
La saga Evil Dead: Efectos viscerales

Hace 42 años se estrenaba Diabólico (The Evil Dead, 1981) el comienzo de una saga que sigue viva hasta el día de hoy con el estreno de la más reciente película “Evil Dead: el despertar” hace solamente un par de semanas atrás.
Quiso el destino, la suerte, o la serendipia que a “Michigan State University” asistieran Sam Raimi y Bruce Campbell. Pero no solo eso, fue un amigo del hermano de Sam, Robert Tapert, asistente a la misma institución, el que completaría el trio que fundaría las productoras de cine “Renaissance Pictures” y “Ghost House Pictures”.
El director Sam Raimi había filmado películas durante años con ayuda de sus compañeros de universidad y amigos. En 1979, formó la compañía Renaissance Pictures con el objetivo de producir su primer largometraje: Diabólico La cinta fue financiada gracias a las ganancias obtenidas con su trabajo anterior, “Within the Woods”, una película de 30 minutos de duración que presentaba una trama similar al largometraje. Ambas fueron protagonizadas por Campbell. Según Raimi, el objetivo de Within the Woods era demostrar lo que podían hacer con una película de larga duración.
Diabólico contó con un presupuesto ínfimo aproximado de $375.000 dólares. Entre las personas que trabajaron en el proyecto estaba Joel Coen, quien participó como editor asistente. La película original, así como sus secuelas son un hito del cine de clase B, un clásico de culto, y una demostración viviente que la pasión y la imaginación no reconocen límites monetarios.
El filme tenía todo para fracasar, un elenco con limitadas capacidades actorales, una trama finita como una hoja de papel, casi nula caracterización de los personajes en el guion, una historia plagada de chicles, y un requerimiento en el campo de los efectos visuales a los que el modesto presupuesto no podría hacerle frente.
La expresión «el periplo del héroe» penetró por primera vez en el discurso popular a través de dos documentales. El primero, emitido en 1987, The Hero’s Journey: The World of Joseph Campbell (El viaje del héroe. El mundo de Joseph Campbell), fue acompañado por un libro explicativo en 1990, “The Hero’s Journey: Joseph Campbell on His Life and Work” (El viaje del héroe. Joseph Campbell en su vida y obra). Si bien la teoría de Campbell tiene numerosos críticos, se impuso en el saber popular. Campbell y otros estudiosos, tales como Erich Neumann, describen las historias de Gautama Buda, Moisés y Cristo en términos de «monomito», y Campbell sostiene que muchos mitos clásicos de gran variedad de culturas siguen este patrón básico.
La estructura básica es la siguiente: el héroe arranca en su mundo ordinario, y recibe algún tipo de llamada para penetrar en otro desconocido, poblado de poderes y acontecimientos extraños. El héroe que acepta la llamada debe enfrentarse a diversas tareas y pruebas, ya sea en solitario o con ayuda. En las versiones narrativas más desarrolladas, el héroe debe sobrevivir a un grave problema, a menudo con ayuda. Si el héroe sobrevive, obtiene un gran regalo, don o bendición. Después, el héroe debe decidir si regresa al mundo ordinario con el don adquirido. Si el héroe decide volver, él o ella a menudo se enfrentan a retos en el viaje de vuelta. Si el héroe regresa con éxito, la bendición o el don se pueden usar para mejorar el mundo. Las historias de Osiris, Prometeo, Moisés o Buda, por ejemplo, acatan estrechamente este modelo. La historia de Sam Raimi y Bruce Campbell también (si, Campbell, el destino llamando).
¿Cómo podría una película aclamada por su horror brutal, gráfico e implacable funcionar también como un cuento de hadas de la vida real? ¿Por qué una película sobre estudiantes universitarios que caen bajo el ataque de zombis y otras pesadillas sobrenaturales sería realmente la historia de amigos de la infancia que de alguna manera lograron alcanzar sus sueños más salvajes? ¿Y cómo una película financiada con donaciones y filmada principalmente cerca de una cabaña en Tennessee podría impulsar tantas carreras que han tenido un impacto real y duradero en Hollywood? Todas esas respuestas se pueden encontrar en la historia de Diabólico un clásico de terror que también es una verdadera historia de suerte, amistad e ingenio. Eso es lo que sucedió dentro del bosque.
