve (Batman returns, 1992) no se concretó. Pasaron 35 años desde el estreno de la primera película, y aunque se dice que las segundas partes rara vez son buenas, en este caso es la excepción. Beetlejuice, Beetlejuice (o Beetlejuice 2) logra revivir la magia y el caos que hicieron icónico al film original. En esta nueva entrega, tras una inesperada tragedia, las tres generaciones de la familia Deetz regresan a su hogar en Winter River. Lydia, quien ahora es una médium y tiene un exitoso programa de televisión sigue perturbada por Beetlejuice. Su vida da un giro inesperado cuando su hija adolescente Astrid (Jenna Ortega) descubre el modelo del pueblo en el desván y accidentalmente, abre el portal al más allá. Además, se suman nuevos personajes a la historia como Delores (Monica Bellucci), la ex esposa de Beetlejuice en busca venganza y William Dafoe como el detective fantasma Wolf Jackson.
En palabras de Burton en declaraciones a Variety: “No estaba buscando hacer una gran secuela que recaude un montón de dinero”, “Quería hacer esto por razones muy personales”,
«Me perdí un poco a mí mismo, así que esta película fue revitalizante. Volver a las cosas que me gustan y trabajar con la gente que quiero. Con ésta, no importaba cómo saliera. Simplemente disfruté haciéndola con estas personas«.
De animador en Disney a director destacado con estilo único e innovador
Tim Burton es conocido por su estética gótica y oscura llena de atmósferas de colores sombríos y arquitecturas antiguas de personajes marginados, excéntricos, diferentes y poco comunes en una sociedad “normal” que buscan su lugar en el mundo con una narrativa surrealista, cargada a veces de humor negro en cada una de sus historias.
Empezó su carrera en Disney como animador y diseñador de personajes en películas como El zorro y el sabueso (The Fox and the Hound,1981), Tron (1982) y El caldero mágico (1984). Sin embargo, su estilo no encajaba en Disney, pero igualmente decidió financiar sus primeros cortos: Vincent (1982), narrado por su ídolo Vincent Price, es un homenaje a los cuentos góticos, mientras que Frankenweenie (1984), es una parodia de la novela Frankenstein de Mary Shelley. Estas obras reflejan un concepto innovador que definiría su estilo personal a lo largo de su trayectoria.
Su primer gran éxito fue con La gran aventura de Pee-Wee (Pee-Wee´s Big Adventure, 1985), una comedia surrealista que, aunque no tiene la impronta gótica que conocemos de Burton, mostró su capacidad para crear mundos oníricos.
Su estilo surge de una fusión de diversas influencias cinematográficas, especialmente del expresionismo alemán, que se refleja en sus decorados exagerados y en una paleta de colores contrastantes. Estos elementos contribuyen a crear una atmósfera surrealista y fantasiosa. Además, Burton es un gran admirador de la literatura fantástica y oscura, inspirándose en las obras de Edgar Allan Poe y en las narrativas siniestras de Charles Dickens.
Comparar Beetlejuice con otros filmes de Burton nos permite tener una visión clara de su estilo y cómo evolucionó a lo largo de su carrera: personajes marginados e incomprendidos. Sus obras abordan diversas temáticas que exploran con profundidad las emociones humanas, como el anhelo, la venganza y la melancolía, así como las complejidades de la vida y la muerte. Además, sus películas reflejan un marcado sentimiento de soledad a través de una estética única entre lo macabro y lo excéntrico. Algunos ejemplos son: El joven manos de tijera (Edward Scissorhands, 1990), Marcianos al ataque (Mars Attacks!, 1996), La leyenda del jinete sin cabeza (Sleepy Hollow, 1999), El gran pez (Big Fish, 2003), El cadáver de la novia (Corpse Bride, 2005), Sweeney Todd, el barbero demoníaco (Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street, 2007), Ojos grandes (Big eyes, 2014), entre otras.

