
La saga de Los casos del departamento Q: El noir nórdico no para

“Siempre miro a los niños allí y pienso: «Que montón de idiotas».
Soñando sobre todo. No tienen idea..,” Carl Mørck (Detective de ficción)
Desde hace más de cuatro décadas autores de Suecia, Noruega, Finlandia, Dinamarca e Islandia escriben policiales negros con impronta propia. Un género que conjuga los paisajes nórdicos el frío y los asesinatos, y funciona como una disección de las sociedades escandinavas. La primera adaptación en 2005 de la trilogía «Millennium» por el periodista y escritor sueco Stieg Larsson fue un éxito de ventas a nivel internacional.
Jussi Adler-Olsen autor de las novelas de la serie del Departamento Q es un escritor danés nacido en 1950 en Copenhague, el menor de cuatro hermanos y único varón, su padre era psiquiatra y sexólogo. Estudió medicina, sociología y cinematografía. Su primera novela adaptada al cine Kvinden I Buret (Misericordia) basada en «La mujer que arañaba las paredes», fue la película más vista en Dinamarca en 2013. Luego siguieron Fasandraeberne (2014) basada en «Los chicos que cayeron en la trampa», Flaskepost Fra P (2016) sobre «El mensaje que llegó en una botella y Jornal 64 de 2018. Todas producidas por Zentropa, excepto la quinta y última entrega de la serie en la que ya no aparece el mismo elenco actoral, Marco Effekten (2021). Adler-Olsen incorpora también el humor en el policial nórdico, así como la situación de los inmigrantes provenientes de Asia, Medio Oriente o del Norte de África.
Si bien el género policial aparece en el año 1841 en la pluma del escritor estadounidense Edgar Allan Poe, al crear el detective Dupin en «Los crímenes de la calle Morgue» (un arquetipo que inspiraría al británico Arthur Conan Doyle a dar a luz al ingenioso Sherlock Holmes). La novela policial fue transformándose a narrativas más complejas, no obstante, lo que era el objetivo principal resolver un misterio, un crimen que generalmente suele ser un asesinato, comienza a fluctuar algo más profundo que subyace siempre a la trama principal, el motivo por el cual el mal hace su irrupción en el mundo. Buscar los por qué.
En Mindhunter, fascinante serie de televisión dirigida por David Fincher, existe un área del FBI llamada “Unidad de ciencias del comportamiento”, el cual consiste en que agentes de la Policía visite en prisión a algunos de los criminales más peligrosos y mediáticos de Estados Unidos, para interrogarlos e intentar comprender sus actos y así crear de manera perspicaz y profesional una especie de bosquejo de personalidades a fin de prevenir futuros crímenes.
En la saga Los casos del departamento Q, el Ministerio de Justicia crea un departamento de homicidios que se fundamenta en examinar y ordenar casos no resueltos, sin intención de reabrirlos. A este sector Marcus Jacobsen (Søren Pilmark) Jefe de policía criminal deriva «como propósito de enmienda» al Subcomisario Carl en consecuencia de su accionar con negligencia en el último operativo. Un personaje principal interpretado por Nikolaj Lie Kaas quien trabajó además en «Justicieros» (película que obtuvo varios reconocimientos por los Premios Bodil, otorgado por la Asociación Nacional de críticos de Cine Dinamarca y por los Premios Robert, el equivalente danés de los Oscar), junto al también actor danés Mads Mikkelsen («Otra Ronda», ganadora del Oscar a mejor película extranjera). Films que a diferencia de la saga se encuentran fácilmente, ambas disponibles en la popular plataforma de streaming Netflix.
El foco apunta direccionalmente a Carl Mørck, un detective construido sin falsedades que se expone a pesar de su vulnerabilidad y que irá a extremos por resolver cada enigma, convirtiendo ese juego de lógica criminal en una necesidad para subsistir a su propia vida, un sentido de resignificación cuando dentro de una celda él suplica a una víctima que coopere para poder él continuar con su existencia. De pocas palabras, introvertido, con un humor ácido, poco empático, obsesivo y por sobre todo ateo, logra generar una transmisión de estados y aún más, sentimientos ambivalentes que en alguna instancia quebrantan su imagen como en la escena de una misa junto a sus colegas, ambos personajes auténticos y de una sensibilidad maravillosa, Assad (Fares Fares) y Rose (Johanne Louise Schmidt).
La saga atraviesa diversas temáticas de una sociedad donde también existe la desidia, el abuso de poder, la clandestinidad, el racismo, la violencia y sobre todo la venganza. Cada entrega de la serie es concluyente en su historia. Un misterio de estilo noir nórdico donde tanto escenarios sombríos como el sonido, la narrativa, el uso del flashback e intérpretes forman parte de un todo que perturba y atrae simultáneamente.
Por Tamara Rey