En esta versión del viaje del héroe, Saimi y Campbell son llamados a la aventura por Rob Tapert para hacer un film de 30 minutos que levantara interés en los inversionistas. Para su película de prueba, Raimi se decidió por una película de terror sobrenatural que estaría ambientada en el bosque e influenciada por escritores como H.P. Lovecraft. Raimi y compañía convencieron a un teatro local para que presentara la película de 32 minutos Dentro del bosque antes de la función de medianoche de The Rocky Horror Picture Show el 30 de octubre de 1978. Un crítico de “The Detroit News” captó la imagen y le dio una reseña positiva. Habían respondido el llamado a la aventura, y pasado la primera prueba.
Dispuestos a filmar su epopeya de larga duración, con el bajo presupuesto y la falta general de plataformas de cámara reales o equipos de apoyo, Raimi y su equipo confiaron en el ingenio. Esto incluía trucos como balancear la cámara con cables, montarla en una bicicleta y hacer que los miembros del equipo llevaran la cámara sobre una tabla de madera; esa emulación particular de bajo presupuesto de una plataforma Steadicam fue apodada la «Cámara temblorosa» (shaky cam). Los equipos de cámara improvisados a veces conducían a ángulos y movimientos de cámara extraños que se sumaban a la atmósfera de la película; Raimi también empleó ángulos extremos para aumentar la sensación de desorientación y mantener a la audiencia fuera de balance. La producción física comenzó en el otoño de 1979 y continuó hasta enero de 1980. Todos los relatos indican que fue un rodaje difícil, desde un terreno accidentado hasta temperaturas en descenso y lesiones ocasionales.
La cabaña utilizada como set de la película también fue alojamiento para los 13 miembros del equipo, con varias personas durmiendo en la misma habitación. Las condiciones de vida eran terribles y los miembros discutían con frecuencia. La cabaña no tenía plomería, por lo que los actores pasaban días sin ducharse y se enfermaban con frecuencia en el clima helado. Al final de la producción, estaban quemando muebles para mantenerse calientes.
Bruce Campbell se torció el tobillo con una raíz mientras corría por una colina empinada, y Sam Raimi y Rob Tapert decidieron burlarse de él pinchando su lesión con palos, lo que provocó que Campbell cojeara en algunas escenas. El actor recibió numerosas heridas durante la realización de la película. Una notable capturada en la película está en la escena en la que la mano de Cheryl poseída irrumpe a través del piso de la cabina para agarrar a Ash por la cara. Un hilo de la sangre real de Campbell corre por su cabeza cuando el titiritero en el suelo cortó al actor en la cabeza y agarró ciegamente a Campbell.
El artista de efectos especiales Tom Sullivan fue contratado para ayudar a Raimi y al equipo a crear muchos de los efectos de látex de espuma y sangre falsa de la película. Los trucos de Sullivan incluían agregar café como un ingrediente adicional a la fórmula tradicional de sangre falsa de jarabe de maíz y colorante alimentario para que pareciera más impactante en la pantalla grande.
Se puede decir que a esta altura Sam y Bruce habían recibido el llamado a la aventura, y habían pasado exitosamente por sus pruebas, pero sería momento de contar con un nuevo aliado para superar las que vendrían.
Después de que finalmente se terminó la película, el equipo optó por un estreno en un solo teatro en Redford Theatre en Detroit como el primer paso para tratar de conseguir un distribuidor. La presentación debut de “Book of the Dead” el 15 de octubre de 1981 atrajo a cientos de patrocinadores, lo que le dio a Raimi la idea de hacer de la película una atracción itinerante para generar el boca a boca y, con suerte, asegurar un trato. Raimi se ganó un encuentro fortuito con el distribuidor de películas Irvin Shapiro; Shapiro había cofundado el Festival de Cine de Cannes y también tenía una sólida historia con películas de zombis producidas de forma independiente, habiendo distribuido La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, 1968) de George A. Romero. Shapiro pensó que Raimi debería apuntar a la distribución internacional, pero sintió que la película necesitaba un nuevo título. Raimi aterrizó en “The Evil Dead”.
