La caída: Mañana lo maldecirán millones Por Luciano Cundino

Una película estrenada en el año 2004 que posiblemente sea la representación que más puede asemejarse, según el imaginario colectivo, a la historia que conocemos sobre los últimos días de uno de los personajes más nefastos de la historia mundial moderna, Adolf Hitler. Este filme fue dirigido por el cineasta alemán Oliver Hirschbiegel, quien tres años antes había impacto al público con su crudo filme El experimento, (Das experiment, 2001). El guión de La caída (Der Ungergang, 2004) se construyó tomando como base a los escritos del periodista e historiador alemán, Joachim Fest (1926-2006) y en las memorias de quien fuera testigo directo de los últimos días del tirano, su secretaria personal Traudl Junge (1920-2002).
Precisamente la película presenta unos minutos iniciales con el testimonio de Junge ya envejecida que nos introduce al momento en el cual ella fue elegida para ser la secretaria de Hitler, en 1942. Ella va a ser el punto de referencia testimonial a medida que se desarrolla toda la historia y es, según mi perspectiva como espectador, la forma que tiene el director de conectar con el público, siendo Junge quizá el personaje más “humano” dentro de una película con personajes cínicos y nefastos.
La siguiente secuencia nos traslada hacia el 20 de abril de 1945, en una Berlín totalmente devastada por la guerra y en donde Adolf Hitler, interpretado por Bruno Ganz, quien se encuentra recluido dentro de su imponente bunker y celebrando su cumpleaños rodeado de sus generales y demás miembros de su círculo de confianza. El todavía sigue envuelto en su delirio y se niega rotundamente a abandonar la ciudad a pesar de que el final está muy cerca. Más allá de una crónica histórica de los últimos diez días del Führer, La caída se centra en la pérdida del poder y en la locura y el fanatismo ideológico de trágicas consecuencias. Hay algunas subtramas paralelas que, si bien no son el enfoque principal de la historia, ayudan a comprender el contexto de cómo fueron esos días para los ciudadanos de Berlín por fuera de lo que era el mundo que nos presentan en el bunker, ya que la mayor parte de la historia sucede en aquellos interiores.
Es bastante obvio aclarar que ese refugio era el único territorio en el cual Hitler tenia poder real en ese momento, ya que varios de sus referentes militares se habían rendido o habían abandonado la posición debido al avance de las tropas rusas. Todo esto claramente influye en su estado anímico que lo único que ocasiona es potenciar y dejar al descubierto aún más su personalidad psicopática y tiránica, ordenando fusilamientos y demostrando total desinterés por el destino de la población alemana. Estos son los comportamientos que se repiten sistemáticamente a lo largo de toda la película.
Se estrenó el 16 de septiembre del año 2004 en Alemania y posteriormente en el resto del mundo. Obteniendo críticas en su mayoría positivas que destacaron la actuación de Bruno Ganz y el valor histórico de la película. Otros críticos especializados señalaron que uno de sus grandes errores era la humanización del personaje y que esto les causaba rechazo. Entiendo que puede resultar chocante pero si uno hace un balance general luego de finalizarla, son quizá dos momentos de cierta muestra de “amabilidad” que son opacadas luego por un cumulo de situaciones y expresiones horrorosas.
Llegó a ser nominada al premio Oscar a la mejor película de habla no inglesa perdiendo frente a Mar Adentro de Alejandro Amenábar y ganó el premio al mejor guion en el festival internacional de cine de Mar del Plata realizado en el 2005. Fue una de las pocas películas que se basaron desde un punto de vista más intimista hacia la figura de Adolf Hitler. Antes de su estreno existía una producción británica de nombre Hitler: los diez últimos días (Hitler: The Last Ten Days, 1973) de Ennio De Concini y en donde el dictador era personificado por Alec Guinness (1914-2000). Si bien es una representación decente, no se compara con esta producción del 2004 que aun habiendo pasado veinte años de su estreno, consigue generar el mismo impacto y puede funcionar en muchas instancias como un documental.
