
Tiburón: la época de adolecer la frescura de la vida y los miedos Por Andrea Fabiana Dómina

¿Por qué Tiburón (Jaws, 1975) mi elegida de favorita entre tantas películas? Los setentas transcurren convulsionados, revueltos, novedosos, todo por venir, todo por disfrutar, inocentes y no tanto. Vivía en un pueblo del noroeste de la provincia de Córdoba -no era mi ciudad natal- a mi padre lo habían trasladado por trabajo; época de mi secundaria; la rebelde belleza de lo desconocido; del atractivo por conocer nueva gente, cosechar nuevos amigos, nuevos rechazos, nuevos descontentos, nuevos miedos; la nueva vivencia de ir al rio que cruzaba el pueblo, de sus crecientes que se llevaban ¡todo!; de nadar en sus olladas de aguas profundas, disfrutando, con miedos, con coraje y sin él.
Para mi la experiencia de ver ese film, que fue Tiburón, fueron todas esas vivencias. Ir al cine era una aventura: teníamos que ir a otra ciudad para seguir con ese fervor que era la gran pantalla.
Tiburón fue en su momento y sigue siendo una novedad irreverente como sobreviene la adolescencia; osada, talentosa y a su vez minusválida, al igual que su director Steven Spielberg que da una vuelta de rosca creando este film taquillero de terror. Ese animal que acecha y nos mantiene en vilo, esa aleta que se asoma dando cuenta que te observa, esos ojos fríos y sin vida, ¡qué decir de esas mandíbulas!
Revelación absoluta fue el efecto especial del nuevo mecano biológico, por primera vez un dispositivo generaba una sensación de realidad, recordándonos la existencia de esta especie, que hasta entonces era una más en el mundo marino. La tranquilidad de un pueblo turístico costero se ve amenazada por este gran tiburón blanco que ataca a varias personas; su alcalde se niega a cerrar las playas por las consecuencias económicas que eso conlleva; es así que le encarga a su jefe de policía, a un científico y a un lugareño veterano cazador de tiburones que se adentren en una embarcación precaria para dar caza al temible escualo.
La cinta combina de manera eficaz el terror, el suspenso, la aventura, algo de drama. Su increíble banda sonora, que ingeniosamente con un compás de apenas dos notas que suben y bajan, crean un zigzag sonoro que asemejan a esa mandíbula generando una atmosfera angustiante y de espanto, muchas veces sin siquiera mostrarlo.
La trama es simple y con excelentes actuaciones de Richard Dreyfuss, Roy Scheider y Robert Shaw, en sus personajes respectivos de Hooper, un oceanógrafo obsesionado con los tiburones debido a una anterior experiencia y Brody central de la historia, que siente pánico por el mar, buscando velar por la seguridad de todos y al mismo tiempo intentando vencer sus inseguridades y temores, quien igualmente se embarca en esta misión. Quint, personaje extravagante y tosco, obsesionado con cazar al tiburón.
Spielberg, logró conjugar que la fotografía, las actuaciones de sus protagonistas y su música me suban a ese barco a perseguir al protagonista indiscutible de esta película, y solo pude relajarme una vez que se le dio caza…pero, solo hasta mi próxima inmersión.