Shapiro y Raimi pusieron Diabólico en la entrega de Cannes de 1982 como una entrada fuera de competencia. Uno de los asistentes a la proyección inicial fue Stephen King. King se convirtió en seguidor inmediato y ferviente partidario de la película. Su respaldo atrajo atención instantánea, y su evaluación de la película como la «película más ferozmente original del año» encontraría su camino en el marketing de la película. Ese rumor condujo directamente a un acuerdo de distribución en el Reino Unido. La revista de terror estadounidense Fangoria también comenzó a defender la película y New Line Cinema se incorporó como distribuidor en los Estados Unidos. La entrada de New Line fue un gran alivio para Raimi, ya que la compañía le pagó lo suficiente para reembolsar a cada uno de los amigos, familiares y empresas que habían invertido en la película. New Line puso su peso detrás de la película, optando por un estreno en cines simultáneo con un lanzamiento de video casero en VHS, una estrategia casi inaudita.
A instancias de Shapiro, Raimi decidió adoptar la noción de una franquicia de terror e hizo Noche alucinante (Evil Dead II: Dead by Dawn). Stephen King echó una mano nuevamente, ayudando a convencer al productor Dino de Laurentiis para que respaldara la película. Raimi y compañía se encontraron con un presupuesto mucho mayor; decidió inyectar más comedia oscura en la película. El talento de Campbell para la comedia y el carisma natural se unieron para hacer de Ash Williams un nuevo héroe de terror. Noche alucinante fue un éxito menor, pero generó críticas más positivas y le dio a Raimi una base más firme en el cine.
Desde entonces, Raimi, Tapert y Campbell construyeron la marca “Dead” con la tercera película de la saga “Army of Darkness” y la serie de televisión posterior “Ash vs Evil Dead”.
Sam y Bruce superaron la odisea, y consiguieron la recompensa. En el 2013, bajo la dirección de Fede Álvarez, estrenaron Posesión infernal (Evil Dead). Sam Raimi y Rodo Sayagues coescribieron el guion, que fue revisado por Diablo Cody (sin acreditar) para su adaptación angloparlante. La película está producida por Sam Raimi, Bruce Campbell y Robert Tapert.
Federico Álvarez, director de la película, comentó que dicho filme de horror no tiene ni un solo efecto digital o CGI: «No hicimos ningún CGI en la película […] Todo lo que se ve es real y fue realmente exigente. El rodaje fue muy largo, 70 días de rodaje en la noche. Hay una razón por la que la gente utiliza CGI y es que es más barato y rápido, lo odio. Hemos investigado un montón de trucos de magia y trucos de ilusión.» Raimi había retornado con el elixir del conocimiento.
Este año se estrenó Evil Dead: El despertar (Evil Dead Rise), producida nuevamente por Ghost House Pictures. Comenzó su exhibición en cines en Estados Unidos a partir del 21 de abril de 2023. Se estima que logró recaudar alrededor de 23.5 millones de dólares en su debut en 3, 402 cines estadounidenses mientras que a nivel internacional sumó 16.8 millones para un total de 40,3 millones de dólares en su primer fin de semana. Raimi y Campbell retornaron al mundo ordinario, y volvieron a recibir la llamada con éxito.
La saga de “Evil Dead” tiene muchas características únicas que acompañan cada entrega, los efectos prácticos, las tracking shots, el auto original de Raimi, las referencias a “Michigan State”, el toque de comedia, gran trabajo en el departamento de sonido, y la originalidad en los medios para lograr las escenas más escalofriantes en pantalla sin el uso de CGI. Lo que no tienen, es un tema, una agenda que quiera comunicar a lo largo de sus años y entregas.
El personaje de Ash pasa para su propio viaje del héroe en las primeras tres películas, y claro, lo mismo sucede con la remake y su secuela, pero el valor de las películas, sobre todo de la primera trilogía, está en su originalidad, y sus medios, para lograr lo impensable.
Al día de hoy, y habiendo visto todo tipo de efectos en el cine, nada se compara con Evil Dead, es original, única y real de la forma más irreal posible. Porque todo existe, porque todo fue fabricado por manos humanas y sueños de otro mundo. Y el resultado es físico, corporal, indisimulable. La risa, la admiración, el vitoreo, el retorcernos en la silla, nada de eso se puede fingir, es visceral, y ese es el legado de esta saga.
Por María Cabrera



