Pequeña Miss Sunshine: Un viaje a la vida Por Andrea Dómina

Sheryl Hoover (Toni Collette) es una agotada madre de dos hijos, que vive en Albuquerque, Nuevo México. Su hermano Frank (Steve Carell) es un homosexual estudioso del escritor francés Marcel Proust que vive temporalmente en la casa con la familia luego de haber intentado suicidarse. Richard (Greg Kinnear), su esposo, trata de construir una carrera como motivador profesional. Dwayne (Paul Dano) es un adolescente conflictivo que ha jurado mantener silencio hasta cumplir su sueño de convertirse en piloto de pruebas. El padre de Richard, Edwin (Alan Arkin), un veterano de la Segunda Guerra Mundial recientemente expulsado de un asilo para ancianos por usar y vender heroína, también vive con la familia; tiene una relación muy estrecha con su nieta de siete años de edad, Olive (Abigail Breslin).
Estos personajes forman parte de una familia disfuncional, con cada miembro luchando con sus propios problemas personales, emprenden un viaje a bordo de una combi Volkswagen, para que la hija menor pueda participar del concurso de belleza infantil “Little Miss Sunshine”. Con este argumento, los directores Jonathan Datyton y Valerie Faris, encaran esta road movie.
A la niña le informan que ha sido seleccionada como participante del concurso a realizarse dentro de dos días, en Redondo Beach, California, situada a 1287 km del lugar donde viven; programar este viaje, con toda la familia y con poco dinero, genera una tensión que se mantendrá durante toda la película, por causa de distintos eventos y situaciones que van apareciendo, capturando la tensión y el humor en la relación familiar.
La historia también se ocupa de satirizar a la sociedad estadounidense, al criticar la obsesión por la belleza, la competencia y la perfección. Será su abuelo con su insolencia el que ayudará a Olive a entender que lo esencial en la vida no es llegar a la meta en primer lugar, sino de disfrutar el trayecto; crecer y animarse aprendiendo a afrontar las dificultades, a reírse de sí mismo y aceptarse a pesar de no coincidir con los cánones o estereotipos que rigen en el concurso y la vida misma.
Todos y cada uno de los personajes se olvidarán de sus propios conflictos y dificultades, aunando esfuerzos, demostrando que en la unión está la fuerza, donde cualquier cosa parece posible, incluso recomponer una familia y seguir adelante. Ninguno será el mismo luego de este viaje.
La banda musical elegida por Dayton y Faris pertenece a DeVotchKa, un grupo musical de Folk Rock, es perfecta para reflejar el tono de la historia, especialmente con sus temas: “Till the End of Time y “The Winner is…”
Este film es emocionante, divertido y efectivo ya que sus directores logran transformar cada drama en una comedia.

